jueves, 8 de septiembre de 2011

Asesinada por su hijo con la colaboración de la Junta de Andalucía

Visto en Infocatólica.


Ramona Estévez, anciana de 91 años, acaba de morir asesinada por su hijo con la colaboración de la Junta de Andalucía. Al parecer Ramona llevaba un tiempo en coma y necesitaba una sonda nasogástrica para alimentarse. Su hijo decidió un día solicitar a la Junta de Andalucía que se le retirara la sonda para matarla. Bueno, el no diría matarla, diría dejarla morir en paz. El caso es que el médico que la atendía se negó a cumplir los deseos del hijo y esto provocó la intervención de la Junta. Ramona, desconectada de la sonda que la alimentaba, duró 14 días y murió de hambre y sed.  Su hijo podría haber conseguido el mismo resultado pero con nulo sufrimiento para su madre utilizando una katana japonesa. 

El caso es que Ramona nunca dejó escrito que quisiera morir así. Su hijo sostiene que ella le manifestó su deseo de morir, pero no consta, no lo sabemos. Es un caso probable de asesinato por inanición de una persona que, quizás, no quería morir, y menos de una forma tan horrible. Me imagino que el hijo estará ahora aliviado, pensará que ha hecho algo bueno, creerá que su madre descansará ahora en paz. Tampoco sabemos sus motivos, supongo que se basa en un erróneo concepto de la compasión porque prefiero no pensar mal. (Si fuera un mal pensado diría que lo mismo sostendría el hijo de un anciano rico que quiere heredar su fortuna. Mataría a su padre para heredar pero lo vendería como un favor al viejo). Por otra parte, la Junta se frota las manos al saber el ahorro económico que le supone mandar al otro barrio a otra pesada carga para la Seguridad Social.  Porque al fin y al cabo para la Junta de Andalucía, así como para los partidarios de la cultura de la muerte, los ancianos en hospitales públicos son una pesada carga para el Estado y son susceptibles de ser "ayudados" a pasar a mejor vida. Ya lo vimos con el caso del Dr. Montes, que "presuntamente" mataba ancianos sin ningún pudor a base de enchufarles una inyección que los mandaba al otro barrio sin mediar otro criterio que su propia voluntad para ahorrar costes. Aquí nadie ha defendido la vida de Ramona.

Ése es uno de los legados de Zapatero y sus amigos socialistas, defensores a ultranza de la cultura de la muerte disfrazada de caridad. La eutanasia, al modo ejercido por los nazis, se impone en España gracias al PSOE. Ya lo decía el maestro Borges en su cuento Deutsches Requiem: los nazis perdieron la guerra, pero su ideología se ha impuesto en el mundo y ha vencido. 

De la misma forma han impuesto el aborto, la eugenesia nacionalsocialista. En España ya casi no ves niños con síndrome de Down. Son asesinados antes de nacer para que los padres no tengan un niño "imperfecto". Ésa es la sociedad que estamos creando. Eso es lo que les dejamos a nuestros hijos, que nos matarán en cuanto cumplamos los ochenta. 

Lo siento por Ramona, pero también lo siento por su hijo, que ha asesinado a su madre por motivos que a él le parecerán humanitarios, pero que a mí, en la distancia, me parecen una infamia. Y lo siento por todos nosotros, por la sociedad, por esa gente que piensa que el fin justifica los medios y son capaces de defender el asesinato y disfrazarlo de compasión y caridad. Espero que no sea tarde para cambiar, para darnos cuenta que toda vida es digna y merece la pena vivirla hasta el final. En fin. Descanse en paz, Ramona.  

7 comentarios:

GeorgeOrwell67 dijo...

Yo estaría muy preocupado si fuera ese hijo. Llegado el momento sufrirá la misma suerte. Y será asesinado por el Estado por orden de su descendencia. Conforme haces, te hacen.

Saludos :)

tipiconsla dijo...

Personalmente pienso que le podían haber ahorrado los 14 días con una inyección de morfina o lo que sea... no pediría otra cosa para mi mismo si estuviera en la misma situación.

Crispal dijo...

@Tipiconsla, quizás ella no quería morir y la han matado contra su voluntad. Nadie le preguntó. Sólo tenemos el testimonio del hijo. Pero, efectivamente, puestos a matar a alguien más vale una inyección letal (tipo pena de muerte en Texas) o un balazo en la sien que matar a alguien por inanición y ver cómo aguanta 14 días. La crudeza del hecho radica en que si un enfermo terminal deja de ser considerado un ser humano (como en este caso) la decisión de matarlo y el método de ejecución son irrelevantes. ¿Qué más da que sufra si no es un ser humano? Y si lo es..., ¿no deberíamos respetar su vida y su voluntad?. En fin.

Almudena dijo...

Suelo ser algo ingenua. Creo en la inocencia, ignorancia y desesperación del hijo. Creo en la auténtica culpabilidad de las instituciones que llevan años poniendo eufemismos al asesinato, contando mentiras o medias verdades. Me temo, como tú, que estamos construyendo una sociedad neo-nazi por codicia. Sólo por codicia

tipiconsla dijo...

Mi abuela murió de alzheimer hace pocos meses. Hacía 5 años que había empezado a perder la cabeza, y el último año estaba postrada en la cama, no podía hacer nada de nada. En los pocos momentos de lucidez que tenía, lo único que pedía era acabar ya. Tenía 86 años, y los últimos 6 meses se los pasó quejándose por el dolor que le producían todos los achaques que tenía, pero sobre todo las escaras que le habían salido al estar todo el día sentada o acostada.
Con gusto le habríamos puesto una inyección letal para terminar con su sufrimiento, no le quedaba ya mucho por hacer en su vida, pero no es tan fácil, ya estuvimos informándonos de como va el tema y es mucho más complicado de lo que opináis.
Pienso dejar escrito que el día que no pueda limpiarme el culo por mi mismo, no sepa como se llaman mis hijos ni reconozca a mi pareja mis familiares tengan permiso para sacarme de este mundo.

Crispal dijo...

@tipiconsla, sí, pero Ramona no dejó escrito que quisiera que la mataran. La decisión la tomaron otros por ella. Es muy diferente ¿no crees?.

tipiconsla dijo...

Hombre, si, lo de no preguntar esta feo.