Mi primer viaje a Libia fue en 2003. Entonces me pareció un país lamentable, cutre, triste y poco serio. Durante algún tiempo hemos intentado trabajar con ellos sin resultado. Sin embargo ocurrieron dos cosas curiosas: la primera fue que en una reunión empresarial un alto cargo del gobierno libio dijo que habían decidido empezar a hacer partícipe al pueblo de la riqueza del país (así, con un par). La otra cosa curiosa es que conocí a unas monjas españolas que trabajan en Libia (tienen una escuela y un hospital, creo recordar) que me dijeron que ellas están allí gracias a Gaddafi, y que éste las protege.
Acabo de regresar a Libia y la impresión es muy positiva. Aparentemente el hijo de Gaddafi, que se postula como próximo líder del país, quiere modernizar su patria y convertirla en un nuevo Doha, Abu Dhabi o Dubai (sin los errores de éste). Ahora tienen los recursos y la voluntad suficientes para crear todas las infraestructuras necesarias de un país moderno. Le han dado un contrato gigante a una empresa americana para que ésta se encargue de toda la planificación necesaria para producir el milagro. De hecho, se ven nuevas construcciones, hoteles internacionales de 5 estrellas, marcas europeas y coches de alta gama que antes brillaban por su ausencia. Incluso se habla de que en un futuro cercano se permitirá servir alcohol en los hoteles de lujo. En fin, veremos. Lo que me llama la atención es cómo un país puede cambiar tanto de la noche a la mañana porque así lo decide un gobernante. Si se produce el cambio (que parece cierto) habrá que agradecérselo al nuevo líder y olvidar cuanto antes al actual.
Os dejo una fotos de Trípoli tomadas al azar durante mi viaje. Espero que os gusten. Ah, y si vais de turismo (que se puede) no dejéis de visitar Leptis Magna y Sabratha.
2 comentarios:
Pues este si que es un articulo interesante, algo nuevo de Libia y no tanto lugar comun, ya iba siendo hora. Muchas gracias Don Crispy.
Muchas gracias, Anónimo.
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