jueves, 15 de marzo de 2007

Beirut


Hace algún tiempo tuve la suerte de visitar Beirut, Líbano. Es una experiencia absolutamente recomendable. Sin embargo, lo que me pasó entonces no deja de ser curioso y muestra hasta qué punto la prensa puede distorsionar la realidad.

Después de un día agotador de trabajo me fui a dormir a mi hotel. En mitad de la noche me desperté por los truenos de una tormenta. "Qué raro", pensé "con el buen tiempo que hacía de día y ahora hay una tormenta veraniega". Y seguí durmiendo.

A la mañana siguiente al salir de la habitación del hotel cojo el periódico que colgaba de la puerta y leo el siguiente titular a toda página: "Israel bombardea Beirut".

No era una tormenta veraniega. Era el bombardeo de Beirut por parte de los israelíes. Luego seguí leyendo la noticia y resultó que no era para tanto. Habían bombardeado una parte de la capital con bombas selectivas. Sin embargo la impresión que te quedaba al leer los periódicos era que se acababa el mundo. Y claro, en casa, la familia preocupada.

Por cierto, ahora que lo pienso, también coincidió allí conmigo en ese viaje mi amigo Joaquín, con el que siempre me pasan cosas interesantes.

7 comentarios:

Anónimo dijo...

Carlos, tu anecdota me ha traido a la memoria de manera inmediata lo que se me pasó por la mente una noche del año 2.003, vivíendo en Riad con mi familia, cuando estando ya dormido (como yo duermo) me despertó una sacudida que venía acompañado de un tremendo estruendo.

Como tú pensé que era un macrotrueno y me asomé a la ventana, pero a diferencia de tu caso me dí cuenta en ese momento que las estrellas se mostraban en polvoriento cielo de la capital saudita y aquella estridencia respondía a alguna brutal acción, por otro lado esperada por los tiempos que corrian (guerra de Irak) que por suerte no nos había tocado.

Con la extraña tranquilidad de que aquella noche no nos había tocado el premio gordo en el sorteo de coches bomba, me fuí a la cama a seguir durmiendo.

Apenas un minuto me duró el incomprensible relax, cuando apareció mi mujer presa de los nervios (yo me había acostado anormalmente temprano) y me sentí en la obligación moral de levantarme y unirme en la calle a los vecinos que observaban atónitos el hongo de humo que había provocado la muy cercana voladura de un area residencial de extranjeros como nosotros que aquella noche, junto con otros dos más, habían saltado parcialmente por los aires.

Oficialmente mas de 35 extranjeros murieron en Riad en esa cadena de ataques del 12 de mayo del 2003, cuando descansaban tranquilamente en sus casas.

Nunca me hubiera imaginado que reaccionará así en similares circunstancias.

Crispal dijo...

Tío, Alimoche, me dejas sin habla. Comparado con esto mis anécdotas son una birria. ;-)

Destructor dijo...

Joder, ya me habeis acojonado para lo que queda de mes. Si cuando yo digo que aqui hay que ir a todas las fiestas no sea que sea la ultima, lo digo con razon.

Crispal dijo...

Bonita excusa. Carpe Diem.

-=Tekena=- dijo...

no se lo digas dos veces....

Anónimo dijo...

prefiero recordar el UB40, me trae mejores recuerdos que la ignonimia de la mascletada continua de la zona....

Crispal dijo...

Hombre, amigo J., ¡qué recuerdos en el UB40! La mejor discoteca de Beirut. Por cierto, ¿qué haces en Amman?