domingo, 26 de septiembre de 2010

Delincuencia sindical

Mi amigo C. no quiere ir a la huelga del próximo 29 de septiembre. C no cree en unos sindicatos que cobran del Estado, por medio del Gobierno, una pasta en subvenciones. "96 millones de euros para UGT y 96 millones de euros para CCOO en 2009", me dice un tanto alterado. Piensa que si el Gobierno te está pagando esa pasta gansa tú no vas a criticarle y a defender los derechos de los trabajadores con libertad e independencia. Por otra parte mi amigo dice que sólo el 18% de la fuerza laboral de España está sindicada, y bajando, lo que viene a decir muy poco de la capacidad de representación obrera que tienen UGT y CCOO.

Además, mi amigo C. piensa que la reforma laboral que ha empezado a aplicar el Gobierno es necesaria aunque se queda corta. Piensa que abaratar el despido favorece las nuevas contrataciones y que hay muchos empresarios que tienen miedo a contratar a más gente por las altas indemnizaciones que tendrían que pagar en el futuro en caso de tener que despedirlos. Mi amigo no cree que los empresarios sean unos asquerosos explotadores deseosos de chuparle la sangre al obrero. Por el contrario, C, en su ingenuidad, cree en los empresarios como generadores de empleo. Piensa que empresario es todo aquél que tiene empleados a su cargo y genera un trabajo que contribuye a crear empleo. Da igual que sea un autónomo que contrata a dos ayudantes o el dueño de Zara. Cree que en España falta cultura empresarial y que, en el fondo, la mayoría de la gente no quiere trabajar, sólo piensan en ser funcionarios, tener un estanco o una farmacia o ganar una pasta en la lotería.

Ahora, C., tiene miedo. Para llegar al trabajo cada día C, que no es ningún asqueroso burgués sino un simple oficinista, tiene que coger un autobús desde el Aljarafe sevillano en el que vive hasta la estación de autobuses de Plaza de Armas, caminar unos 15 minutos hasta la parada de la Plaza Nueva, coger el tranvía hasta el Prado de San Sebastián y caminar otros 12 minutos hasta su puesto de trabajo. En total una hora y cuarto de ida y lo mismo de vuelta cada día. Y, claro, C piensa que lo mismo no funcionan los autobuses o el tranvía y se verá obligado a no asistir al trabajo. Entonces, si eso fuera así, la pregunta que se hace mi amigo es: "¿No tengo yo derecho al trabajo?¿Por qué el derecho a la huelga de unos sindicatos que no representan ni al 20% de los trabajadores se impone sobre el derecho al trabajo del 80% de la fuerza laboral?"

Esperemos que las cosas no lleguen a ese punto. Quizás tarde más en llegar el autobús o el tranvía pero C pueda llegar con retraso al trabajo. Esperemos asimismo que las bandas de la porra, mal llamados "piquetes informativos", no utilicen la violencia para evitar que trabajadores corrientes puedan llegar a su puesto de trabajo. Porque si no fuera así podríamos decir sin ruborizarnos que los sindicatos UGT y CCOO son unos delincuentes que, cobrando una pasta gansa del Estado, se arrogan una representación obrera que no les corresponde para evitar que los trabajadores puedan ejercer su derecho al trabajo.

Lo demás es palabrería vana.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Tiene razón su amigo.

Pero hay mucho más, como para escribir un libro.

Esta huelga ha sido un querer hacer algo por parte de unos sindicatos tan burocratizados que son incapaces de dar soluciones a nada y a algúno de estos aplasta sillones se le ocurrió lo de la huelga general, que va dirigida contra todos los fachas, excepto el gobierno, cosa rara e insólita pues una huelga general siempre va contra el gobierno.

Pues salvo que haya un piquete informativo con más músculos que yo, no pienso perder el día que no está el asunto para dispendios.

p dijo...

Bravo, siempre me ha reventado el ver el tema de las huelgas por la falta de respeto al que no esta de acuerdo, al que llamaran esquirol, traidor, insolidario,.....
Pongo como ejemplo la huelga de gruas de automovil que hubo hace unos años, se manifestaron los que estaban con compañias aseguradoras, cogiendo a los clientes de estas, si bien no dejaban hacer su Labor a otros como Race, Repsol y Autonomos, unos meses despues de la huelga se me estropeo el coche, y hablando con el de la grúa, me conto que tuvieron que dejar de trabajar ante las amenazas, que los piquetes hacian patrulla por la carretera contandoles las ventajas del "Compañerismo".

Almudena dijo...

Yo también iré a trabajar. Porque me da la gana. También discrepo de lo que se pide en la huelga y de la legitimidad de los convocantes (por no hablar de lo irrisorio y trasnochado de sus panfletos, que hasta hacen sonrojar). Seguramente no me dejen acceder al puesto de trabajo, aunque me pondré cazurra, porque es un servicio de emergencias y una tiene su conciencia social... Además tengo suerte: si no pillo metro o autobús, iré andando que sólo son dos horitas. En coche no, porque te pinchan las cuatro ruedas... Al fin y al cabo, si fuera liberada sindical también tendría que trabajar, ¿No? Pues eso. Y que no me puedo permitir el lujo de que me descuenten un dia... eso también

Aurora Llavona dijo...

Yo he pedido el día de vacaciones, pues me niego a ir a la huelga pero me niego a arriesgar mi pellejo o el demis niños.

En cuanto a lo de abaratar el despido creo que lo que tienen que cambiar es la forma de indemnización, parte del sueldo (pequeña) debería irse a un fondo que te dan cuando te despiden o cuando te jubilas...Asi ya lo tendrían pagado de antemano ...Y si te cambias de empleo el fondo iría contigo..