
Interesante artículo de Amir Taheri en el periódico Asharq Alawsat.
¡Olvida la Guerra de 1967! Piensa en la guerra de este verano.
08/06/2007
Amir Taheri
Con las noticias y comentarios sobre el 40 aniversario de la Guerra de los Seis Días dominando la escena de los medios estos días no se está prestando suficiente atención a la creciente posibilidad de guerras futuras en Oriente Medio que podrían venir tan pronto como este verano.
Las guerras ocurren cuando el status quo se vuelve inestable bien porque un lado lo encuentra insoportable o bien porque el otro lado espera beneficiarse al alterarlo.
Ahora mismo, el nuevo status quo definido por la guerra del pasado verano entre Israel y Hizbullah está amenazado en el Líbano. La República Islámica de Irán y Siria quieren romper el gobierno del Primer Ministro Fouad Siniora y transformar el Líbano en un revólver que apunta a Israel.
Al otro lado del espectro, los Estados Unidos y Francia, ahora más amigos que nunca gracias a la elección de Sarkozy como presidente el mes pasado, están decididos a ejercer la máxima presión sobre Damasco para, o bien animar a un cambio de régimen o bien forzar al Presidente Bashar Al- Assad a distanciarse del régimen jomeinista de Teherán.
La resolución 1757 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas es el instrumento legal por el que se ejercerá presión sobre el líder sirio. La resolución, aprobada bajo el capítulo VII de la Carta de la ONU, lo que la hace de obligado cumplimiento, aprueba la formación de un tribunal internacional para investigar una serie de asesinatos políticos que incluyen el del antiguo Primer Ministro libanés Rafik Hariri en los últimos dos años. Las evidencias prueban hasta el momento que Siria estaba involucrada de alguna manera en virtualmente todos los casos de asesinato estudiados. ¿Qué harán los dirigentes sirios? Si aceptan la resolución y cooperan con el tribunal se arriesgan a ayudar a consolidar un nuevo status quo contrario a sus intereses a largo plazo. Si, por otra parte, adoptan una postura desafiante, obligarán a la ONU a actuar para detener lo que parece un callejón sin salida con Damasco.
El status quo también está bajo amenaza en los territorios palestinos donde lo que parece una creciente guerra civil tiene lugar ahora mismo al menos en Gaza. La República Islámica y Siria han unido sus fuerzas al movimiento salafista internacional al que pertence Hamas para asegurarse de que no pierde la próxima guerra civil. Al otro lado del espectro, Israel no parece que se vaya a quedar sentada viendo cómo Al Fatah, su posible interlocutor en futuras conversaciones de paz, es destruido por Hamas.
Hasta ahora, la República Islámica y Siria han conseguido mantenerse, e incluso ganar algunos puntos, haciendo lo que mejor saben hacer: mantener guerras mediante intermediarios contra sus enemigos reales o imaginarios. Sin embargo, como otros elementos de la política, la guerra con intermediarios tiene sus limitaciones.
La avalancha actual de información sobre la Guerra de los Seis Días de 1967 ha prestado poca atención al hecho de que llegó tras un largo periodo de guerra con intermediarios mantenida por Egipto contra Israel por medio de grupos armados palestinos. Aunque la verdadera guerra de 1967 fue provocada por el presidente egipcio Jamal Abdul Nasser, posiblemente azuzada por sus aliados soviéticos que esperaban destruir el programa nuclear israelí, era poco probable que el estado judío hubiera tolerado por mucho tiempo la guerra mediante intermediarios lanzada contra él antes de que se convirtiera en un conflicto mayor.
La cuestión hoy en día es cuánto tiempo tiene que pasar antes de que Israel decida que el coste de una guerra larga contra ellos por medio de intermediarios es mayor que el de una guerra más amplia pero más breve contra aquéllos que mueven los hilos desde Damasco y en última instancia Teherán.
Hace unas semanas se habló mucho en Israel sobre una posible vuelta a las negociaciones de paz con Siria. Algunos estrategas israelíes se engañaban a sí mismos con la teoría de que Siria se alejaría de sus aliados iraníes a cambio de la posibilidad de recuperar los Altos del Golán.
Ahora, sin embargo, casi nadie en Israel comparte esa ilusión. De ahí la reciente serie de declaraciones de responsables políticos y militares de Israel sobre la preparación del estado judío para emprender acciones militares contra Siria.
