Facturar con Saudia (ahora Saudi Arabian Airlines) es una odisea. Todos sus vuelos internacionales facturan desde los mismos mostradores, y las colas para conseguir la tarjeta de embarque son tremendas. Filas de egipcios cargados hasta las cejas con cajas y cajas de todo tipo de cosas, saudíes que viajan con 5 maletones por persona, indios que se te pegan por detrás en la fila, niños ruidosos y corretones, africanos, árabes de todos los colores, ..., una alegría multicultural.
El vuelo suele salir con retraso. Si viajas solo es muy posible que te cambien de asiento para evitar que te sientes al lado de una mujer con la que no tienes parentesco. Por eso el embarque se hace tedioso. Se trata de acomodar a todas las mujeres saudíes para que viajen juntas y evitar que alguna mujer tenga a su lado a un hombre. No, no lo dice el corán, pero así funcionan las cosas por aquí.
Kuwait te recibe con los brazos abiertos..., y 44º a las 7 de la tarde, ya de noche. El visado te lo dan en el mismo aeropuerto, a la llegada, pero se paga en dinares kuwaitíes. Se puede cambiar dinero en una sucursal bancaria que hay allí mismo. La mujer que tramita el visado tiene ojos verdes y piel blanca. Al verme me pregunta si soy iraní. Ella lo es. Me dice que tengo cara de iraní. (Ésta no estaba en mi colección: hasta ahora ya me han preguntado si soy sirio, libanés, griego, italiano, turco ¡e incluso pakistaní!, pero nunca iraní. Debo tener un aspecto muy común). Pienso si preguntarle por la revolución verde, por Moussavi, pero decido no hacerlo.
El aeropuerto vibra de vida y alegría. Comparado con el de Riyadh sorprende ver a tantas mujeres descubiertas por todas partes. Mujeres trabajando en las cafeterías, la casa de cambio, los visados, el control de pasaportes. Una sociedad más o menos parecida a la nuestra. Nada que ver con la austeridad wahhabí aunque aquí tampoco hay alcohol.
El hotel envía a un propio a recogerme. El tipo está allí esperando, con mi nombre escrito en un cartel. "Bien", pienso. Hasta ahora todo va bien. Nos saludamos y me lleva al aparcamiento, donde se encuentra la furgoneta del hotel. Se trata del Hyatt, pienso, y eso debe notarse. Luego descubro que es un falso Hyatt, nada que ver con el Hyatt original. (Ya me extrañaba a mí que la agencia de viajes nos hubiera conseguido un Hyatt tan barato). El conductor es indio, de un pueblo cercano a Jaipur, la ciudad rosa, en Rajastán. Es la primera vez que encuentro un rajastaní en Oriente Medio. En Arabia la mayoría de los indios que te encuentras son de Kerala. El tipo empieza a interrogarme. De dónde eres, en qué trabajas, tienes oficina en Kuwait, etc. Está claro que busca trabajo. Al final me cuenta que trabaja de chófer por la crisis, pero que en realidad es un experto en marketing y recursos humanos. Me pide mi tarjeta por si acaso. Le prometo que si abrimos oficina en Kuwait le llamaré, pero no tiene tarjeta. Va a ser difícil.
El hotel es, efectivamente, un falso Hyatt. Es ¿cómo decirlo?, un tanto kitsch. En recepción me atiende Joanna, una filipina de Zamboanga. Me río mucho con ella. Habla chabacano, un dialecto filipino con un alto porcentaje de español. Se sorprende cuando le digo lo que significa chabacano en español. Le pregunto por un buen restaurante filipino pero me dice que no hay restaurantes filipinos por la zona. Una pena. Suelo frecuentar los restaurantes filipinos cuando echo de menos la cocina española.
(continuará...)
8 comentarios:
Chabacano is a beautiful language! :)
En México 'chabacano' es 'albaricoque'. Incluso hay una estación de metro en DF con ese nombre :)
Me encanta cuando escribes anédotas de los viajes por la zona. Incluso me entra un poco de nostalgia, que afortunadamente cuando lo pienso én frío se pasa.
Un abrazo
Isidro
Hombre Crispal, por fin abandonas la revista de prensa y vuelves al blog. Así da gusto leerte. Me ha hecho recordar esos viajecillos por la zona con encuentros cercanos a la tercera fase.
Saludos
Tu blog ya ni siquiera es una peperada al uso, ahora directamente se limita a echar mierda sobre el Islam, supongo que para intentar hacer ver las ventajas del PPcatolicismo. ¿Y así esperáis hacer crecer la Iglesia?, pues vais listos.
No, hombre la Iglesia no crece por medio de blogs sino sobretodo por persecuciones a ella. M'as fuertes que las tuya que no hace crecer sino reir.
Te aconsejo que sigas bebiendo orina de camello como mahoma aconseja, dice que es muy bueno...
Crispal, gracias a Dios!! Por fin evitas que el blog muera y mate de aburrimiento!!
Venga, a contar más, y danos detalles de las aventuras aeroportuarias!!;-)
Alhamdulillah! texto original!!!
Confiesa Crispal, te han demandado por violar los copyrights!!! Copión!!!
Dicho esto, menudo agujero, Kuwait city. Nunca pasé tanto calor. Wallahi!!!
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