jueves, 13 de septiembre de 2007

Deseo un feliz mes de Ramadán (que empieza hoy) a todos los musulmanes del mundo


Y espero que se lean el Corán de cabo a rabo y que aprendan a vivir en paz con el resto del mundo aceptando que cristianos, judíos y musulmanes somos todos "La gente del Libro" ( أهل الكتاب ), es decir, que compartimos (en teoría) la misma revelación.

Amén.

12 comentarios:

Elentir dijo...

Yo no sé si compartimos la misma revelación. Si estas cosas fuesen como las películas que vemos en los cines, me temo que en este caso alguien se ha debido de equivocar al poner los subtítulos... ;-)

Crispal dijo...

#Elentir, por eso digo (en teoría). En realidad es lo que los musulmanes piensan: que Dios se reveló a los judíos y luego a los cristianos. Como unos y otros cambiaron el mensaje divino y no hicieron caso a Dios, Él no tuvo más remedio que revelarse otra vez, pero a Mahoma. Por eso dicen que somos la Gente del Libro, siendo el Libro la revelación divina.

Dwight dijo...

Me uno a tus rezos. Espero qu eDios nos oiga y atienda.

Un abrazo,

El Cerrajero dijo...

Pues lo tenéis claro.

De donde no hay, nada se puede sacar y estos del rabodán tienen un buen negocio montado alrededor del cuento mahomet-ano.

P.D. Si, ya, ojalá todos viviésemos en Paz y Libertad y blablabla... pero el ser humano es tarugo por naturaleza.

Aurora Llavona dijo...

Pues feliz ramadán a nuestros hermaitos y que tengan cuidado con los accidentes laborales que según una estadística aumentan durante este mes entre los trabajadores musulmanes.

Anónimo dijo...

No, si aceptarnos no aceptan, eso si bajo los preceptos de la Dhimmna que ciertamente no son muy atrayentes, para nosotros.

Anónimo dijo...

Fijate que yo tengo mis dudas sobre eso de que los cristianos somos "gente del libro"

El Cerrajero dijo...

# Deneb, el único libro que tenemos en común es 'Páginas Amarillas' xD

AMDG dijo...

Pero que no revienten con los atracones que se pegan por las noches, o sí, allá ellos.

Crispal dijo...

Veamos, señores, no nos precipitemos. Ellos, los musulmanes, que no yo, piensan que compartimos la misma revelación y que, al morir, los cristianos iremos a ver a Cristo quien nos remitirá a Mahoma. Éste, después de hacernos ver nuestro error, nos dejará salvarnos. A la hora de la verdad en países como Arabia (donde impera la secta más estricta, el wahhabismo) se considera a los cristianos politeístas (lo de la Trinidad les suena a tres dioses) y, por consiguiente, infieles.
En cuanto a mi entrada, no era más que un signo de buena voluntad con un mensaje oculto: leer el Corán. Su lectura es muy ilustrativa, y a más de uno le ha abierto los ojos (véase http://www.apostatesofislam.com), sobre todo al compararlo con el Evangelio.

Anónimo dijo...

Tu que entiendes de estas cosas:

1)Según ellos, Jesucristo es un profeta del Islam.
2)En el Corán hay unas cuantas "perlas" acerca de como tratar a los judíos.
3) Jesucristo era judío.

Tan impermeables a la autocrítica son que no se dan cuenta de esta contradicción?

pd: Es imposible convivir en paz con alguien que posee una verdad absoluta que debe imponer a los demás cueste lo que cueste, no importa el precio ni la forma.

Crispal dijo...

La autocrítica es inexistente, nula. Así como la libertad de pensamiento y de interpretación de los textos sagrados. El Islam es una religión pública (no privada) en la que sólo los ulemas pueden interpretar correctamente el Corán y en la que cualquiera tiene la obligación de hacer cumplir la ley al vecino. No existe el individualismo, el libre pensamiento. No hay disidencia. No vale decir: "no, es que yo creo esto o lo otro". No. Todo es monolitico y se evita la discrepancia. Por eso hay musulmanes que cuando por su cuenta y riesgo se dedican a leer el Corán sin la adecuada "orientación" empiezan a darse cuenta de la dimensión del problema y el perfecto edificio que sustenta sus creencias comienza a agrietarse. Vuelvo a remitir a los ejemplos mencionados en "Apostates of Islam". Además se evita conocer lo que hay más allá, lo que piensan otras religiones, no se enseña filosofía, ni se enseña a pensar, a razonar. Nada. Tan sólo la aridez intelectual del que se sabe poseedor de una verdad absoluta.