domingo, 25 de febrero de 2007

Eritreas

Mi amigo J. me pregunta, después de leer la entrada sobre los somalíes, que por qué no hablo de las eritreas. Bueno, tú lo has querido. Hablaremos de las eritreas.

En Arabia te pasan a veces cosas raras, como si la realidad fuera más bien una película de ficción. No recuerdo muy bien el motivo pero el caso es que cierto día en Riyadh nos vimos invitados a cenar en casa de Yusuf, más conocido por "Pepe el de los c..." según su propia expresión. Yusuf es un tipo peculiar. Antiguamente fue un alto cargo del gobierno saudí, y sus fotos junto al Rey Faisal Bin Abdulaziz así lo demuestran. Se ve que con el tiempo fue cayendo en desgracia y ahora se dedica (o dedicaba) a no hacer nada, a pasar el tiempo con sus amigos y "amigas", a beber como un cosaco (en un país en el que el alcohol está absolutamente prohibido) y a ganar dinero con sus propiedades.

Aquella noche nos invitó a cenar a su casa, y allí nos presentamos. Después de los saludos de rigor pasamos al salón para tomar algo antes de ir al comedor a cenar. Entonces apareció una de las mucamas eritreas de Yusuf que creo recordar que se llamaba Janette (o Juliette, el caso es que era cristiana y tenía nombre cristiano).

Janette era guapa. Como toda la gente del Cuerno de África tenía un color de piel muy atractivo (piel morena tostada) y una elegancia natural que llamaba la atención. Lo curioso es que en cuanto vio a mi amigo J. se quedó prendada de él y no apartaba la vista de mi amigo. En ese momento hasta Yusuf hizo un comentario al respecto y todos nos reímos. La sorpresa fue que Janette desapareció mientras tomábamos la primera copa y volvió a aparecer para servirnos la cena completamente cambiada. Se había vestido sus mejores galas, maquillado y arreglado para mi amigo J.

Aquello no pasó desapercibido para nadie y las risas y comentarios fueron sonoros. Mi amigo J. iba a triunfar.

Y así fue. J. no perdió la ocasión para darle su teléfono en un momento de despiste y al día siguiente quedaron juntos para conocerse mejor. Mi amigo J. estuvo saliendo con Janette durante un tiempo pero, no contento con la idea de ser él sólo el que salía con ella, decidió organizar una reunión con una amiga de Janette y nuestro amigo Khaled. Al final salieron los cuatro juntos y, según cuenta la leyenda, no lo pasaron nada mal durante una temporada.

Al cabo del tiempo nos enteramos de que una noche la mutawwa (policía religiosa) hizo una redada en casa de Yusuf y se llevaron a la cárcel a Yusuf, sus amigos, sus mucamas y todo aquél que pasara por allí en ese momento.

J. siempre pensó que podía haberle tocado a él, pero eso es otra historia.

De Yusuf y amigas no volvimos a saber nada.

4 comentarios:

-=Tekena=- dijo...

Este cuento no tiene moraleja, como la vida. Se acaba y punto.

Crispal dijo...

Bueno, en realidad hay una parte escabrosa que omito para no dañar la susceptibilidad de los lectores. Ya te contaré.

Anónimo dijo...

y de los implicados Crispal.......

Crispal dijo...

Hombre, querido J. ¿quieres compartir alguna información con nosotros? No te prives, tú mismo. ;-)