Pues sí, anoche tuvimos un "ligero" intercambio de pareceres con la Mutawwa, la famosa policía religiosa, la temida Comisión para la Promoción de la Virtud y Prevención del Vicio.
Se nos ocurrió ir a cenar, como tantas otras veces, al Sushi Yoshi, uno de los restaurantes japoneses que hay en Riyadh. Esta vez, para variar, éramos 7 hombres y una mujer, esposa de uno de los del grupo. El caso es que, como en Arabia los restaurantes están segregados y tienen una zona para hombres y otra para familias, decidimos ir a la de familias. Al fin y al cabo las normas locales no te dejan otra opción.
Cuando estábamos sentados en nuestra mesa y esperando a que nos trajeran el menú, aparecieron dos miembros de la Mutawwa con ganas de marcha. Hablaron con el encargado del restaurante y le dijeron que el matrimonio podía quedarse en la zona de familias pero no así los "solteros" que debíamos irnos a la zona de solteros. Como no era plan de deshacer el grupo, decidimos abandonar el restaurante.
Mientras esperábamos en la calle pensando qué hacer o a dónde ir aparecieron los mutawwas que salían del restaurante. Entonces se fijaron en que G., la mujer del grupo, no llevaba cubierta la cabeza y mostraba una pecaminosa cabellera. Empezaron a decir que debía cubrirse, a lo que F., uno de nuestros amigos diplomáticos, replicó que no, que los cristianos no se cubren y que se fueran. Ahí empezó la discusión: que si debe cubrirse, que si no, que en este país hay leyes que cumplir, que dónde está escrito que una mujer deba cubrirse, y la cosa no llegaba a ningún sitio.
En ese momento uno de los mutawwas dijo que nosotros no respetamos el país, que vivimos aquí y debemos respetarlo. Aquello no me gustó nada. Bastante chungo es vivir aquí y someterse a todas sus leyes como para que te llegue un fulano y te diga por la cara que no respetas el país. Entonces empecé a decirle que no tenía derecho a decir eso, que nosotros respetamos las leyes de Arabia Saudí más que muchos saudíes y muchos musulmanes (cosa que es cierta, por otra parte). El mutawwa intentó replicar diciendo que G. debía cubrirse el pelo. Yo le dije que se olvidara de ese tema y se centrara en que su comentario sobre si respetamos las leyes o no era inaceptable. La cosa se calentaba y el mutawwa dijo que habláramos con su jefe, el mutawwa mayor. Éste debió pensar que todo esto era innecesario y no dijo gran cosa. En esas estábamos cuando apareció un saudí chiquitillo que les dijo algo en voz baja a los mutawwas y se los llevó a un lado. Supongo que debía ser un miembro de la policía secreta, porque los mutawwas se fueron y nosotros decidimos cenar sushi en el Furusato, otro japonés cercano donde no tuvimos ningún problema.
Se nos ocurrió ir a cenar, como tantas otras veces, al Sushi Yoshi, uno de los restaurantes japoneses que hay en Riyadh. Esta vez, para variar, éramos 7 hombres y una mujer, esposa de uno de los del grupo. El caso es que, como en Arabia los restaurantes están segregados y tienen una zona para hombres y otra para familias, decidimos ir a la de familias. Al fin y al cabo las normas locales no te dejan otra opción.
Cuando estábamos sentados en nuestra mesa y esperando a que nos trajeran el menú, aparecieron dos miembros de la Mutawwa con ganas de marcha. Hablaron con el encargado del restaurante y le dijeron que el matrimonio podía quedarse en la zona de familias pero no así los "solteros" que debíamos irnos a la zona de solteros. Como no era plan de deshacer el grupo, decidimos abandonar el restaurante.
Mientras esperábamos en la calle pensando qué hacer o a dónde ir aparecieron los mutawwas que salían del restaurante. Entonces se fijaron en que G., la mujer del grupo, no llevaba cubierta la cabeza y mostraba una pecaminosa cabellera. Empezaron a decir que debía cubrirse, a lo que F., uno de nuestros amigos diplomáticos, replicó que no, que los cristianos no se cubren y que se fueran. Ahí empezó la discusión: que si debe cubrirse, que si no, que en este país hay leyes que cumplir, que dónde está escrito que una mujer deba cubrirse, y la cosa no llegaba a ningún sitio.
