miércoles, 17 de octubre de 2012

Mendigos españoles

Por desgracia no tengo la suerte de venir mucho a Madrid. Desde que dejé mi ciudad en 1990 mis visitas se reducen a unos cuantos días en Navidades o alguna visita suelta por motivos de trabajo. Éste es el caso. 

Escribo ahora mismo desde Madrid donde estoy pasando cuatro días acompañando a unos clientes saudíes. Y cuando uno vive fuera y viene por aquí cada mucho tiempo, es más consciente de los cambios que se producen en su ciudad. Para los que viven aquí y se van acostumbrando paulatinamente a las variaciones la diferencia entre el antes y el después es inapreciable. 

Para mí no. Una cosa me ha llamado mucho la atención: veo muchos mendigos españoles. No es que yo sea racista, que no lo soy, pero antes los mendigos eran de fuera. Ahora veo por las calles mendigos españoles que te miran con una mirada triste y asombrada, como si no entendieran lo que les ha pasado. Y probablemente nadie lo entienda. Son de edad avanzada, bien vestidos, con un aire de pobreza digna del que tuvo todo y, quizás por avalar a un hijo en la compra de su vivienda o por cualquier otro motivo inesperado, lo han perdido todo. Hace un momento en la esquina de Lagasca con Velázquez un señor con muy buena pinta tocaba el violín, bastante bien, por cierto, a cambio de unas monedas. He observado que no piden, te miran sin decir nada esperando tu caridad (lo de la solidaridad es un timo laico). 

Y no sé qué hacer. Me siento mal, triste, de ver a tanta gente que ha luchado durante años por llegar a tener una vejez desahogada arrastrados a la mendicidad. No puedo ayudar a todo el mundo, pero he decidido una cosa:

DEBEMOS AYUDAR A CÁRITAS COMO PODAMOS.

Sí, a Cáritas, esa organización católica que no para de dar de comer y ayudar a tanta gente, cada vez más, mientras sindicalistas, políticos, famosillos, etc., se atiborran de marisco a costa de la gente. Por eso os ruego que aportéis dinero a Cáritas, en la medida de vuestras posibilidades. Ellos saben cómo emplearlo para llegar al que lo necesita. No puedes dar un euro a cada mendigo que te cruzas, pero sí puedes dar tu dinero a Cáritas para que les ayude. Creo que todos tenemos que hacer un esfuerzo de amor al prójimo para paliar las necesidades de los más débiles en los tiempos que corren. 




5 comentarios:

AMDG dijo...

No me fio de Cáritas, por proinmigración. Acabo de meter en mi lista a una familia católica munerosa de donde vives. 7 hijos, el marido se quedo en paro hace un año.

Crispal dijo...

Hombre, Cáritas no hace distingos y ayuda a todo el que se le acerca. Pero bueno, lo de la familia que dices me parece magnífico por tu parte. Que Dios te lo pague.

Eze dijo...

Estimado Crispal,

¡Qué tragedia! Sin embargo, me ha llamado la atención una distinción que hace en su entrada, entre caridad y solidaridad, a la que llama 'timo laico'.

Ello me ha dejado perplejo, ya que no logro ver las propiedades que distinguen una de la otra. Por ejemplo, si yo me imagino:

Juan se encuentra bajo el sofá 300 euros con los que no contaba. En vez de comprarse el portátil que tanto necesita, decide donarlos a Cáritas.

Ahora, supongamos:

Caso 1: La verdad es que Juan dona los 300 euros como acto de caridad.

Caso 2: La verdad es que Juan dona 300 euros como acto de solidaridad.

Dado que los cambios en el mundo son los mismos en 1 y en 2, la diferencia debe ser el estado psicológico (deseos, intenciones, motivaciones, creencias) en que Juan se halla en uno y en otro.

Mi pregunta es, ¿cuál es la diferencia a este respecto entre caridad y solidaridad? ¿Qué hace que un acto sea caritativo y otro, idéntico, solidario? ¿Por qué un acto solidario es peor que uno caritativo?

De verdad me interesa su opinión.

Muchas gracias.

Almudena dijo...

La situación es tremenda y los que vivimos aquí no nos acostumbramos. Ya conocemos a los diez pobres que suelen estar en la ruta camino al trabajo o cerca de casa y el no poder dar a todos, a veces a ninguno, es tremendo. Especialmente para ellos.
También en Cáritas están hasta arriba.
Lo único positivo es que todos, creyentes y laicos, cada uno con su razón y sus razones, vamos tomando conciencia de que la vida de excesos que hemos llevado no es sostenible. Y eso, a la larga, será bueno. Lo malo es la gente que lo está pasando muy mal ahora.

Televisores LG dijo...

que espacio, tiene sus pro de conocer algo que no sabia y los contra de estar en desacuerdo con lo que se escribe.