Roberto era el limpiador y coffee manager filipino de mi oficina en Arabia (entonces trabajaba yo en otra oficina). Conseguimos convencer al jefe para que comprase una cafetera espresso y yo le enseñé a preparar los mejores capuchinos de Riyadh. El hombre estaba orgulloso de sus cafés y vivía relativamente feliz dedicado a sus dos trabajos.
Un buen día llegó otro jefe (entonces los jefes venían, duraban dos o tres años y se marchaban) que pensó que Roberto tenía las condiciones adecuadas para pasar de coffee manager a chófer particular de su mujer. Ésta, como nuestro nuevo jefe, era una señora de unos sesenta años. Entonces Federico, el jefe, le encargó a Roberto que recogiera a su mujer a una hora convenida para llevarla a casa de unos amigos (en Arabia las mujeres no pueden conducir). Para ahorrar tiempo le dijeron a Roberto que ella le estaría esperando en la puerta del compound y que no se retrasara porque ya empezaba a hacer calor y no era cuestión de que la buena mujer estuviera al sol esperando al filipino.
La mujer del jefe esperó al sol unas dos horas y casi se muere deshidratada. Llamó a su marido para decirle que Roberto no había aparecido y Federico se enfureció. Al cabo del tiempo Roberto llegó, recogió a la señora y la trajo a la oficina para darle agua porque con el sofoco tenía muy mal aspecto. El jefe estuvo a punto de despedir a Roberto pero éste se defendió diciendo que no se acordaba de dónde vivían y que se había perdido. La cara descompuesta de Roberto pareció convencer al jefe y todo quedó en un susto.
Nadie volvió a pedirle a Roberto que hiciera de chófer particular de la señora.
Jamás olvidaré la sonrisa de Roberto cuando le dije: "¿Te ha salido bien la jugada, eh, sinvergüenza?"
Y Roberto siguió con sus capuchinos y la limpieza de la oficina mientras que su cuenta de puntos de la sociedad secreta (de la que hablaré otro día) subía vertiginosamente.
3 comentarios:
Joder Carlitos, que egocentrico eres!!
Le enseñe a preparar los mejores capuchinos de Riyadh. Es como si de las nuevas 15 azafatas españolas que han venido al Fal (si, si), dentro de unos meses dijera de ellas: Las hice tener los mejores orgasmos de Oriente Medio.
Como lo ves?
Por cierto de lo de Juana Chaos ni opino, porque me pondria a decir tales barbaridades que te censura el blog el CNI. A ver si este pais se da cuenta de una puta vez que los sociatas sobran.
Bueno, lo de los capuchinos puede sonar exagerado, pero entonces sólo había un par de cafeterías buenas en Riyadh (no como ahora).
Yo tampoco quise opinar con lo de De Juana Chaos. Tenía (y tengo) una sensación de tristeza y rabia sobre este asunto que mejor me callo.
todo el mundo asciende hasta su nivel de incompetencia, en el caso de la sociedad secreta, hasta su nivel de "competencia"
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