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Una de las cosas que más inquietud me producen cuando viajo es el momento en que, una vez pasado el correspondiente control de pasaportes y recuperada la maleta, se abre la puerta de salida (que no suele dejar ver lo que hay detrás) y te enfrentas a la masa de gente que está esperando a sus amigos, parientes y conocidos. Allí te ves solo, enfrentado a las miradas de decenas de extranjeros o nacionales que te observan con curiosidad, a los encargados de los hoteles con sus pancartas escritas con el nombre de los huéspedes que se van a hospedar en sus hoteles, etc.
Y lo peor es cuando sabes que nadie te va a recoger al llegar y te ves buscando un taxi y rechazando a los taxistas no profesionales que te ofrecen sus servicios baratos. Y todo en otro idioma, sin saber si estás haciendo lo correcto o te va a secuestrar un falso taxista o alguien disfrazado de encargado del hotel. Hay países -cuentan- donde tú encargas un servicio de recogida en el aeropuerto con el hotel y allí aparece un tipo que se identifica como enviado del mismo y luego te secuestra. Por fortuna, la zona del mundo en la que me muevo es bastante segura en ese sentido, y yo no soy precisamente de los que se arriesgan tontamente.
Os adjunto una foto de lo que ves al llegar a Riyadh. Ese día no había mucha gente. A veces coincide con la llegada de vuelos de Afghanistán, Pakistán, la India, etc. Entonces el espectáculo es impresionante.
Y lo peor es cuando sabes que nadie te va a recoger al llegar y te ves buscando un taxi y rechazando a los taxistas no profesionales que te ofrecen sus servicios baratos. Y todo en otro idioma, sin saber si estás haciendo lo correcto o te va a secuestrar un falso taxista o alguien disfrazado de encargado del hotel. Hay países -cuentan- donde tú encargas un servicio de recogida en el aeropuerto con el hotel y allí aparece un tipo que se identifica como enviado del mismo y luego te secuestra. Por fortuna, la zona del mundo en la que me muevo es bastante segura en ese sentido, y yo no soy precisamente de los que se arriesgan tontamente.
Os adjunto una foto de lo que ves al llegar a Riyadh. Ese día no había mucha gente. A veces coincide con la llegada de vuelos de Afghanistán, Pakistán, la India, etc. Entonces el espectáculo es impresionante.
6 comentarios:
Un día tuve esa misma sensación al salir por la puerta de Barajas. No sé si llegaba un equipo de fútbol o qué, pero había un porrazo de gente en la puerta, claro que todos eran españoles. Confieso que en esa ocasión me dieron ganas de saludar al público, jeje. :-)
Sin palabras.
Totalmente estremecedor.
Entiendo lo que dices, he sentido esa misma sensación varias veces.
Por cierto, una vez fui a la India a un evento de SAP y en teoría debía haber alguien esperándome en el aeropuerto para llevarme al hotel, pero allí no apareció nadie. Eran como las 2 de la mañana, no tenía ni puta idea de dónde estaba y todos los taxistas y pseudotaxistas que había allí tenían una pinta que acojonaba (seguro que luego eran bellísimas personas, la mayoría, pero miraban con una cara mú rara todos). Menos mal que oí a unos tíos hablar en alemán y dije "estos son de SAP, seguro" y, efectivamente, así era, así que me metí con ellos en el transporte que tenían organizado.
Manuel, siempre living on the edge, como los Aerosmith.
Crispal, si la taxista está buenísima, no subas. Fijo que ni siquiera se recupera tu cadáver.
Como ya han dicho, cada día que pasa hay que alejarse menos de eZPaña para ver imágenes así.
Desde luego, impresiona lo que cuentas.
Manuel, qué miedo verte allí en mitad de la India a las 2 de la mañana sin saber cómo llegar al hotel...
Seleucus, ¿la taxista, en Arabia? Mucho me temo que no lees mi blog con la debida atención. ;-)
Braincrapped, es todo un honor volver a recibir tus visitas. Y como siempre, aciertas. Ahora llegas a Barajas y al abrirse la puerta parece que estás en Quito.
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