En ese momento uno de los mutawwas dijo que nosotros no respetamos el país, que vivimos aquí y debemos respetarlo. Aquello no me gustó nada. Bastante chungo es vivir aquí y someterse a todas sus leyes como para que te llegue un fulano y te diga por la cara que no respetas el país. Entonces empecé a decirle que no tenía derecho a decir eso, que nosotros respetamos las leyes de Arabia Saudí más que muchos saudíes y muchos musulmanes (cosa que es cierta, por otra parte). El mutawwa intentó replicar diciendo que G. debía cubrirse el pelo. Yo le dije que se olvidara de ese tema y se centrara en que su comentario sobre si respetamos las leyes o no era inaceptable. La cosa se calentaba y el mutawwa dijo que habláramos con su jefe, el mutawwa mayor. Éste debió pensar que todo esto era innecesario y no dijo gran cosa. En esas estábamos cuando apareció un saudí chiquitillo que les dijo algo en voz baja a los mutawwas y se los llevó a un lado. Supongo que debía ser un miembro de la policía secreta, porque los mutawwas se fueron y nosotros decidimos cenar sushi en el Furusato, otro japonés cercano donde no tuvimos ningún problema.
Un simple ejemplo más de las cosas que te pueden pasar en Arabia.
8 comentarios:
Hombre Crispal, que casualidad! el miercoles estuvimos todos los compis de S.O. cenando en el restaurante de la Kingdom y pedimos sushi, y estuve comentando con alguno que en algun blog habia visto que aqui habia muy buenos restaurantes para comer sushi, y mira por donde ya no tengo que ponerme a buscar...
A ver si un dia de estos me paso por el Sushi Yoshi.
La calle Dabab es una que pasa por Al Faisaliyah, no? donde esta el French Corner?
Por cierto, desde aqui pido disculpas publicas por mezclar el Jack Daniels con coca cola...
Yo pensaba que ahí todas las mujeres iban cubiertas, seas de donde seas. Bueno, en Arabia Saudí y en muchos otros países. En ciertos sitios cuanto menos llames la atención mejor, y más si se ve que eres extranjero. De todos modos, mucho ser estrictos con los que no sois de su religión y ellos lo saben, pero por otro lado les interesa que esteis allí, al igual que a vosotros tb os interesa estar allí. En fin, tantas cosas que no entiendo...
Al comienzo de tu Blog y como "tagline", incluyes un versículo del Corán que responde a éste enfrentamiento que has tenido con "La Policía Religiosa "...menudas fuerzas del orden represivas que defienden semejante barbaridad! no puedo imaginar esa escena aquí pidiéndole a una musulmana que descubra su cabeza.
Mi consejo a las occidentales que frecuentan esas tierras, sacar del bolso un pañuelo y cubrir su cabeza sin más! Cenar un buen Sushi está por encima de cualquier estúpida discusión con intolerantes !
Saludos Crispal. EX-ANÓNIMA PARED
Escapa mientras tengas tiempo insensato.
Rojobilbao, jajajaja, es el comentario más inteligente que he visto en mi blog en mucho tiempo.
BonoGeorgeVox, el nombre real de la calle Dabab es Prince Abdulaziz Bin Mosaed Bin Jalawi. Empieza en King Abdulaziz (Old Airport Road) y llega hasta el centro. El Sushi Yoshi está al lado del concesionario de Porche.
Crispal, es que no respetáis nada, confundis la libertad con el libertinaje, se os da la mano y os cogeis el brazo...toda la culpa la tiene Abdallah, que es un rojo y va a romper Arabia. Con Fahd esto no pasaba. A ver si nos pulimos de una vez a los Al Saud, que son unos degenerados y ponemos al mando a los Al Sheikh, que esos si que son gente de bien... ¡Viva Muhammad bin Abdul Wahhab! ¡Arriba Arabia!
mutawakil, no nos engañas. En realidad tu eres un anarkosindicalista que desea que los mottawas se hagan con el poder establecido para empezar un nuevo orden mundial basado en el soviet religioso.
Resumiendo para el que no se ha enterado, en realidad al mottawa lo que le sentó como una patada en los cojones es que en vez de dividirnos pasáramos de él y nos largásemos.
Ummm...anarkoislamismo...al fin encuentro una ideología que me llena...
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