
Por motivos de trabajo suelo recurrir con frecuencia a los servicios de taxi de los países más extraños. Excepto en Riyadh, donde llevo mi propio coche, me veo obligado a utilizarlos en mis desplazamientos por todo Oriente Medio. En la mayoría de los países del Consejo de Cooperación del Golfo (Arabia Saudí, Bahrein, Kuwait, Qatar, Omán y Emiratos Árabes Unidos) el modelo suele ser siempre el mismo: taxista indio, bengalí, pakistaní, etc. A veces (Bahrein) el taxista suele ser súbdito del país. Esto pasa también en países más pobres como Siria, Iraq, Jordania, etc., donde la población extranjera es reducida.
Me gusta hablar con los taxistas. Siempre te cuentan cosas interesantes sobre el país y, de alguna manera, representan la voz del pueblo. En Bahrein me contaba un taxista chií (como la mayoría de la población) que en el país hay mucha gente sin trabajo porque el gobierno contrata mano de obra extranjera barata y los nacionales no pueden competir. Me contó que su hermano era médico y se había marchado al extranjero al no poder competir con los salarios de los médicos egipcios. Es un punto de vista más para tener en cuenta.
Pues bien, en Abu Dhabi (Emiratos Árabes Unidos) me ha llamado especialmente la atención el hecho de que la mayoría de los taxistas son pakistaníes de etnia pashtún y partidarios de los talibanes. No hablan nada de inglés, y si no hablas árabe lo llevas claro. Al contrario de lo que pasa en Dubai donde los taxistas suelen ser indios y están obligados por las leyes del Emirato a poner en marcha el taximetro y cobrarte exclusivamente lo que indica la máquina, en Abu Dhabi tienes que negociar el precio de la carrera y esperar que el taxista no te robe mucho. Además no esperes facturas o recibos. Nada. Esto no le gusta a los contables de las empresas, pero ya me gustaría ver a más de uno luchando por esos mundos de Dios para llegar a tiempo a una cita mientras el taxista no para de perderse.
El caso es que en este último viaje a Abu Dhabi cogí un taxi. Al preguntarle al taxista su nacionalidad me dijo sin titubear: "Afghano". Yo le hice ver que en su placa ponía que era pakistaní. "Ya, pone que soy pakistaní pero soy afghano". No pude evitar la pregunta: "Ah, ¿entonces eres talibán?". Y allí la cosa empezó a animarse. El tipo dijo que sí, que normalmente no solía reconocerlo pero que conmigo hacía una excepción (supongo que es lo que le dirá a todo el mundo). Entonces empezó a largarme un discurso a voz en grito sobre cómo Allah apoyaba a los talibanes, cómo ni siquiera América (Estados Unidos) había conseguido dominarlos y cómo al final los talibanes ganarían la guerra y volverían a gobernar. Como poco a poco parecía ponerse más violento y exaltado, opté por cambiar de tema no sin antes pensar que mientras no se cambie la educación de esta gente, será imposible ganar ninguna guerra. Llegué a mi destino, le pagué lo convenido y me fui con una sensación desagradable y extraña que me dura todavía.
Me gusta hablar con los taxistas. Siempre te cuentan cosas interesantes sobre el país y, de alguna manera, representan la voz del pueblo. En Bahrein me contaba un taxista chií (como la mayoría de la población) que en el país hay mucha gente sin trabajo porque el gobierno contrata mano de obra extranjera barata y los nacionales no pueden competir. Me contó que su hermano era médico y se había marchado al extranjero al no poder competir con los salarios de los médicos egipcios. Es un punto de vista más para tener en cuenta.
Pues bien, en Abu Dhabi (Emiratos Árabes Unidos) me ha llamado especialmente la atención el hecho de que la mayoría de los taxistas son pakistaníes de etnia pashtún y partidarios de los talibanes. No hablan nada de inglés, y si no hablas árabe lo llevas claro. Al contrario de lo que pasa en Dubai donde los taxistas suelen ser indios y están obligados por las leyes del Emirato a poner en marcha el taximetro y cobrarte exclusivamente lo que indica la máquina, en Abu Dhabi tienes que negociar el precio de la carrera y esperar que el taxista no te robe mucho. Además no esperes facturas o recibos. Nada. Esto no le gusta a los contables de las empresas, pero ya me gustaría ver a más de uno luchando por esos mundos de Dios para llegar a tiempo a una cita mientras el taxista no para de perderse.