Si Ehud Olmert sobrevive como Primer Ministro de Israel, carecerá de la fuerza política necesaria para ofrecer el Golán a Siria a cambio incluso del mejor de los acuerdos de paz posibles. Por otro lado, si Olmert se ve obligado a dejar el puesto, es prácticamente seguro que alguien más duro (más halcón), particularmente Benjamin Netanyahu, podría sustituirle.
Con Netanyahu al timón no habrá posibilidad de que Israel devuelva el Golán a un régimen sirio que considera "despótico y terrorista". Hay otra posibilidad: el mismo Olmert podría decidir que la mejor forma de acabar la guerra mediante intermediarios es atacar a Siria. Ese movimiento le permitiría borrar la percepción, claramente injustificada, de que él perdió la guerra del pasado verano contra Hizbullah.
Ni Teherán ni Damasco parecen haber pensado en una alternativa en caso de que su actual política de provocar guerras mediante intermediarios se vuelva demasiado arriesgada. La semana pasada el Presidente de la República Islámica Mahmoud Ahmadinejad dejó esto claro asegurando que la cuenta atrás de la destrucción de Israel había empezado con las guerras mediante intermediarios empezadas contra él desde el Líbano y los territorios palestinos. Hay algunas evidencias de que parte de los líderes sirios comparten la ilusión de Ahmadinejad.
El problema para aquéllos que dependen de guerras mediante intermediarios como instrumento estratégico es que, en un momento dado, pueden perder el control. Como todas las guerras, las guerras mediante intermediarios desarrollan sus propias dinámicas internas y, como la historia nunca se escribe antes de tiempo, nadie, ni siquiera aquéllos que las empiezan, pueden decidir el curso que van a tomar.
La imagen regional completa se torna más sombría cuando uno toma en consideración las guerras mediante intermediarios que la República Islámica está manteniendo en Iraq, Afghanistán, Azerbeiyán, Pakistán y, recientemente, Turquía, a veces con Siria como su chica para todo. ¿Tendrá Oriente Medio otra guerra veraniega pronto?. Es difícil saberlo. Una cosa, sin embargo, es cierta: la situación en la región ha llegado a un grado de peligrosa inestabilidad que podría no durar hasta el fin del año.
14 comentarios:
No te preocupes, ya lo hace google por tí, (al menos no comete faltas de ortografía):
Con noticias y el comentario sobre el 40.o aniversario de la guerra de seis días que domina la escena de los medios actualmente poca atención se presta a la posibilidad de aumento de guerras futuras en el Oriente Medio que pueda venir desde este verano. Las guerras suceden cuando un status quo llega a ser inestable cualquiera porque un lado lo encuentra unbearable o porque otro lado espera beneficiar minándolo. Ahora, el nuevo status quo según lo formado por la guerra del verano pasado entre Israel y Hezbollah está bajo amenaza en Líbano. La república islámica en Irán y Siria se determinan para romper el gobierno de Fouad Siniora del primer ministro y para transformar Líbano en un arma señalado en Israel. En el otro extremo del espectro, los Estados Unidos y la Francia, ahora más cerca agradece que siempre a la elección de Nicolas Sarkozy como presidente el mes pasado, se determinan de ejercer la presión máxima en Damasco como los medios de cualquier cambio o de forzar del régimen que anima el al-Assad de presidente Bashar de distanciarse del régimen de Khomeinist en Tehran. La resolución 1757 del consejo de seguridad de Naciones Unidas es el instrumento jurídico a través de el cual la presión sería ejercida en la dirección siria. La resolución, aprobada debajo de la O.N.U cargó el capítulo VII, que la hace obligatoria, aprueba la formación de un tribunal internacional para investigar una serie de asesinatos políticos, incluyendo el del primer ministro libanés anterior Rafik Hariri, sobre los últimos dos años. La evidencia demuestra hasta ahora por lo menos un cierto grado de la implicación siria en virtualmente todos los casos del asesinato debajo de en cuestión. ¿Qué la dirección siria hará? Si aceptan la resolución y cooperan con el tribunal arriesgarían el ayudar consolidaron un nuevo status quo que estará contra sus intereses de más largo plazo. Si, por otra parte, adoptan una postura desafiante, forzarían la O.N.U para actuar para terminar qué cantidades a un pilar con Damasco. Está también bajo amenaza en los territorios