domingo, 22 de junio de 2008

Vuelta a la tierra sagrada del Islam

Vuelvo a Riyadh tras un corto descanso en España. El vuelo ha sido agradable, salvo un incidente absurdo con un blanco rubio con pinta de no ir a resistir en Riyadh dos telediarios. Lo siento por él, pero creo que Arabia le pondrá en su sitio. Menos mal que en el viaje contaba yo con la compañía irreemplazable de Destructor.

Al llegar todo sigue casi igual. Al parecer ha habido unas tormentas de arena serias y el polvo recubre los coches aparcados en el parking del aeropuerto, las carreteras, las hojas de las palmeras y todo lo que puedes observar a simple vista. Ha empezado el calor, o quizás debería escribir el Calor, así, con mayúsculas. Esa mezcla de polvo en todas partes y calor sofocante al llegar ya de noche al aeropuerto internacional King Khalid le da a todo un aire irreal, como de western cutre sin la inolvidable música de Morricone. No sé, los primeros días siempre me acuerdo de lo que dejo atrás, en España. No hay comparación posible.

Luego la rutina va haciendo su trabajo y la mente se concentra en el presente. Pero al principio es difícil. Y, sin embargo, hay gente como Mutawakil o el mismo Destructor que pasa por aquí un tiempo y luego echa de menos algunas cosas. En mi opinión cuando vives fuera más de un año ya nunca más podrás vivir a gusto en ningún sitio. Siempre añoras algunas cosas del sitio en el que no estás. Y esa sensación te acompaña para el resto de tus días. Es como cuando piensas en alguien que pasó por tu vida y te planteas "¿qué habría pasado si...?", quizás una amiga, un amor perdido, una mirada que se posó en tus ojos desde la ventanilla del metro de enfrente... Desvarío, pero es normal. Acabo de volver a Riyadh. Hace calor. El polvo cubre todos los rincones. Mi mente sigue allí, esperando a que la rutina la traiga a mi lado y todo vuelva a ser normal.

No me hagáis caso...


8 comentarios:

Elentir dijo...

Te tengo que enviar un poco de brisa marina de la Ría, para que te cueste menos aclimatarte. ¡Ánimo! ;-)

Crispal dijo...

Muchas gracias, Elentir, me vendría muy bien. :-)

Ignacio dijo...

Sí te hago caso; conozco mucho esa sensación; ya te contaré los trucos para sobrevivir.

Anónimo dijo...

¡Uhh! Empiezas mal el viaje... Háztelo ver por un barbero turco.

Un abrazo

Jotaele dijo...

malditos blancos rubios... grrrrr... si es que son de lo peorcito...

jejeje, yo ya estoy saboreando el viaje express que me marco a España el jueves...

Si necesitas algo pide por esa boquita

Crispal dijo...

Jotaele, muchas gracias, no necesito nada, pero...¿te vas el jueves? ¿y el España-Rusia? Supongo que te irás la madrugada del jueves y lo verás en España ¿no? Porque en caso contrario ya puedes cambiar el viaje. ;-)

Dwight dijo...

Ufff... qué recuerdos me trae este post. Espero que te animes rápido, o en su defecto que el cloroformo de la rutina atenúe el desasosiego por estar lejos de los seres queridos.

Un abrazo,

Anónimo dijo...

Y espera, espera, que a lo mejor hay un bis...mumkin...mutawakil is back!in sha allah!
pero vamos, mis motivos no son tan sentimentales, eso te lo aseguro...