sábado, 21 de enero de 2012

El porqué de Francesco Schettino




Vaya por delante que Francesco Schettino, capitán del Costa Concordia, me parece un cobarde vulgar y previsible. Sépase, además, que no le conozco de nada y que sólo sé de él lo que he podido leer en los periódicos, básicamente que: "...Schettino guió el barco a menos de 150 metros de la isla de Giglio para realizar una maniobra conocida como "saludo" - a los habitantes de la isla. El oficial admitió aproximarse demasiado cerca de la costa pero se ha negado a asumir toda la responsabilidad, diciendo que puede haber otros factores a tener en cuenta". Luego hemos podido leer que nuestro protagonista abandonó el barco en una lancha salvavidas en compañía de sus oficiales cuando la nave todavía no había sido evacuada. El resultado de la acción son 11 muertos. 

Pero me gustaría recalcar que no me extraña en absoluto la actitud de Francesco Schettino. Responde al ejemplo constante de la sociedad que estamos creando. Una sociedad plagada de niños de 40 años incapaces de asumir sus propias responsabilidades y que, ante cualquier momento de peligro, huyen despavoridos buscando las faldas de su madre. Tipos que ponen en peligro a los pasajeros y tripulación de un trasatlántico para "saludar" a unos "coleguitas" en el pueblo de Giglio. Y que luego salen corriendo despavoridos. 


En España conozco gente como Schettino. Gente que sólo habla de derechos y nunca de obligaciones. Gente que no asume nunca las consecuencias de sus actos. Gente que firma 3 hipotecas con el aval de sus padres y acaban sin casa y con los padres viviendo en la calle. Gente como los políticos de todos los partidos que esquilman la economía de la patria a base de aprobar proyectos absurdos y se van de rositas. Gente como los miembros de la Familia Real que con la mayor chulería extorsionan a poderes públicos y privados para que les suelten la pasta por el morro. Gente como algún juez que se cargan el Estado de Derecho cuando les da la gana y encima al ser juzgados se hacen las víctimas.... La lista es infinita. Y nunca pasa nada. La impunidad es absoluta. Porque al final hemos creado un sistema absurdo que está en manos de imbéciles que simpatizan con los idiotas. Y todo sigue igual. 


Antes, si uno de pequeño hacía algo mal, las consecuencias eran serias. Se llamaba Educación y era responsabilidad de unos padres que habían sufrido una guerra. Y uno aprendía a hacer las cosas bien, a asumir responsabilidades, a ser un hombre y no un niño eterno. Ahora no pasa nada. Todo el mundo tiene derechos y nadie tiene obligaciones ni es responsable de las consecuencias de sus actos. 


Por eso, no me extraña lo de Francesco Schettino. No me extraña nada. Es un fruto más del sistema. 



6 comentarios:

Anónimo dijo...

Tienes razón.

ansiadalibertad dijo...

CRISPAL, me he permitido poner un fragmento - y enlazarte - en la cabecera del blog.
De tener inconveniente házmelo saber aquí o allí. Vendré a ver.

Un saludo

Crispal dijo...

@Anónimo: gracias.
@Ocón, es un honor para mí. Gracias. Saludos.

ansiadalibertad dijo...

Ok, gracias a ti

tipiconsla dijo...

Te doy toda la razón, pero tranquilo que aunque no se hagan responsables de sus actos el marrón se lo acabarán comiendo. No dudo de que el señor Schettino terminara en la cárcel.

Anónimo dijo...

Pues no sé, Tipiconsla... Si ésto hubiera pasado en España, a lo mejor le concedían la gran cruz de Isabel la Católica, como al inútil del presidente Rodríguez, después de haber arruinado al país. a algunos les ponen cruces en el pecho, pero a otros nos las echan en las espaldas. Y bien gordas -las cruces, digo-.

MR (Monárquico y Republicano)