martes, 24 de junio de 2008

Vuelta a la rutina, por fin. ;-)

A modo de diario rápido:

Fue un error llegar a Riyadh el viernes por la noche. Al día siguiente, sábado, tuve que ir a trabajar, directamente, sin fin de semana. Aquí se trabaja de sábado a jueves por la mañana, y el fin de semana es el jueves por la tarde y el viernes. Antes era así en casi todos los países del Golfo, pero se han dado cuenta de que estar desconectados del resto del mundo tanto tiempo no es lógico y libran el viernes (día sagrado musulmán) y el sábado. En Arabia se habla mucho de ajustar el calendario al del resto de países de la zona, pero eso significaría celebrar el sábado (día sagrado de los judíos) como día de fiesta. No mola.

El mismo sábado fuimos a dar una vuelta por Batha, el centro de Riyadh. El plan es siempre el mismo: ir a comprar pantalones Dockers por unos 25 euros cada uno, zapatos Sebago por 50 euros, cenar en el Quiapo (comida filipina: calamares, camarón rebosado, chicken adobo…) y vuelta a casa. Creo que ya escribí en su momento sobre esto y no me voy a repetir.

El domingo fui al Carrefour para hacer la primera compra seria. Allí vi la sección de carne de camello. Cuando mi nostalgia de carne de cerdo se hace insoportable me compro unas chuletitas de camello que, vuelta y vuelta en la sartén con un poco de aceite de oliva, saben muy parecidas al cerdo. Los puristas dirán que no es así, pero ya se sabe que yo no soy tan exquisito. No pude evitar una foto testimonio por si alguien piensa que esto es falso (sé que hay quien lo piensa, y así lo ha manifestado en algún comentario reciente).

Después de la compra fuimos a ver el partido España-Italia al bar del compound. Fue espectacular. Es un orgullo sentirse español y ver a nuestra selección ganar a Italia. Sí, ya sé, otros no se sienten españoles o piensan que da igual un país que otro. Pero para mí fue maravilloso. Hemos quedado para ver el jueves el España-Rusia, y esta vez vamos a ir vestidos con la camiseta de la selección, banderas y bufandas (si las encontramos por ahí). Esperamos pasar un buen rato y, después de eliminar a Italia todo es posible para nuestra selección. Se rumorea que el Embajador ha prometido invitar a todo el mundo a su residencia para ver la final si España gana a Rusia. Es un buen detalle, sí señor.

Ayer lunes vino de visita L., nuestro hombre en Dubai. Se queja de lo mal que se vive allí. Y nos lo cuenta a nosotros, que vivimos en Riyadh. Por la noche disfrutamos de una maravillosa cena en el Tony Roma's. Magnífico costillar como Dios manda. Nada de experimentos de espumita de melón con esencia de tierras del bosque. Las cosas claras y sin miramientos: un plato a rebosar con el costillar, patatas fritas y una mazorca de maíz imposible de acabar. Enorme.

Karim, nuestro antiguo coffee manager ascendido a manager de coffee managers y chófer se ha comprado un Nokia N95, el móvil de mis sueños, falso. Por 600 riales (100 euros) te compras uno. Los hacen en China. Por fuera son como los verdaderos, pero luego ves que no tienen nada que ver con los auténticos. Ni siquiera tienen GPS ni cámara de 5 megapíxels. ¿Para qué querrá Karim un N95 falso? ¿Para impresionar a sus amigos? No lo sé, pero 100 euros no es poca cosa para un tipo de su categoría profesional.

Hoy, por fin, he conseguido llegar a casa con tiempo para bloguear algo. Poco a poco la rutina va llenando mi vida y mi cerebro. Tengo mucho trabajo, mucho más de lo que pensaba. Este país es ideal para un adicto al trabajo, un workohólico. Yo no lo soy. Lo siento. Hay gente que consigue convertir su trabajo en su opción de ocio favorita. A mí no me pasa.

