domingo, 24 de febrero de 2008

Dinamarca. Un país en jaque por el islam radical

Visto en ABC.

Agha Momamed Nadeem llegó hace 30 años a Dinamarca. «Entonces —cuenta mientras atiende a los primeros clientes en su carnicería “halal” en el barrio de Norrebro en Copenhague— cuando los daneses veían a una persona con el pelo negro, casi te invitaban a casa, para ver algo exótico y saber cosas de países lejanos. Ahora todo el mundo está cerrado a cal y canto». La sociedad danesa, en efecto, se ha roto. Esta semana, hasta el líder de la oposición socialista ha dicho públicamente que los musulmanes que no se sientan integrados deberían «irse a Oriente Medio». El segundo episodio de las caricaturas de Mahoma ha acabado con el espejismo de una Dinamarca apacible y todo lo que era políticamente correcto en el trato con la comunidad musulmana ha saltado por los aires. Si hace un año fue un conflicto entre un pequeño país nórdico y el orbe islámico, irritado por la publicación de unos dibujos que fueron considerados blasfemos, ahora es una reacción casi alérgica de gran parte de la sociedad danesa contra la resistencia de muchos musulmanes a acomodarse a los valores democráticos que han hecho de este país uno de los mejores lugares del mundo para vivir.

Las noches de disturbios en Copenhague, escuelas y coches quemados (que poco a poco empiezan a remitir) y las amenazas de un nuevo boicot comercial han tenido un efecto que en otros tiempos habría parecido imposible: en vez de buscar el apaciguamiento timorato, todos los partidos se han unido para combatir sin fisuras las posiciones de los dirigentes de la comunidad musulmana. Cuando hace una semana hubo una manifestación de militantes islámicos y se pudo ver a los representantes de organizaciones moderadas como la «Sociedad Islámica» junto a los extremistas de Hibz-ut-Tahir, hasta el líder del Partido Socialdemócrata (en la oposición) Villy Sovnd quemó públicamente las naves en sus relaciones con la comunidad musulmana diciéndoles que «si quieren vivir en una dictadura religiosa, peor para ellos, pueden elegir cualquier país de Oriente Medio donde estas dictaduras existen».

Todos a una

La segunda parte del episodio de las caricaturas de Mahoma empezó el pasado 12 de febrero, cuando la policía detuvo a tres personas, dos tunecinos y un marroquí nacionalizado danés, acusándoles de planear el asesinato del dibujante del Jyllands-Posten, Kurt Westergaard. El dibujante ha pasado a la clandestinidad, pero a diferencia de lo que sucedió el año pasado, en este caso los diarios no esperaron ninguna explicación y toda la prensa del país publicó de nuevo las caricaturas para demostrar que no se sentían amedrentados en la defensa de la libertad de expresión. Los tunecinos han sido expulsados, y el ciudadano danés está en su casa a la espera de juicio. Para los musulmanes se trata de una doble provocación, una de la policía y otra de los diarios. Por las noches, grupos de jóvenes desafían a la policía quemando coches y papeleras desde hace casi dos semanas.

Hace tan sólo diez años nadie habría podido prever que en Dinamarca se desataría esta tensión intercomunitaria, casi balcánica. Nadie podría haber dicho que habría allí ciudadanos que preferirían el totalitarismo teocrático a la sociedad avanzada y tolerante donde viven o en la que han nacido. Pero no sólo son los daneses de origen cristiano los que han roto el tabú del convencionalismo bienpensante. También los musulmanes se atreven a decir que se sienten más musulmanes que daneses o que se consideran miembros de la comunidad musulmana universal. De repente, se encuentra uno un taxista nacido en Copenhague de una familia que dejó Turquía para huir de la miseria, que no piensa en otra cosa que en el advenimiento del califato universal, «en Andalucía también, naturalmente», como solución a todos los problemas: «Ni capitalismo ni comunismo: el islam es la solución». Ver a un marroquí, que lleva más de treinta años en Dinamarca, salir corriendo de su tienda de productos marroquíes para no perderse la oración de media mañana en la mezquita de Norrebro, hace un tiempo no habría llamado la atención: ahora a muchos daneses les irrita, y —lo que es nuevo— no se lo callan.

