jueves, 5 de julio de 2007

Lotería tailandesa

En Arabia, como tantas otras cosas, está prohibido el juego. Sin embargo, como todo lo demás, se puede jugar. Existe una red de juego clandestina basada en la lotería tailandesa. Se trata de acertar un número entre el 000 y el 999 y te pagan 20 riales (4 euros) por cada rial apostado. Hay otras modalidades de juego menos rentables de las que no voy a hablar aquí.

Esta red está dirigida por la Sociedad Secreta (en realidad el rumor indica, como siempre, que hay un gran príncipe de la familia real que controla esto, como tantas actividades ilegales, pero es difícil saberlo). Cualquier filipino, indio o similar de Arabia te puede decir cómo se juega. En realidad es fácil: una vez que muestras interés te ponen en contacto con el dealer o corredor de apuestas. A veces el dealer es alguien de tu propia oficina, por ejemplo el coffee manager.

Ése era el caso de mi antigua oficina. El coffee manager filipino resultó ser, además de muchas otras cosas más o menos ilegales, un dealer de la lotería tailandesa. Me explicó el juego, le dije cuánto quería jugar, elegí un número y estuve jugando una temporada.

El problema vino cuando me tocó la lotería. Un buen día descubrí que había ganado el equivalente a un millón de pesetas. Tras la alegría inicial pensé que mi filipino me pagaría religiosamente. Sin embargo, empezó a poner pegas. Que si no le habían pagado a él, que si en realidad el premio era menor, que si esto que si lo otro.

En aquel momento me di cuenta del problema: estaba en sus manos. No podía denunciarle a las autoridades saudíes porque el juego es ilegal. Sólo podía intentar convencerle. Tras una conversación seria le dije que como filipino cristiano (en realidad se trataba de un ex-católico que decía haberse convertido al grupo de los born again Christians) él sabía que Dios ve todo lo que hacemos, y que si me estaba robando Él se encargaría de impartir justicia.

Aquello pareció convencerle y, después de mucho hablar y discutir, me pagó casi todo lo que me debía. Yo le dije que él vería lo que hacía.

Pasó el tiempo, cambié de trabajo y de oficina, y cierto día me enteré de que mi antiguo dealer había muerto repentinamente de un infarto. Espero que Dios tuviera misericordia de su alma, pero no pude evitar pensar que vivimos de prestado, y que en cualquier momento esto se acaba de repente.

No volví a jugar a la lotería tailandesa.

11 comentarios:

Crispal dijo...

Gracias a Cerrajero he descubierto que alguien había manipulado el sistema de comentarios de esta entrada. Espero que se haya resuelto y lamento el inconveniente que os haya podido crear.
Ahora supongo que ya se puede comentar.

El Cerrajero dijo...

He echado un vistazo por encima al código --ahora no tengo demasiado tiempo-- y me llama la atención con la facilidad que lo han metido.

Esto es un fallo gordo de Blogger.

Crispal dijo...

¿Lo hacen manualmente o de forma automática? No sé si me ayuda pedir la palabra de confirmación de comentario. Y muchas gracias, Cerrajero. ;-)

Anónimo dijo...

Pedir la confirmación de palabra es un primer paso para evitar a los bots automatizados, por lo que creo que alguien ha metido el código a capón.

Tengo que mirarlo despacio porque, en teoría, Blogger no permite incluir código del tipo 'script src=' en los comentarios.

El peligro de esto es un posible intento de XSS o Cross Site Scripting.

Crispal dijo...

Pues muchas gracias, Cerrajero, ya me explicarás más cosas cuando tengas tiempo. De momento creo que la cosa funciona.

Anónimo dijo...

Lo ilegal acaba en el mercado negro... jajaja.
Siempre se produce lo mismo, ¡hasta en Arabia!

Un saludo
MMX

Crispal dijo...

#MMX, evidentemente, hasta en Arabia. Encuentras todo lo que quieras, pero en el mercado negro y siempre supone un riesgo añadido. Bienvenido a mi blog, Mentalmente exiliado. ;-)

Anónimo dijo...

Me asombra la habilidad con la que persuadiste a un enreda, seguramente a un arabe no lo hubieras convencido.

Crispal dijo...

#Bibliófilo: Bienvenido a mi blog. Bueno, nadie dice que fuera fácil, hubo una "conversación seria" y "después de mucho hablar y discutir" etc, pero el argumento religioso pareció ser determinante. En cuanto a lo de convencer a un árabe depende del árabe, pero si es buen creyente el mismo argumento le vale.

Natalia Pastor dijo...

Te propongo para la Alianza de las civilizaciones.
La anécdota me recuerda a la que Auster cuenta en "Creí que mi padre era Dios". Si bien tú, por lo que cuentas, no le deseaste la muerte.
¿Es racista hablar de mercado negro?.

Crispal dijo...

#Natalia, tu visita es un honor para este blog, bienvenida. ;-)
¿Racista lo de mercado negro? Ahora que lo pienso ¿es sexista decir mercado en vez de mercada? ;-)