
Miedo. En sus caras se veía el miedo.
El vuelo Manama-Doha iba lleno de trabajadores de la construcción del Tercer Mundo: indios, bengalíes, nepalíes, etc., verdaderos protagonistas del milagro constructivo de los países del Golfo. Algunos parecían muy jóvenes, quizás habían falsificado sus documentos para aparecer como mayores de edad. Otros llevaban una marca roja en la frente, como los restos de ceniza que te quedan en la frente el Miércoles de Ceniza, que les identificaba como miembros de un grupo de trabajadores determinado. Otros llevaban un uniforme encima de sus ropas, como si en el aeropuerto de origen los hubieran puesto en fila y les hubieran obligado a ponerse el mono de trabajo con el logotipo de su compañía.
Estaban perdidos, sin saber a dónde ir o dónde sentarse. Parecía que no supieran leer ni en árabe ni en inglés. Incapaces de saber en qué asiento debían sentarse esperaban a que las azafatas les indicaran su sitios en el avión.
Supongo que no sabrían muy bien qué clase de vida les esperaba. Empujados por la promesa de un salario impensable en sus países de origen, se lanzaban en oleadas a trabajar en el Golfo, ignorantes de la vida que reservan estos países a la mano de obra extranjera no cualificada.
Espero que su sufrimiento les merezca la pena económicamente, pero a mí lo que más me llamó la atención nada más verles fue el miedo en sus miradas.
Y la sensación de no poder hacer nada.
5 comentarios:
Es verdaderamente dramático y triste como vive esa mano de obra en los países del golfo.
Y las empleadas de hogar filipinas o indonesias... son realmente esclavas.
tengo que enseñarte un video de como entran los pakis, banglas e indios en los aviones en Riyadh. Colgarlo en el tubo me da pereza.
Como ganado, los llevan como si fueran ganado.
Tekena, no te cortes y cuélgalo, o mándamelo si no pesa mucho y lo ponemos aquí.
Schwan, efectivamente, auténticas esclavas que sufren lo que no está escrito.
Ya os vale con tanto lloriqueo por los pakis...no os ofendais pero huelo cierto tufillo a hipocresía...como los fariseos...pero luego nadie protesta por tener coffe boy infraremunerado bengalí en la oficina...como diría mi primo el francés: c'esta la vie, mon ami...
Mutawakil, cada uno en su papel hace lo que puede por los demás si cree verdaderamente en ello. Pero que tu mano izquierda no sepa lo que hace la derecha. Y no digo más.
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