lunes, 29 de septiembre de 2008

Salwa

Salwa era una mujer muy atractiva. Podías verla en todas las recepciones y fiestas de las Embajadas. Le gustaba codearse con los diplomáticos occidentales, que caían atrapados por sus encantos. De tez morena, como las mujeres del Cuerno de África, y educación americana, se movía como pez en el agua en ese ambiente. Decía ser kuwaití, pero hablaba árabe con acento saudí, algo que no todo el mundo podía apreciar. Sé de algún diplomático occidental que estuvo a punto de casarse con ella pero se echó atrás cuando Salwa le exigió que se hiciera musulmán. No pudo ser.

Un buen día, otro diplomático europeo me llamó para pedirme ayuda. Al parecer la policía religiosa, la Mutawwa, había detenido a Salwa al salir de una fiesta. Mi interlocutor sabía que yo tenía algún amigo importante en las Fuerzas de Seguridad saudíes y me pidió que intentara rescatarla por todos los medios (no olvidemos que en Arabia con un buen enchufe o wasta se consigue todo). Llamé a mi amigo y me dijo que ya conocía el asunto (el diplomático que me llamaba para pedir ayuda ya había recurrido directamente a mi amigo sin consultarme previamente dado que se conocían porque yo les había presentado anteriormente) y que no podía hacer nada. Mi amigo parecía molesto. No le había gustado que le llamara un diplomático para pedirle liberar a una "negra" que había sido pillada con un extranjero. No hubo suerte.

Al cabo del tiempo alguien me contó que Salwa había sufrido una experiencia espeluznante. Además de su propia situación había conocido, en el cuartel de la Mutawwa, a una chica saudí a la que habían pillado con un extranjero. La policía religiosa había informado al padre de la joven y éste la había repudiado. A partir de ese momento ella quedó en una especie de limbo legal. Al rechazarla su padre, cabeza de familia, era como si ella no existiera, hubiera perdido su personalidad jurídica. Y allí permaneció, en el cuartel de la Mutawwa, para ser sometida a las mayores vejaciones dado que ya no existía para nadie.

No volví a ver a Salwa. Hay quien dice que consiguió volver a Kuwait. Tampoco sé si la historia de la joven saudí despojada de identidad es cierta o no. En Arabia funciona mucho Radio Macuto: historias que alguien le cuenta a alguien que le cuenta a alguien y que son difíciles de contrastar. Pero sí recuerdo a Salwa, una mujer fascinante cuyo único delito fue relacionarse con extranjeros.

domingo, 28 de septiembre de 2008

Nadie nacido de mujer a Macbeth podrá dañar

En Macbeth los espectros invocados por las brujas le predicen el futuro al protagonista y le aseguran que "nadie nacido de mujer" podrá hacerle daño. Macbeth piensa por ello que nadie podrá matarle hasta que descubre, demasiado tarde, que Macduff había nacido por cesárea de su madre muerta, es decir era un hombre no nacido de mujer.

Con el aborto pasa algo parecido. Los que estamos en contra del aborto pensamos que de la unión de un hombre y una mujer se crea un ser humano (hombre o mujer). Los abortistas se dividen básicamente en dos grupos: los que piensan que de la unión de un hombre y una mujer no se crea un ser humano hasta que no nace y los que piensan que se crea un ser humano pero sólo a partir de una determinada fecha de su concepción. A mí todo esto me recuerda a Macbeth. Justificamos semánticamente el aborto para evitar aceptar su realidad. Incluso hay quien lo justifica como un supuesto derecho de la madre que se antepone al derecho del no nacido. Así el derecho a la vida se supedita al de la madre. Pero a Macbeth le salió mal la jugada.


miércoles, 24 de septiembre de 2008

Llamamiento

La hermana María Leal Paraíso, Médico Director del Hospital de Kingungi, población de la República Democrática del Congo, situada a unos 600 km de la capital Kinshasa, nos pide ayuda para su gente.


Os ruego que aportéis lo que esté en vuestra mano. No hay cantidad pequeña. Hace algún tiempo nos pidieron ayuda para Malawi y nos dijeron que sólo con 10 céntimos de euro al día se prepara la papilla diaria que salva a un niño de morir de hambre. Imaginad lo que se puede llegar a hacer con 10, 20 ó 50 euros.


En este enlace podéis ver una presentación en Power Point del Hospital: Hospital de Kingungi


Las aportaciones las podéis hacer en la cuenta corriente número 2038/1108/95/6000787765 que está a nombre de las Carmelitas de la Caridad. Si queréis que la cantidad se destine al hospital debéis indicar en el concepto: Misiones de la hermana María Leal Paraíso. En caso contrario, las monjas emplearán el dinero para otros fines benéficos según su criterio.


