
Lo tenías todo para ser feliz. Pasaste de ser un jugador de balonmano (profesión tan digna como cualquier otra) a yerno de los Reyes de España. Nada menos. Y supongo que para ti eso no era suficiente. Para ti ser miembro de la Familia Real de España no era mucho. Se te abrieron las puertas de lo más selecto de la sociedad mundial. Por tu condición de marido de la hija de los Reyes de España pudiste conocer a lo más granado de la nobleza, pero también a personajes famosos, actores, cantantes, políticos, militares, etc. Y tenías TODO para ser feliz: un buen sueldo sin hacer casi nada, vivienda, familia, posición, fiestas, vacaciones de lujo, ... Entre las muchas vidas posibles podrías haber elegido dedicarte a cualquier cosa. Pero pensaste que eras más listo que nadie. Querías más dinero, mucho más. No bastaba ser miembro de la Nobleza y tener mucho dinero, no. Tenías que ser el más listo, el más chulo, el más millonario.
En el fondo me das pena. Has arrojado por la borda un vida magnífica y no sabemos qué te espera. Yo no sé, chico, pero me parece que te faltan luces. Probablemente no sabes lo que es levantarte a las 6:30 de la mañana para ir a trabajar, coger una hora de transporte público para llegar al trabajo, aguantar jefes, etc. Yo sí lo sé, y te aseguro que gracias a Dios puedo mirarme al espejo cada mañana y ver que sigo siendo yo, que a pesar de lo dura que puede ser la vida no he robado a nadie, que mis amigos lo son por lo que soy y no por lo que tengo... Tú no lo entenderás, pero yo no cambio todo eso por nada. Pero claro, yo no soy tan listo como tú.