palestinos donde el status quo qué parecer una guerra civil bourgeoning están ya en curso por lo menos en Gaza. La república y la Siria islámicas han ensamblado fuerzas con el movimiento internacional de Salafist de el cual Hamas es una parte a cerciorarse de que no pierde la guerra civil que viene. En el otro extremo del espectro, Israel es poco probable sentarse detrás y ver el Al Fatah, sus interlocutores posibles en cualesquiera negociaciones futuras de la paz, destruidas por Hamas. Hasta ahora, la república y la Siria islámicas han manejado sostener sus el propios, e incluso anotan algunos puntos, haciendo en cuál son buenas: emprendiendo poder guerrear contra tus enemigos verdaderos o imaginados. Sin embargo, como otros instrumentos de la política, la guerra del poder tiene sus limitaciones. La avalancha actual de material sobre la guerra de seis días de 1967 ha prestado la pequeña atención al hecho de que vino después de que un período largo de la guerra del poder emprendido por Egipto contra Israel a través de grupos armados palestinos. Aunque la guerra real 1967 fue provocada por presidente Jamal Abdul Nasser de Egipto, egged posiblemente encendido por sus aliados soviéticos que esperaban destruir el programa nuclear israelí, él es inverosímil que el estado judío habría tolerado la guerra del poder emprendida contra él para mucho antes de que dar vuelta en un conflicto más grande. La pregunta es hoy cuánto tiempo tomaría antes de que Israel decida a que el coste de una guerra larga del poder contra él compensa lejos el de una guerra más amplia pero más corta contra los que tiren de las secuencias de Damasco y en última instancia de Tehran. Hace algunas semanas, había mucha charla en Israel de una vuelta posible a las negociaciones de la paz con Siria. Algunos estrategas de Israel incluso se engañaban con la teoría que Siria caminaría lejos de sus aliados iraníes a cambio de la perspectiva de recuperar las alturas de Golan. Ahora, sin embargo, casi nadie en Israel comparte tales ilusiones. Por lo tanto, la cadena reciente de declaraciones de los funcionarios militares y políticos israelíes sobre la preparación del estado judío para tomar la acción militar contra Siria. Si sobrevive Ehud Olmert pues el primer ministro de Israel él carecería la fuerza política necesitada para ofrecer el Golan a Siria en intercambio incluso para el mejor de la paz posible reparte. Por otra parte, si Olmert es forzado fuera de oficina, es casi cierto que alguien más hawkish, notablemente Benjamin Netanyahu, lo tendría éxito. Con Netanyahu en el timón, no habrá ocasión de Israel que vuelve el Golan a un régimen sirio que él mira como “despótico y terrorista”. Hay una más posibilidad: Olmert mismo pudo decidir a que la mejor manera de terminar las guerras del poder es atacar Siria. Tal movimiento pudo permitirte efface la opinión, patently injustificada, que él perdió de alguna manera la guerra del verano pasado contra Hezbollah. Ni Tehran ni Damasco aparece haber pensado en un alternativa en caso de que su política actual de emprender poder llegue a ser demasiado aventurada. La semana pasada, presidente Mahmoud Ahmadinejad de la república islámica hizo este claro afirmando que la “cuenta descendiente para la destrucción de Israel” había comenzado con las guerras del poder emprendidas contra ella de Líbano y de los territorios palestinos. Hay una cierta evidencia que por lo menos la parte de la dirección siria comparte la ilusión de Ahmadinejad.
El problema para los que dependan de poder guerrea pues un instrumento de la estrategia es que, en un cierto punto, pueden perder control. Como todas las guerras, las guerras del poder desarrollan sus propias dinámicas internas y, porque la historia nunca se escribe por adelantado, nadie, no igualar a los que los destraíllen en el primer lugar, pueden fijar su curso completo en la voluntad. El cuadro regional total llega a ser incluso más severo cuando uno considera las guerras del poder que la república islámica está emprendiendo en Iraq, Afganistán, Azerbaijan, Paquistán y, más recientemente, incluso Turquía, a veces con Siria como su hombre viernes. ¿El Oriente Medio tiene otra guerra del verano pronto? Es duro decir. Una cosa, sin embargo, es cierta: la situación en la región ha alcanzado un grado de inestabilidad peligrosa que puede ser que no dure al final del año.