Morten Messerschmidt, portavoz de asuntos europeos del Partido Popular Danés (DF) lo tiene claro también: «Los daneses han dejado de pensar que la culpa de que la integración no funcione es suya y están abriendo los ojos, se dan cuenta de los problemas se crean cuando no se quiere aceptar la realidad. No es razonable que una minoría que insiste en no aceptar los valores de la sociedad democrática quiera imponernos los suyos». El DF es un partido de extrema derecha, que apoya desde fuera al Gobierno liberal-conservador de Anders-Fogh Rasmusse, que depende de sus diputados para mantener la mayoría. Probablemente no lograrán que se aprueben todas sus propuestas de restringir la llegada de nuevos emigrantes musulmanes, pero lo intentarán: «A mí no me molesta que me digan que soy islamófobo, porque reconozco que lo soy».

El Gobierno está obligado a buscar maneras más suaves para resolver un problema que existe, y la ministra de integración Birthe Ronn Hornbech se ha reunido con los principales representantes de las organizaciones islámicas. Pero a efectos reales, no ha servido de gran cosa.

Mientras que para el portavoz del centro islámico «Wakf», Ahmed Harby, ha sido una reunión emblemática, tan satisfactoria que se acuerda perfectamente de «las dos horas y 20 minutos» que estuvo en el despacho de la ministra y de la «atmósfera positiva» que detectó, la líder del Partido Popular Pia Kjarsgard ha dicho que le parece «tonto e inocente pensar que puede salir algo constructivo de una reunión así».

Hasta Naser Khader, un diputado de origen musulmán que por ello se ha hecho muy famoso en Dinamarca, ha dicho que las organizaciones islámicas «son especialistas en decir una cosa y hacer otra».

Otro de los cambios desde el año pasado es que el imán de la mezquita más importante de Copenhague y el que llevó a Egipto la polémica de las caricaturas, Abu-Laban, ha muerto. Sin su liderazgo, la capacidad de influencia de la comunidad se ha reducido bastante, pero no la actividad de los fieles. Anteayer, en la oración del viernes se leyó un comunicado en árabe y danés para contar a los fieles los resultados de la reunión: exigen que se detengan lo que consideran «leyes de excepción» invocad as en la lucha contra el terrorismo y piden diálogo «para una integración sin renunciar a nuestras tradiciones islámicas». Y la guinda de su propuesta es la convocatoria de una gran conferencia internacional «entre Dinamarca y el mundo musulmán» para establecer «un diálogo civilizado que nos lleve a las raíces del problema».

Es posible que hace diez años una propuesta como ésta hubiera tenido más resonancia. En estos tiempos no parece que quede mucho espacio para ese «diálogo civilizado». «Al menos, con nosotros que no cuenten» responde Messereschmidt».

15 comentarios:

Anónimo dijo...

Desde luego, Dinamarca echa el resto en Afganistán. Combaten en primera línea con los holandeses, quienes han desplazado incluso Apache y F-16. Igual igual que España...

AMDG dijo...

En mi opinión, Dinamarca no está en jaque sino aguantando el embate del Islam, incluso dándonos lecciones.

Anónimo dijo...

Es difícil sentar una posición en estos casos. Si uno observa, el mundo es muy tolerante con el islam, las personas son acogidas en diferentes paises respentando sus creencias y cultura al punto de empezar a convertir a la gente. Pero si la situación es a la inversa, hay que agachar la cabeza y esconder lo que uno es y lo que uno cree(como crispal nos lo ha documentado en su blog). Es como la ley del embudo, donde el lado ancho siempre es para ellos. Sin embargo replicar lo que ellos hacen en sus paises nos pondría a su mismo nivel o aun peor.