Esta mañana he visto a un obrero descansando a la sombra. Son los auténticos artífices del milagro económico de los países del Golfo. Viven en barracones inmundos, los traen a la obra en autobuses cada mañana, les pagan sueldos de risa que varían en función del país de origen. Pero ahora recuerdo que ya escribí en otro post sobre esto. Al verlos siempre pienso que, en algún lugar remoto de la India, habrá quizás una mujer enamorada esperándoles, sacando adelante una familia numerosa y esperando a que le llegue la transferencia de cada mes para comprar comida para sus hijos…



8 comentarios:

Embajador dijo...

Desmiento rotundamente lo de invitación. ¡Mi casa es mi castillo!.

Por lo demás, creo que deberías aclarar al personal que los nombres españoles de los platos en restaurantes filipinos los ponen realmente en español. La primera vez que lo vi en Singapur no daba crédito, pensaba que era una cachondada del tipico gallego trotamundos. Lo del "chicken adobo" no lo conocía, y me ha hecho mucha gracia.

Martha Colmenares dijo...

Tienes un merecido reconocimiento en mi blog. “Premio Comprometido en Defensa de la Libertad y la Democracia”.
Un abrazo, Martha

Elentir dijo...

Me encantan estas crónicas que haces de tu vida cotidiana ahí, Crispal. Siempre asociamos esos países a un montón de tópicos que todo el mundo conoce, pero siempre nos falta la letra pequeña de cada día, que es lo que me encuentro aquí.

Esta noche me quedo con la imagen de esas familias en la India. Qué suerte tenemos, en fin...

Crispal dijo...

Embajador, yo sé que tu casa siempre estará abierta a los hombres de buena voluntad. Efectivamente, me refería a la residencia del Embajador de España en Arabia, pero gracias por la corrección. Lo de los platos filipinos es cierto. Suelo ir a restaurantes filipinos de vez en cuando. La cocina es una mezcla de cocina española, malaya, tailandesa y china. Muy recomendable. Y los nombres son graciosos: crispy pata (que es una pierna de vaca crujiente así como suena), caldereta, ensaimada, etc.
Martha, es un honor inmenso además por venir de quien viene. Muchas gracias.
Elentir, me encanta que te guste y que me leas. Es un orgullo saber que un bloguero como tú frecuenta este humilde blog. ;-)

-=Tekena=- dijo...

Pues yo cada vez que veía un tío de esos durmiendo, pensaba que mejor estaba durmiendo que puteándome...
claro que si se pone a dormir en medio de la carretera pues lo hace todo en uno.

Dwight dijo...

Me ha gustado la crónica. Siempre es un placer leerte, Crispal. Me quedo con las ganas de probar las chuletitas de camello.

Eso sí, te sigo notando un tanto tristón... Espero que pase pronto.


Un abrazo,

Anónimo dijo...

¿Lo de la foto es el bar del Fal? Josplás que adelanto, ha sido irme yo y ponerse invertir el cabrón de Mr.Larry.
Qué lujo la opción de ver la final en compañía del sr. de Alabart, padre de mi tocayo, quien la pillara. A ver si se estira con el jamón...
En cuanto al final lacrimógeno de los pobrecitos indios, qué quieres que te diga. De nada sirve lamentarse por su suerte si todo queda en palabras. Nuestro bienestar en parte se construye sobre su miseria. ¿Estamos dispuestos a vivir un poco peor para que ellos vivan mejor? Tengo mis dudas.
A cuidarse Crispal, y ojo con la camel meat que ultimamente va hormonada, je je je.

Anónimo dijo...

¿Lo de la foto es el bar del Fal? Josplás que adelanto, ha sido irme yo y ponerse invertir el cabrón de Mr.Larry.
Qué lujo la opción de ver la final en compañía del sr. de Alabart, padre de mi tocayo, quien la pillara. A ver si se estira con el jamón...
En cuanto al final lacrimógeno de los pobrecitos indios, qué quieres que te diga. De nada sirve lamentarse por su suerte si todo queda en palabras. Nuestro bienestar en parte se construye sobre su miseria. ¿Estamos dispuestos a vivir un poco peor para que ellos vivan mejor? Tengo mis dudas.
A cuidarse Crispal, y ojo con la camel meat que ultimamente va hormonada, je je je.