En la urbanización de Las Rozas donde resido y en la que vivió José Luis Rodríguez Zapatero desde que fue elegido Secretario General del PSOE hasta que se convirtió en Presidente de Gobierno, organizamos unas fiestas en la primera semana de septiembre con muchos actos: competiciones deportivas (tenis, natación, ping-pong, carreras) y de mus, fiesta infantil con payasos y castillos inflables, cena de padres con bailongo, merienda de hamburguesas para los niños, etc.
El día grande es el domingo, pues se hace un pic-nic en el césped alrededor de la piscina donde la gente lleva la comida y después empalmamos con una gymkana multitudinaria y la ceremonia de entrega de premios. A las once de la mañana del domingo tiene lugar el acto con más tradición de nuestras fiestas: la celebración de una Misa al aire libre con asistencia de muchísimos vecinos. Aprovechamos la sombra de unos pinos enormes que hay junto a la piscina, de manera que la Eucaristía tiene lugar al lado de aquélla.
ZP apenas tenía tiempo para pasarlo con sus hijas pues casi siempre estaba fuera los fines de semana y su mujer tampoco estaba mucho con ellas, así que las pobres o estaban solas o con la abuela (la madre de Sonsoles) que se vino a vivir con ellos al quedarse viuda. Poquísimas veces ví a José Luis con su familia en la piscina de la urbanización, aunque, como tiene un carácter muy afable y es más o menos de mi edad, esas pocas veces me saludó muy efusivamente. Puedo decir que la sonrisa es habitual en él a todas horas; es algo natural, no forzado.
El último septiembre que estuvo con nosotros, José Luis Rodríguez Zapatero bajó a la piscina con sus hijas a las once de la mañana del domingo de fiestas, exactamente en el momento en que empezaba la Misa. A todos nos sorprendió: primero, porque era inhabitual verle con sus hijas; segundo, porque no era normal que fuese a la piscina los fines de semana; y, tercero, porque las pocas veces que había bajado, lo había hecho mucho más tarde (a la una o una y media).
Se quedó tomando el sol y hablando con sus hijas al borde del agua, justo hasta el momento de la Consagración. Entonces se zambulló y empezó a nadar haciendo mucho ruido, tanto que no podíamos oír al sacerdote.
Fue un cantazo porque, como te puedes imaginar, era muy conocido por toda la gente. Sin embargo, nadie le criticó. Todo lo contrario: lo que comentamos los vecinos es que Zapatero había tenido muy mala suerte pues, para un día que podía estar con sus hijas en la piscina, justo organizamos una Misa, cuya existencia creíamos que ignoraba.
Más tarde nos enteramos de la versión que él dió del incidente. Esa versión me hace pensar que organizó a propósito este pequeño escándalo para luego poder meterse con los católicos (lo que los abogados llaman "preconstituir la prueba"). Resulta que la novia del hijo de un compañero de trabajo vive en Las Rozas, cerca de nuestra urbanización y sus padres son socialistas. Zapatero les dijo que un grupo de "ultras católicos" de la urbanización le recrimaron vehemente el que estuviera tranquilamente en la piscina un domingo cuando celebraban una Misa.
Yo estuve allí (además, luego José Luis y Sonsoles se sentaron con nuestro grupo en el pic-nic) y te puedo asegurar que nadie, ni después de la Misa ni en otro momento, le afeó su maleducada conducta. Y no lo hicimos porque, como te he dicho antes, todos pensamos que bajó ese día a la piscina ignorando que iba a haber una celebración religiosa y nos daba pena que, por sus compromisos políticos, apenas tuviese tiempo para pasarlo con su familia.
Además, durante todo los años que pasaron allí, José Luis y Sonsoles no hicieron nuca comentarios antirreligiosos. Muy al contrario, sabíamos que estaban casados por la Iglesia y que tenían bautizadas a sus hijas, si bien no iban a Misa los domingos, cosa bastante normal entre los matrimonios de la urbanización. Además, tuvo mucho interés en saludar con su familia a Juan Pablo II cuando estuvo en la Plaza de Colón de Madrid.
Nada hacía sospechar que luego, como Presidente del Gobierno, fuese a adoptar posturas tan sectarias en contra de la Iglesia y de las familias cristianas. Es más, te diré que yo me he pasado horas hablando con José Luis Rodríguez Zapatero de lo "divino y lo humano" (me tenía bastante estima aunque sabía que nuestras maneras de pensar eran diferentes) y más bien saqué la impresión de que era muy moderado.
En fin, el caso es que aquí lo tenemos gobernando por otros cuatro años y, por lo que se ve, con muchas ganas de seguir adelante con sus políticas de persecución de las creencias y de la presencia pública de los católicos (salvo de los que le acarician la espalda, que también los hay).
Creo que ZP ha enganchado muy bien con una amplia parte de la clase media española que no es socialista en lo económico, pero que tiene mucha manía a la Iglesia (a la que acusan de todos los males de España, especialmente, de su "atraso cultural") y que está encantada de que le "zurre a los curas". Mientras esta actitud le dé más votos de los que le quite, seguirá avanzanndo en el "laicismo". Como es un hombre muy práctico, en el momento que vea que ya no le conviene, dará marcha atrás y se presentará como "paladín" de la libertad religiosa.