Crispal dijo...

Anónimo, bastaría con hacer cumplir las leyes (en España, la Constitución) y empezar a plantearse en toda la Unión Europea que o se aplica el principio de reciprocidad o se acaba el chollo. Que Europa crea en la libertad y la democracia no debe impedir que estas ideas se defiendan con contundencia. Si no lo hacemos así lo lamentaremos en el futuro. Menos buenismo y más sentido común.

Anónimo dijo...

Lo que es hora es de comenzar un serio debate en Europa sobre los alcances de la tolerancia.

Escribí sobre el particular en mi blog, http://tinyurl.com/25sljg, y me pregunto con cada noticia nueva que leo si será necesario que pidamos, como se está pidiendo en Holanda, que controle la práctica del islam y se compare el Coran con el Mein Kampf.

El Cerrajero dijo...

Llevo un tiempo siguiendo las noticias de lo que está pasando en Dinamarca y veo que sigue sin sonar ni una alarma en el resto de Europa.

Anónimo dijo...

Es raro que pase esto en Dinamarca.

Más que nada que la política imperante en Europa es la de hacer cualquier sacrificio (no importa el precio) para tener contentos a los musulmanes.

Anónimo dijo...

Yo estoy con Frankie....


http://noggia.blogspot.com/2008/02/you-are-with-or-without-frankie.html

Anónimo dijo...

qué grande...el imam de las caricaturas se llamaba ABU LABAN, traducido, el padre del yogur...

Crispal dijo...

Mutawakil, yogur o mala leche. Es decir, Abu Laban, el de la mala leche. ;-)

Que Dios tenga misericordia de él.
رحمه الله تعالى عنه

Anónimo dijo...

Abu Laban, el de la leche fermentada...o sea agria...je je je.
Por cierto que el danés que opina en el artículo se llama Messerschmidt, que lujo, nombre de fabricante alemán de aviones...si juntamos estos datos con el nombre del sacerdote filipino del otro día, Tomasito Veneración, empiezo a pensar que te inventas los nombres de la gente...para proteger su identidad o algo así...

Dwight dijo...

Fuera de bromas, habrá que empezar a pensar en establecer un auténtico "Diálogo entre civilizaciones" (sé que está mal dicho, pero no se me ocurre nada más ilustrativo), mediante el que se intente abordar el problema desde un punto de vista global. El objetivo final sería reivindicar el principio de reciprocidad frente a los dirigentes de las teocracias.
No sé si Arabia&co se avendrían a ceder, y son ellos los que tienen el petróleo. Pero el caso danés tiene pinta de ser un síntoma de lo que va a suceder en Europa, quizá en todo occidente. Y no me gusta cómo pinta. Pero nada en absoluto.

Schwan dijo...

Nos vamos a enterar de lo que está pasando en Dinamarca el día que ocurra alguna desgracia.

Y, lamentablemente, la postura de toda Europa es la del avestruz políticamente correcto.

Anónimo dijo...

Por cierto, me han comentado que en los "blogs yihaddistas" se leen cosas sobre Al Andalus y Ceuta y Melilla como para temblar. ¿Has leído algo de esto, Crispal?

Crispal dijo...

Coyote, Al Andalus (el paraíso perdido) es una reivindicación antigua de todo buen musulmán que se precie. Es una especie de Arcadia mítica que quieren recuperar porque supone (en el imaginario islámico) un tiempo de supuesta primacía islámica en la política, la ciencia, la poesía, las artes..., sobre Occidente. Lo malo es que tiene una situación geográfica (no se queda en un lugar utópico) determinada: la Península Ibérica casi entera (no sólo Andalucía). En cuanto a Ceuta y Melilla las consideran marroquíes sin necesidad de discutir nada más sobre ellas.