El caso es que en este último viaje a Abu Dhabi cogí un taxi. Al preguntarle al taxista su nacionalidad me dijo sin titubear: "Afghano". Yo le hice ver que en su placa ponía que era pakistaní. "Ya, pone que soy pakistaní pero soy afghano". No pude evitar la pregunta: "Ah, ¿entonces eres talibán?". Y allí la cosa empezó a animarse. El tipo dijo que sí, que normalmente no solía reconocerlo pero que conmigo hacía una excepción (supongo que es lo que le dirá a todo el mundo). Entonces empezó a largarme un discurso a voz en grito sobre cómo Allah apoyaba a los talibanes, cómo ni siquiera América (Estados Unidos) había conseguido dominarlos y cómo al final los talibanes ganarían la guerra y volverían a gobernar. Como poco a poco parecía ponerse más violento y exaltado, opté por cambiar de tema no sin antes pensar que mientras no se cambie la educación de esta gente, será imposible ganar ninguna guerra. Llegué a mi destino, le pagué lo convenido y me fui con una sensación desagradable y extraña que me dura todavía.
11 comentarios:
Enfócalo por el lado de que queizá tuviste suerte. Podría haber aparecido tu decapitación en You Tube. ¡Ah, la curiosidad mató al gato!.
Como me gusta este Blog, es fantastico.
Escribo desde Melilla, y existe un partido politico islámico,que esta formado en su gran mayoría por marroquíes que adquirieron la nacionalidad española y que ahora están coaligados con el Psoe en Melilla e IU, antes se coaligaron con el Gil de Marbella.
Pues bien, pretenden que la fiesta del sacrificio sea fiesta en Melilla y en Ceuta a cambio de quitar una fiesta cristiana española.
Un saludo, te seguiré transmitiendo información desde Melilla, donde se está cumpliendo aquello DE:CONQUISTAREMOS MELILLA CON LA BARRIGA DE NUESTRAS MUJERES, esto lo suelen decir los promarroquíes que viven en Melilla.
Promarroquí, Marroquí con nacionalidad española, pero con sentimiento y obediencia a Marruecos
Anónimo, muchas gracias, y recuerdos a Melilla donde, por cierto, hice el Servicio Militar. ;-)
Un saludo Crispal.
Enhorabuena por tús escritos,escribes autenticas verdades como puños...
En Melilla estamos viviendo la primera parte de una invasión islámica en toda regla...
Sigue escribiendo así, Crispal...
Buf que miedo habría pasado yo
Crispal, gran verdad lo que dices de las facturas y los contables...
por otro lado, yo hice el trayecto desde la Universidad Al Imam al Faysaliah con un taxista afgano el día siguiente de la ejecución de Sadam, el tío me pregunto como cien veces si era americano...diga,mos que se palpaba cierto mal rollo en el ambiente...
Mutawakil, sí, la verdad es que estos tipos no creen mucho en la Alianza de las Civilizaciones.
Por qué eso de "me fui con una sensación desagradable y extraña que me dura todavía"?. No lo entiendo, es usted musulmán?. Por sus escritos deduzco que no, así que por favor aclare esto.
Yo hubiera salido del taxi con ganas de matar o totalmente cagado de miedo.
Saludos, soy nuevo seguidor de su blog.
Master Pet Chef, me fui con una sensación desagradable porque el taxista hizo un alegato exaltado protalebán que no me gustó un pelo. Y pensé que es muy posible que la mayoría de la gente corriente en Afghanistán y Pakistán piense como aquel taxista, lo cual no hace que sse sienta uno muy bien.
Ah, y bienvenido a mi blog. Siéntase como en su propia casa. Y no, no soy musulmán.
No pude evitar la pregunta: "Ah, ¿entonces eres talibán?".
Joder, eres peor que las señoras que le decían a mi padre que les pusiera la COPE y mi padre les contestaba preguntando "¿no quiere usted escuchar cosas de justicia social?" (de casta le viene a la galga).
Curiosamente, los emiratíes suelen primar a los nacionales en los trabajos, lo cual le está costando mucho stress y mucho sufrimiento a una amiga y a su familia (Sara, su blog está enlazado en lo mío).
Small Blue Thing, el tipo tenía toda la apariencia talibán, como el de la foto. La pregunta pretendía ser ingeniosa y que el taxista contestara algo así como: "Noooo, no se preocupe, los talibanes son malos..." El resultado fue el opuesto.
Los emiratíes priman a los nacionales en los trabajos, como todos los países del Golfo. Los procesos de saudización, bahrainización, etc., de la mano de obra son corrientes en el Golfo. Pero en Abu Dhabi no ves un taxista emiratí, cosa que sí pasa en Bahrein y ahora en Arabia (hace unos años no pasaba).
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