Vaya por delante que, en principio, me atrae más la idea de la República que la de la Monarquía. Tampoco es que me sienta mal en una Monarquía. Le reconozco a ésta, en España, unos valores históricos (y estéticos) importantes que parecen hacerla mucho más recomendable en nuestra Patria (sí, he dicho Patria, soy así de carca) que la República. Por otra parte ésta, la República, ha sido un desastre en España, especialmente, la IIª República, que nos ha llevado a la Guerra Civil, la contienda más espantosa de nuestra Historia. Y no me vengan ahora los que, sin haber leído un libro en su vida, limitan su conocimiento sobre lo acontecido en España en los últimos 80 años a lo que ven en la serie "Amar en tiempos revueltos" con el cuento de que la IIª República era una Arcadia feliz de paz, libertad y democracia porque no es así.
Dicho todo esto lo que sí sé que no soy es juancarlista. Ya sé que en España todo el mundo lo es, incluso los más republicanos. Se alaba en Don Juan Carlos precisamente todo aquello que a mí menos me gustaría ver en un Monarca: su simpatía, campechanía, ligereza en el trato con el mal llamado sexo débil, etc. Incluso se dice con cierta admiración que el Rey es un cachondo. A mí todo eso me parece fatal, una frivolidad, no me parecen cualidades apropiadas para un Rey de España. En mi opinión el Rey de España debe ser, antes que nada, un buen católico. Al fin y al cabo alguien dijo una vez que España o es católica o no es. Además me gustaría que fuera sobrio, parco en palabras y generoso en actos. Quisiera que fuera recordado por su virtud y santidad (como otros reyes y reinas anteriores) y no por sus juegas, cacerías o fotos desnudo en cubiertas de yates de recreo. Me gustaría verle hacer obras de caridad con su dinero y no tener que enterarme de sus negocios turbios por páginas web censuradas una y otra vez o por "confidenciales" de uno u otro signo.
Por eso espero que Don Juan Carlos abdique cuanto antes. Lo de irse de caza en plena crisis no es más que una anécdota de la calidad humana del Monarca del que, además, se dice que tiene una amante. Majestad, deje ya la silla a su hijo y dedíquese a sus juergas, su amante, sus cacerías, sus negocios, sus comisiones y sus amigos millonarios de dudosa reputación. Haga, Majestad, por España lo que no quiso hacer por su padre. El trono de España le va grande. Y si lo que le apetece es disfrutar de la vida como si no hubiera infierno, usted mismo.
ACTUALIZACIÓN: Al terminar estas líneas leo que el Rey ha pedido disculpas por su actuación. Me parece bien pero no debería. El error no es irse de juerga a matar elefantes. El error es no estar a la altura del cargo. Deje el cargo y mate lo que le dé la gana, pero España se merece un Rey como Dios manda. Un Rey por la gracia de Dios.