sábado, 21 de marzo de 2009

Marcha por la vida: 29 de marzo

Tomado de Ignacio Arsuaga. Pásalo, por favor.

7 comentarios:

Anónimo dijo...

Yo aborté

Tengo 31 años y hace cinco aborté. Sabía lo que hacía. No soy creyente. He conseguido rehacer mi vida, soy abogada y tengo un trabajo normal. No me he casado aún. Se está armando un enorme revuelo con el tema del aborto en estos días y creo que se enfoca mal este asunto. He conseguido rehacer mi vida pero no me olvido de que suprimí voluntariamente la vida a un ser, no se si era niño o niña, distinto a mí. Me he preguntado muchas veces por qué lo hice. Y solamente se me ocurre que lo hice porque no había recibido una adecuada educación ni humana, ni en valores, ni sexual. Yo me he dado cuanta que no tengo derecho a suprimir la vida de otro ser humano, me he dado cuenta que el amor de una mujer y un hombre debe ser para siempre porque si no es para siempre creo que no hay amor sino placer egoísta. Y he llegado a la conclusión que las relaciones sexuales hay que limitarlas responsablemente dentro del contrato matrimonial. Si se exponen las cosas de otra manera el resultado lo he vivido en mi misma, maté a un ser humano y no le deseo a nadie que pase por lo que yo pasé.
Muchas gracias.
Victoria Gómez Ceñal (Sevilla)

Julieta Draco dijo...

Gracias por tu testimonio, Victoria, pero creo que en un par de cosas pensamos muy diferente: el amor que no dura para siempre no siempre es 'placer egoísta', y tener relaciones sexuales sin estar casado no tiene por qué conducir al aborto.

Saludos

Anónimo dijo...

Julieta, yo solamente quería dar mi experiencia personal, y sinceramente si el amor es realmente lo que yo entiendo por amor debe ser para siempre, si no es para siempre tiene un límite y ya no es amor, es otra cosa. Al aborto se llega por muchos caminos, yo llegué por el camino de las relaciones sexuales cuando quería, y así engendré un niñ@ y pensé que lo mejor era abortar. ¿Qué me faltaba? Me faltaba una educación eficaz y adecuada que me hubiera enseñando, razonadamente, qué es el amor y que el matrimonio custodia el nuevo ser que pudiese nacer de mí. Desgraciadamente lo he aprendido a costa de mucho sufrimiento. Saludos

Elentir dijo...

Lo acabo de difundir en mi blog.

Crispal dijo...

Victoria, gracias por tu testimonio. Es interesante que sin ser creyente y por tu propia experiencia defiendas ahora puntos de vista similares a los de la Iglesia Católica, ¿no crees?. Posiblemente seas más creyente de lo que piensas, y perdona que me meta donde no me llaman.

Julieta Draco dijo...

Hay algunas ecuaciones por aquí que no me salen.
¿Estar contra el aborto = ser creyente?
¿Tener sexo porque te apetece = abortar?
Pues os guste o no, hay muchas mujeres inteligentes que practican sexo protegiéndose bien de los embarazos no deseados.
Al igual que hay miles de personas que se oponen al aborto y no tienen religión ni creen en ningún dios.
Mira que os gusta generalizar.

Crispal dijo...

Julieta, no tiene nada que ver el aborto con ser o no creyente, ni tener sexo con abortar, nadie dice eso. (Al menos yo no). De hecho creo que se puede ser perfectamente contrario al aborto siendo ateo. Lo único que digo es que si se coincide con la Iglesia en varios temas quizás puede uno en un futuro encontrar la fe. A veces perdemos o creemos perder la fe por los motivos más extraños y basta una experiencia dolorosa o escuchar nuestro corazón para recuperarla. La fe es un don, un regalo. Se tiene o no se tiene, pero igual que viene se puede ir o, en su caso, volver. Y no me gusta generalizar. De hecho no lo hago en mi comentario, que iba personalizado a Victoria.