Muchas gracias por vuestra colaboración. A los que tenéis blogs os ruego que difundáis esta entrada.



martes, 23 de septiembre de 2008

Televisor con el Corán incorporado


Visto en Arab News. La foto es de MSNBC.

K.T. Abdurabb, Arab News

DUBAI : ¡Un televisor con el Corán incorporado! LG Electronics ha anunciado la disponibilidad en Oriente Medio del único televisor en el mundo con el Corán incorporado para honrar el mes sagrado de Ramadán.

El último televisor plasma/LCD modelo Time Machine de LG permite a los televidentes escuchar la recitación del Corán así como buscar y marcar pasajes del libro desde la pantalla del televisor. El sagrado Corán incorporado al televisor de plasma o LCD incluye las 114 azoras del Corán y permite buscar un versículo específico así como marcar hasta 10 pasajes favoritos con el botón de grabación y stop del control remoto.

El televisor también permite a los televidentes escuchar el Corán, una propiedad excelente para ayudar a varias personas a estudiar y entender las escrituras al mismo tiempo. Un interfaz multilingüe permite navegar y leer el texto en árabe y persa. En la parte superior de la pantalla hay una barra de estado que indica el título de la azora, el número del versículo y la hora del día.

"Como marca que respeta a los musulmanes LG está comprometida a asegurar que ofrecemos soluciones para las necesidades locales. El televisor con corán incorporado forma parte de este esfuerzo", declaró H.S. Paik presidente de LG Electronics Gulf FZE

Además de esta propiedad especial para ramadán este televisor incluye también la tecnología Time Machine, que permite parar y rebobinar emisiones de televisión en directo y grabar programas para verlos más tarde. Su disco duro de 160 Gb incluido puede almacenar 40 partidos de fútbol o 30 películas. (...)

lunes, 22 de septiembre de 2008

Kuwait ordena bloquear YouTube por contenidos contra el Islam

Visto en Reuters:

lunes 22 de septiembre de 2008 09:04 GYT

KUWAIT (Reuters) - Kuwait ha ordenado a los proveedores locales de servicios de internet que bloqueen la página web de intercambio de videos YouTube, ya que algunas de las imágenes difundidas allí pueden resultar ofensivas para los musulmanes.

"Dado que la página web presenta al Corán en forma de canciones ... y muestra imágenes irrespetuosas del profeta Mahoma ... por favor procedan con efecto inmediato a bloquear la página web www.youtube.com," dice la instrucción emitida por el Gobierno, según una copia obtenida por Reuters.

El Ministerio de Comunicaciones no estaba por el momento disponible para hacer comentarios. La página web aún estaba accesible el lunes en Kuwait.

Grupos islámicos y tribales han logrado aumentar su presencia en el Parlamento tras las elecciones de mayo en el estado prooccidental del Golfo Pérsico y algunos diputados han pedido que las cadenas kuwaitíes proyecten más contenidos religiosos.

YouTube es una empresa del buscador líder de internet Google.

(Reporte de Ulf Laessing; traducido por Servicio Online de Madrid)

Acusan de incitar a la pedofilia a un ministro islámico marroquí

Visto en Diario de Yucatán. El señor Maghraui citaba el ejemplo de Mahoma (que consumó su matrimonio con Aisha cuando ésta tenía 9 años) para justificar su postura.

Rabat, 21 de septiembre (EFE).- El fiscal del tribunal de primera instancia de Rabat abrió hoy una investigación judicial sobre la fatua (decreto religioso) que lanzó el activista integrista Mohamed Al Maghraui por Internet, que autoriza los matrimonios con niñas de nueve años, informaron fuentes oficiales.

El fiscal investigará sobre la capacidad del Maghraui para pronunciar las fatuas, añadieron las fuentes.

Esta investigación se inició horas después del comunicado del Consejo Superior de Ulemas (altos cargos del Islam) de Marruecos que ha denunciado la utilización de la religión para legitimar el matrimonio con niñas de esa edad.

En el comunicado, el consejo califica Al Maghraui de “persona conocida para su tendencia a la subversión y a la amalgama en su interpretación de las principios de la comunidad musulmana".

“Las referencias citadas por Maghraui con respecto al matrimonio del Profeta Mahoma con su mujer Aicha a la edad de nueve años no fueron jamás tomadas como ejemplo en la historia del Islam”, indicó el comunicado, que añadió que “este matrimonio con Aicha forma parte de las particularidades de la vida del Profeta".

“El sistema jurídico, vigente en Marruecos, con respecto a la edad legal del matrimonio, está regulado por una ley aprobada por la nación y fue concebida y elaborada con la participación de los ulemas”, concluyó el comunicado.

