No esperaba yo mucho de aquella beca del Instituto Hispano-Árabe de Cultura (hoy Instituto de Cooperación con el Mundo Árabe). Por lo menos cubría los gastos del curso, el alojamiento en un colegio mayor marroquí y el viaje a Marruecos. Era una oportunidad interesante para mejorar mi árabe y, de paso, conocer Rabat.
El colegio mayor era cutre, bastante cutre. Creo que incluso para un país como Marruecos era cutre. El primer día, al salir de mi dormitorio y dirigirme hacia los baños compartidos, vi una rata enorme que pasó corriendo a mi lado. Pensé que si uno ve una rata el primer día del curso ¿qué no vería en un mes?. Afortunadamente fue mi primera y última rata. Llamé a una de las limpiadoras y le dije que la rata se había escondido en el baño.
"¿Qué pasa, te dan miedo las ratas?", dijo con un aire burlón.
Entonces llamó a un compañero suyo, una especie de ordenanza, que apareció con un palo en la mano y entró en el baño. Pude oír claramente los golpes del palo y los gritos de la rata que chillaba como un cochino en día de matanza. Al cabo de unos minutos salió con la rata muerta colgando por el rabo de su mano. Entré en el baño y vi las paredes llenas de sangre.
"Mucho me tiene que gustar a mí esto del árabe para aguantar estas cosas", pensé.
El colegio mayor era cutre, bastante cutre. Creo que incluso para un país como Marruecos era cutre. El primer día, al salir de mi dormitorio y dirigirme hacia los baños compartidos, vi una rata enorme que pasó corriendo a mi lado. Pensé que si uno ve una rata el primer día del curso ¿qué no vería en un mes?. Afortunadamente fue mi primera y última rata. Llamé a una de las limpiadoras y le dije que la rata se había escondido en el baño.
"¿Qué pasa, te dan miedo las ratas?", dijo con un aire burlón.
Entonces llamó a un compañero suyo, una especie de ordenanza, que apareció con un palo en la mano y entró en el baño. Pude oír claramente los golpes del palo y los gritos de la rata que chillaba como un cochino en día de matanza. Al cabo de unos minutos salió con la rata muerta colgando por el rabo de su mano. Entré en el baño y vi las paredes llenas de sangre.
"Mucho me tiene que gustar a mí esto del árabe para aguantar estas cosas", pensé.

14 comentarios:
Por casualidad encontré este blog. Es... no sé cómo calificarlo, pero seguiré leyendo.
¡Feliz Navidad!
Oye, Crispal, tú tienes vivencias como para un guión de película. Esta ya sería la parte "gore", y con lo de la Sociedad Secreta ya tienes para ganar por goleada al "Código da Vinci". :-)
Thanks for killing Satan's agent. That gilipollo certainly deserves it.
¿Comisteis ese día carne?
Querido Crispal, te imagino paseando conmigo por un templo que hay en la India plagado de miles de ratas, y lo mejor es que hay que descalzarse...siempre tan lejos tu y yo, pero hay un cuento que igual nos acerca, y te quería pedir amablemente, si es de tu gusto, que lo publicaras en tu blog que tiene una difusión ochocientas veces superior al mío.
Está en dos partes pero lo puedes pegar en una,PRIMERA CONFERENCIA ÁRABE SOBRE DERECHOS HUMANOS EN DOHA, QATAR.y TENSA CENA EN DOHA
un abrazo y no mates muchos bichos.
desde el desierto, Daniel
Realmente fue la única rata que te encontraste en ese viaje. Yo recuerdo una que medía 1,90 y trabajaba en cierta sucursal de una banco muy simpático ;-)
Hombre, si vuelve usted por Marruecos me gustaría poder conseguir una buena rata del Rif para poder hacerla al ajillo. Es un plato típico que me gustaría probar. También por supuesto, si es posible, podría usted traerme un pastor marroquí, un perro exquisito hecho en adobo.
Saludos, póngase en contacto conmigo a través de mi blog.
Nan, la casualidad no existe: algo o Alguien te ha traído hasta aquí por algún motivo. Sé bienvenid@ y disfruta del blog. Ah, y Feliz Navidad también para ti.
Elentir, la pena es no haber tenido un blog desde mucho antes (1990). Pero en fin, iré contando cosas a medida que me vaya acordando (tengo memoria de pez, por desgracia).
Coyote, ya veo por dónde vas, pero en el colegio mayor no comíamos.
Basil, welcome back. It is a great pleasure to know that you are still reading this blog. ;-)
Daniel, dame un poco de tiempo y te prometo que publico tu cuento, aunque el 80% de las visitas a mi blog lo son de gente que cae buscando algo en Google.
He visto alguna foto de algún templo en la India con millones de ratas a las que la gente da leche. Supongo que es lo bueno del budismo, que te ayuda a soportar cualquier cosa. Si no ¿cómo ibas a aguantar ahí en el Cuarto Vacío, en mitad de la nada?
Ah, y nuestros caminos no están tan lejos como crees, de hecho se unen -de momento- en el ciberespacio. ;-)
Master Pet Chef, dudo que vuelva a Marruecos (ya tuve bastante), pero sí puedo conseguirle un saliuki, galgo del desierto que los beduinos usan para cazar. No sé si le vale, pero es lo único que tengo a mano.
No jodas Crispal, si un saluki (antepasado del galgo español, ¿misma cosa? je je je...) tiene menos carnes que la cadera de pinocho...con eso no te haces ni un caldo...
Por cierto, hablando de anécdotas roedoriles, buenísimo cuando en un "shishodromo" de la carretera de Damman en el que estábamos toda la troupe viendo un partido del Madrid un "mardito roedor" protagonizo una escalada por la espalda del ínclito Saudi Enmascarado, nada menos...Menudo salto que pegó...Y encima imagínate la paranoia del personal sabiendo que allí los shawarmas te los depositan tal cual en el suelo...momento memorable.
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