Unos 200 graduados universitarios desempleados realizaron una inusual protesta en Riad para exigir que Arabia Saudita garantice puestos de trabajo, reportó el domingo la prensa local.
Arabia Saudita, el mayor exportador de petróleo del mundo, es una monarquía absoluta que no cuenta con Parlamento electo y usualmente no tolera manifestaciones públicas de disidencia.
La creación de empleos para la creciente población nativa de más de 18 millones de habitantes es uno de los mayores desafíos que afrontan los gobernantes monárquicos del país.
Diarios saudíes publicaron imágenes de graduados de universidades estatales que se reunieron el sábado frente al Ministerio de Educación para exigir empleos como profesores de idioma árabe.
"Ya basta con la injusticia", decía el cartel de uno de los manifestantes frente al edificio del ministerio.
Con una población oficial de 27,1 millones de personas, Arabia Saudita ofrece a sus ciudadanos beneficios sociales, pero éstos están por debajo de aquellos garantizados por otros grandes productores de crudo del Golfo Arábigo como Kuwait y Qatar, que tienen poblaciones nativas mucho más reducidas.
Muchos saudíes se ven obligados a trabajar como conductores de taxis, guardias privados de seguridad o a tomar otros empleos de menores salarios para cubrir sus gastos.
El reino no divulga información regular sobre el desempleo, un tema sensible para las autoridades debido a que resalta la enorme brecha de desigualdad socioeconómica en uno de los países más ricos del mundo.
Ramala (Cisjordania). (Reuters/EP).- Los países árabes han reducido este año la ayuda financiera que dan a la Autoridad Palestina (AP), según unos documentos del Ministerio de Finanzas palestino a los que ha tenido acceso la agencia Reuters, que muestran que sólo el 22 por ciento de los 583,5 millones de dólares (455 millones de euros) que ha recibido en lo que va de año procede de donantes árabes.
En los últimos tres años, la máxima cantidad anual que han pagado a la AP los Estados árabes asciende a 525,9 millones de dólares, que se entregaron en 2008. Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos han sido los principales contribuyentes desde 2007, pero en 2010 han recortado bastante su ayuda, ya que el primero ha pagado hasta ahora 30,6 millones de dólares (en 2009 fueron 241,1 millones) y el segundo, que en 2009 dio 173,9 millones, aún no ha entregado dinero a la AP.
Saleh Rafat, miembro del comité ejecutivo de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), confirmó que "los árabes no están pagando". "Les instamos a cumplir sus compromisos financieros", añadió Rafat, una de los pocas figuras políticas palestinas que ha accedido a hablar de este asunto. Los responsables de gobiernos de países árabes con los que se ha puesto en contacto Reuters no han querido hacer declaraciones al respecto.
El hecho de que algunos países árabes muy ricos no estén pagando está frustrando a los gobiernos occidentales, que son grandes contribuyentes, y a las autoridades palestinas. Algunos miembros de estas últimas creen que las naciones árabes podrían estar reteniendo el dinero para intentar convencer a los movimientos palestinos Al Fatá, que gobierna en Cisjordania, y Hamás, que controla la Franja de Gaza, de que se reconcilien.
A algunos diplomáticos de la Unión Europea les preocupa que ciertos países árabes no estén cumpliendo las promesas que hicieron en la conferencia de donantes que se celebró en París en 2007. "Europa y Estados Unidos hemos cumplido plenamente nuestros compromisos, pero algunos Estados árabes no lo están haciendo, lo cual es un problema", dijo un diplomático en una capital occidental.
Crisis de liquidez
Un informe de la ONU publicado esta semana advierte de que la Autoridad Palestina "va a sufrir una grave crisis de liquidez en septiembre y va a tener dificultades para pagar los sueldos de agosto" debido a la escasez de la ayuda recibida.
Sin embargo, fuentes de la AP han afirmado que los sueldos de agosto se pagarán. Para esta institución trabajan 148.000 funcionarios, incluidos 67.000 en la Franja de Gaza. El primer ministro palestino, Salam Fayyad, que está ejecutando un plan de dos años de duración para crear las instituciones del futuro Estado palestino, informó recientemente de las "graves dificultades financieras" que está atravesando la AP y dijo que hay "un importante déficit en la asistencia externa".
Los políticos palestinos reconocen que el apoyo de los donantes ha sido uno de los principales motores del fuerte crecimiento económico registrado en Cisjordania, que para este año se prevé que será de hasta un 8 por ciento.





