lunes, 24 de marzo de 2008

El principio de Peter

Visto en Wikipedia. No por sabido y comprobado deja de tener vigencia. Es inapelable.

El principio de Peter dice que en una empresa, entidad u organización las personas que realizan bien su trabajo son promocionadas a puestos de mayor responsabilidad una y otra vez, hasta que alcanzan su nivel de incompetencia.

Este principio, formulado por Laurence J. Peter en su libro The Peter Principle, de 1969, ha sido comprobado infinidad de veces. Consecuencia de lo que el principio manifiesta, muchos puestos de alta dirección son ocupados por profesionales que no tienen la suficiente cualificación para su trabajo, lo cual conduce a graves errores en las decisiones que toman las personas responsables en muchas organizaciones.

Existe una lógica en este proceso, ya que los responsables de seleccionar una persona para un nuevo puesto se fijan en primer lugar en la propia organización. Si un empleado existente cumple bien su actual cometido, dichos responsables de la selección deducen equivocadamente que será igualmente eficaz en el nuevo puesto.

El principio de Peter es, pues, una advertencia a tener muy en cuenta en un proceso de selección. Deben definirse con claridad las funciones del puesto a cubrir y, de acuerdo con éstas, las aptitudes y actitudes necesarias por parte de la persona que lo ocupará. Al analizar la idoneidad de empleados ya existentes en la organización, se examinarán estas personas como candidatos al nuevo puesto, prescindiendo totalmente de la eficacia con la que desarrollan su actual función.

El principio de Peter es una crítica implícita de las estructuras muy jerarquizadas. En una empresa donde la cadena de mando es muy larga, es decir donde hay numerosos escalones, y donde hay una única cumbre que alcanzar, este principio hará estragos. Por el contrario, en una empresa o sociedad donde no hay muchas cumbres posibles, donde los escalones son escasos, este principio no entrará en juego.

El primero en hacer referencia a este concepto fue José Ortega y Gasset en la década de 1910 posiblemente influenciado por sus visitas a Argentina . Quedó en forma del siguiente aforismo: "Todos los empleados públicos deberían descender a su grado inmediato inferior, porque han sido ascendidos hasta volverse incompetentes".


Como corolario de su famoso principio, Lawrence J. Peter deduce los dos siguientes:

  1. Con el tiempo, todo puesto tiende a ser ocupado por un empleado que es incompetente para desempeñar sus obligaciones.
  2. El trabajo es realizado por aquellos empleados que no han alcanzado todavía su nivel de incompetencia.

El principio de Peter fue deducido del análisis de cientos de casos de incompetencia en las organizaciones y da explicación a los casos de acumulación de personal, según el cual el incremento de personal se hace para poner remedio a la incompetencia de los superiores jerárquicos y tiene como finalidad última mejorar la eficiencia de la organización, hasta que el proceso de ascenso eleve a los recién llegados a sus niveles de incompetencia.

13 comentarios:

Embajador dijo...

¿Problemas con el jefe?

Manuel Delgado dijo...

Estaba pensando en los funcionarios justo cuando he llegado al párrafo de Ortega. Genial.

Unknown dijo...

Hola, tienes un premio en mi blog.
Saludos.

Crispal dijo...

Embajador, no qué va, lo que pasa es que siempre me ha hecho gracia el Principio de Peter y al verlo en Wikipedia no he podido evitar compartirlo.
Manuel, los funcionarios sí, pero las empresas privadas (por desgracia) también. He visto casos.
Blumun, muchas gracias.

Anónimo dijo...

Como jocosidad, "mutandis mutantis", se debería ascender a los incompetentes hasta que empiezan a ser competentes.
Yo he visto casos como estos en mi empresa, pero siguen ascendiendo sin llegar al nivel deseado. Como dirían en Toy Story. "Hasta el infinito y más allá".

Elentir dijo...

Vaya, ya pensaba que yo era el único que había leído lo de Peter. Es la mejor recopilación de máximas que hay sobre la incompetencia. Algunas son buenísimas. Se lo recomiendo a todo aquel que se desespere viendo cómo se toman algunos su labor profesional...

Aurora Llavona dijo...

No lo conocía, es muy bueno ;-)

rojobilbao dijo...

Lo mío es peor.
Soy un inconpetente al que ascienden cada vez a niveles mayores y cada vez creo hacerlo peor.

JAIDACU dijo...

¿Quien dijo Peter? ¿Principio de Peter? Veamos ejemplos interesantes. Pepiño Blanco. ¿Es un hombre competente?, aunque parezca de coña no es una pregunta retórica. ¿ZP los es? y ¿López Garrido? Pero en el otro lado no les van a la zaga: Arriola, Elorriaga...Se trata de personajes que han alcanzado un nivel de incompetencia sólo equiparable a la importancia de los cargos que perpetran.

Por eso quiza haya que reformular ese principio como Principio del político español

Anónimo dijo...

Que pillo aquel sacerdote!!!
El lo llamaba Principio de Incopetencia Eclesial: igual, pero en obispos.

Estaba claro: Plagio.

-=Tekena=- dijo...

Yo me sigo quedando con el principio de Kevin (en american beauty, claro)

Cuanto menos responsabilidad mejor.

:P :P :P

Anónimo dijo...

Jajaja, el mejor comentario el de jaidacu: quiza haya que reformular ese principio como Principio del político español...

Y tanto.. aunque en todos lo sitios cuecen habas y los políticos sólo son una muestra de lo que pasa en la sociedad.

Me acuerdo de cómo define una amiga mía a los concursantes de Gran Hermano: son lo mejor de cada casa. Irónicamente claro. Pues los políticos (con muy poquitas excepciones) igual.

Schwan dijo...

Yo conocía estas máximas de Peter; y realmente son muy buenas.

Hay algunas aportaciones también muy divertidas que podéis ver en esta página que explica la ley de Murphy.

Por cierto, crispal, tienes otro premio en mi blog.