
El mundo es variado y diverso.
Georges era un indio cristiano que trabajaba como dependiente en la lavandería de al lado de mi casa. El tipo era amable, me atendía bien y nunca intentó robarme con el cambio. Un buen día le noté triste. "¿Qué te pasa, Georges? Te noto triste" "Es mi padre, señor, ha tenido un accidente" Me dijo. "¿Un accidente? ¿Le ha atropellado un coche?" Pregunté. "No, señor, un tigre. Le ha atacado un tigre". Yo me quedé alucinado y le pregunté: "¿Un tigre?". "Sí, señor, en la aldea donde vivimos de vez en cuando bajan los tigres y atacan a la gente. A mi padre le atacó un tigre y está en el hospital".
En aquel momento me quedé pensativo. Es increíble, para mí un accidente es que te atropelle un coche y para Georges un accidente es que te coma un tigre.
2 comentarios:
Me sorprende que nadie haya comentado nada. ¿Hemos perdido la sensibilidad?
No, es que es un asunto que deja perplejo y sin respuesta; por lo inaudito y lo diferente.
De todas formas... ¡qué sensación de peligro deben tener!
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