
Me lo envía mi amigo L., colombiano nacionalizado español (sí, a pesar de lo que dice de mi blog Movimiento Contra la Intolerancia tengo amigos de otros países). Quizás Rajoy debería leerlo. Publicado en el periódico online colombiano Semana.
Creo que podemos estar de acuerdo en casi todo.
La derecha, de nuevo
Soy de derecha, si ser de derecha es abogar por el libre comercio y la integración económica como mecanismos de desarrollo en el mundo globalizado.
Por Rafael Nieto
Fecha: 03/29/2008 -1352 Sí, soy de derecha, si serlo es defender la propiedad privada y luchar por un país de propietarios. Y abogar por la libertad de empresa y por la generación de condiciones para los nuevos emprendedores.
Soy de derecha, si ser de derecha es creer que la libre asociación y la asociación sindical son derechos que deben ser protegidos, y que los sindicatos deben ser para la protección de los trabajadores y no quistes de parásitos y 'oligarcas de overol' dedicados a tramitar los intereses de la extrema izquierda.
Soy de derecha, si ser de derecha significa centrar la protección del Estado en los derechos de los consumidores y la salud pública, la lucha contra los monopolios y el establecimiento de mecanismos que aseguren la libre competencia e impidan el abuso de quienes se encuentran en posición dominante.
Soy de derecha, si serlo es estar comprometido con la austeridad fiscal, el equilibrio presupuestal, el incentivo al ahorro y la promoción de la inversión.
Soy de derecha, si ser de derecha es abogar por el libre comercio y la integración económica como mecanismos básicos de desarrollo en el mundo globalizado. El libre comercio exige que las potencias cesen los subsidios a sus agricultores y desmonten las barreras arbitrarias a nuestras exportaciones, y que se ofrezca a los países en desarrollo períodos de gracia para hacer ajustes que mitiguen los impactos negativos que los tratados comerciales causan a ciertos sectores de sus economías.
Soy de derecha, si ser de derecha es estar convencido de que el desarrollo debe ser responsable, sostenible y protector de los derechos de las generaciones venideras.
Soy de derecha, si serlo es proteger el medio ambiente y la equidad en el acceso a los recursos naturales, el aire limpio y el agua pura, la recreación y el paisaje. Es intolerable que sean los más pobres los que menos calidad tengan en su entorno ambiental.
Soy de derecha, si ser de derecha es defender la vida y no estar de acuerdo con el aborto, la eutanasia y la pena de muerte, pero sí con el control de la natalidad y el derecho a morir dignamente.
Soy de derecha, si ser de derecha es considerar el narcotráfico la peor de las plagas y la explicación final de la persistencia de los grupos armados ilegales. El narcotráfico, además, degrada el medio ambiente, incentiva la corrupción y corrompe las nuevas generaciones. La drogadicción, por tanto, no es sólo un problema de salud pública. Quien consume ocasionalmente y de manera 'recreativa', debe asumir el daño social que trae su conducta.
Soy de derecha, si ser de derecha es juzgar que el combate contra el narcotráfico es responsabilidad común de productores y consumidores. Y que, con indepedencia de lo que ocurra globalmente, Colombia está obligada a dar esa lucha.
Soy de derecha, si ser de derecha es repudiar las alianzas entre los politicastros y la mafia y estar comprometido sin descanso en la batalla contra el paramilitarismo.
Soy de derecha, si ser de derecha es valorar que sin justicia no hay estado de derecho y que ésta debe ser pronta y cumplida. El sistema de su administración debe contemplar mecanismos para proteger de manera especial a los más débiles, porque ellos no tienen sino a la justicia para hacer valer sus derechos. Soy de derecha, si serlo es estimar que la impunidad es un mal que incentiva la conducta criminal.
Soy de derecha, si ser de derecha es promover los cambios graduales y las reformas y temer la incertidumbre casi siempre violenta de las revoluciones.
Soy de derecha, si ser de derecha es alimentarse de la doctrina social de la Iglesia y del humanismo cristiano, y al mismo tiempo estar convencido de que el ecumenismo y el diálogo interreligioso no son sólo posibles, sino deseables. Y que en una democracia es necesaria la separación entre la Iglesia y el Estado.
Soy de derecha, si ser de derecha es creer que el buen juicio moral es indispensable para la integridad del ser humano, pero que lo fundamental para la vida en sociedad es el acuerdo sobre la ética pública.
Soy de derecha, si ser de derecha es entender que la ley, como manifestación del Congreso, órgano básico de la democracia, expresa ese acuerdo, y que en consecuencia no es aceptable que los jueces constitucionales impongan sus criterios individuales por encima de la decisión de la mayoría.
En estas condiciones, y sólo en estas condiciones, soy de "derecha". O de "centro", o de "izquierda". Porque, no tengo duda, muchos en la izquierda democrática compartirán el grueso de estos planteamientos. Prueba de que hoy es posible el acuerdo sobre lo fundamental.
6 comentarios:
Me ha recordado a un profesor de historia que tuve de pequeño y que decía que lo de izquierdas y derechas era un cuento, y que en el fondo daba igual.
Que bueno... Te lo voy a copiar para mañana...
Según los tiempos que corren este Sr. será pronto tachado de fascista.
Efectivamente Jose, en sweguida lo tildaran de extrema derecha....a eso hemos llegado, o eres progre o eres facha.
Al final la LOGSE ha empezado a mostrar sus frutos antes incluso de lo esperado...
Gran resumen, sin duda. Atendiendo al mismo, veo que soy de derechas a tiempo parcial:Discrepo, no en la valoración, sino en el análisis de las drogas.Es la legislación penal la que ha creado el problema, y no al revés.No tengo nada que objetar a la pena de muerte.Tan lícita o ilícita me parece como la cárcel (secuestro).No tolero que ningún gobierno me prohíba irme de la fiesta cuando me pete (eutanansia, suicidio).No es asunto de su competencia.
En lo demás coincidimos.
Hola,
Me permito solamente señalar qeu la revista "Semana" es una revista, más bien progre y liberal. Lo cual no lo obliga, como se haria en Europa, de cerrar la puerta a todo aquel que esté del otro borde politico.
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