Hmm. Muchas gracias pero ¿qué quieres que te diga? Casi prefiero traducirlo yo mismo.
Hombre, no es que sea perfecto, pero el trasfondo se entiende.
Un artículo bastante interesante.
Que finalmente habrá una confrontación bestial entre el mundo libre y los islámicos creo que no lo duda nadie.
La única duda es 'cuándo' será.
Algunos especialistas dicen que la campana de salida la tocarán los israelís cuando bombardeen las instalaciones nucleares de Irán --que lo harán-- porque será la excusa perfecta que están esperando.
En cuanto lo tengas traducido lo ponemos en NdE.
Yo espero que no me pille por aquí, que la playa es muy grande y el mar está lejos.
#Amdg. Todo tuyo. Ahí lo tienes ya más o menos traducido.
Cerrajero, hay otra duda: Quién apretará los dientes y se quedará en primera fila y quién echará a correr.
Sospecho que en este último grupo habrá muchos de los que ahora defienden la alianza de civilizaciones.
# El coyote, por desgracia es así como dices y en realidad hay poca duda: los que ahoran están bla-bla, cuando llegue el momento lo cambiarán por mic-mic y saldrán corriendo como el correcaminos.
El enfrentamiento o competicion (que en algunos casos llego hasta la guerra) entre pueblos, sociedades y culturas la ha habido siempre y siempre la habra a lo largo de la historia, en cierta manera es el motor que mueve el mundo.
Seria un poco tonto pensar que en el futuro no habra esa competicion o enfrentamiento y que todos viviremos como hermanos, pero lo que me parece un poco traido por los pelos es el tinte apocaliptico, parece que esta de moda, que ultimamente nos venden desde muchos sitios (tv, periodicos, algunos politicos, etc.).
En mi humilde opinion, el plantear las cosas como "el mundo libre" contra "XXXXXXXX" (ponga aqui lo que mas le interese, "islamicos", "los chinos", "los comunistas", "los judios", "los negros", etc.) como si fuera el "bien" contra el "mal" al estilo de El Señor de los Anillos, solo sirve para perder perspectiva y generar unos odios sin sentido.
Ni "el mundo libre" ni "los otros" son bloques que trabajan juntos y cooperan para ganar ese "enfrentamiento final apocaliptico", de hecho cada pais intenta barrer para casa, y si afinas mas, dentro de cada pais hay partidos politicos o lobbys que barren para ellos, aunque no convenga al pais (dentro de unos limites).
Dentro de esos dos grandes bloques, "nosotros (los buenos)" y "ellos (los malos)" hay gente de todo tipo, buena, mala, regular, listos, tontos... y no tiene razon de ser el odiar o atacar a alguien que no te ha hecho nada y es buena gente (que los hay en todos sitios).
Seguro que alguien saldra con el clasico "si tienen que pagar justos por pecadores, que pagen". Bueno, ese pensamiento no me parece muy cristiano ni muy etico, pero haya cada uno con su conciencia.
Seguro que quien piensa que "el mundo se encamina a una lucha apocaliptica entre el bien y el mal" lo que le digan le dara exactamente igual, pero a quien no lo tenga tan claro, que piense las cosas desde distintos puntos de vista, que profundice un poco y luego saque su propia conclusion.
Abrazos para todos.
Sinceramente, cuanto antes mejor.
Saudienmascarado: llámalo como quieres; bien y mal, civilizados y no, ellos y nosotros.
El caso es que yo estoy aquí y no quiero que esto (mi sociedad) cambie. Es más, como le dijeron en las cortes castellanas a Felipe II: si el protestante se quiere condenar... que se condene. Pero que no toquen nuestra sociedad ni nuestra forma de vida.
Siempre interesantes los artículos de Amir Taheri y su visión de la guerra mediante intermediarios.
Sobre las traducciones: GEES suele publicar muy buenos artículos traducidos al español. Acabo de ver uno de Walid Phares sobre el corredor yihadista del Líbano, por ejemplo.
Sí, pero éste no lo he encontrado traducido, lo he tenido que hacer yo solito con estas manitas. ;-)
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