En su reforma de la Mudawana (ley de familia), el matrimonio legal no se registra para los hombre y mujeres hasta la edad de 18 años.

Para autorizar la posibilidad de establecer un matrimonio con una niña Al Maghraui puso como referencia al profeta Mahoma, quien se casó con su mujer, Aicha, cuando ésta sólo tenía nueve años.

Este activista integrista estableció su autoridad religiosa en Marruecos sobre la base de un diploma firmado por el gran jeque de Arabia Saudí, el difunto Abdelaziz Ibnu Baz, presidente de la “casa" de las “fatuas” en ese país.

Varios medios de prensa denunciaron esta fatua y un abogado presentó una querella a la Justicia contra Al Maghraui por incitación a la pedofilia.

"Los hombres de Paco" en Sevilla

Igual que en la serie televisiva "Los hombres de Paco". Visto en Diario de Sevilla:

La multa que frustró una operación

Un policía paga 180 euros y le quitan tres puntos del carné por circular sin cinturón de seguridad cuando perseguía a unos delincuentes chinos · El agente ha recurrido la sanción y el juicio se celebrará en 2010

Salió de patrulla, siguiendo a unos delincuentes de nacionalidad china, y acabó sin detener a los sospechosos pero con una multa de 150 euros y tres puntos menos del carné de conducir. Ésta es la historia de un policía nacional de Sevilla que, a mediados del año pasado, se topó con un control de la Guardia Civil en la carretera de Utrera.

El funcionario descubrió entonces la severidad de los miembros del benemérito cuerpo, que no perdonan las infracciones de un compañero, aunque éste se encuentre de servicio y le pida su colaboración. El agente formaba parte de un dispositivo especial que, con un coche camuflado, se había montado para tratar de desmantelar a un grupo de ciudadanos chinos que se dedicaban a explotar a sus compatriotas. Cuando se encontraban en la salida de la carretera de Utrera, siguiendo el coche del supuesto cabecilla de la organización, un oficial de la Guardia Civil dio el alto al vehículo policial porque los ocupantes del mismo no llevaban puesto el cinturón de seguridad.

Los policías atendieron las indicaciones del agente del Instituto Armado, al que mostraron sus placas profesionales y le indicaron que se hallaban de servicio en un vehículo policial. El agente les respondió que también estaba de servicio y que siempre se ponía el cinturón de seguridad. Los policías pudieron continuar la marcha, tras este primer incidente, y para tratar de alcanzar al vehículo que perseguían tuvieron que superar el límite de velocidad autorizado en esta carretera. Pero el vehículo de la Guardia Civil, según el informe que elaboró en su día el policía nacional, se aproximó a gran velocidad y les adelantó, obligándoles a detener en el arcén con una maniobra brusca. El guardia civil insistía en que el policía no llevaba puesto el cinturón, y éste último le reprochaba que no le importaba para nada el servicio que estaban realizando y que les había puesto en peligro por la maniobra que efectuó para que se pararan.

Los policías estaban siguiendo al cabecilla de la organización, que regentaba un restaurante chino de la localidad utrerana en el que, según las investigaciones policiales, trabajaban varios ciudadanos de origen chino en situación irregular, que soportaban agotadoras jornadas de más de 12 horas y desarrollaban su labor en condiciones que rozan la esclavitud.

El altercado con la Guardia Civil frustró esta operación policial, porque aunque tras un primer momento los policías pudieron continuar su marcha, el vehículo de la Benemérita se colocó delante de ellos y circuló a una velocidad de 100 kilómetros por hora hasta llegar a la barriada de Montequinto. La Policía tuvo que levantar el dispositivo, porque ya resultaba imposible alcanzar el vehículo fugado.

Días después, el agente recibió en su domicilio una notificación de la Dirección General de Tráfico en la que se le sancionaba con una multa de 150 euros y la pérdida de tres puntos del carné por circular sin llevar puesto el cinturón de seguridad. Al final, ha tenido que pagar 180 euros -incluido el recargo- y tiene tres puntos menos a pesar de que ha presentado un recurso en los tribunales contra la sanción. Para colmo, el juicio, que debe celebrar un juzgado de lo Contencioso-Administrativo de Sevilla ha sido fijado para septiembre de 2010, dada la sobrecarga de trabajo que afecta a esta jurisdicción y que ha sido denunciada en reiteradas ocasiones por los titulares de estos juzgados.

La abogada Rocío Rosado, que representa al agente multado, explicó ayer que aunque es cierto que el policía no llevaba puesto el cinturón, existe una especie de "ley no escrita" por la que los agentes que están de servicio no utilizan el cinturón. El motivo es que, al estar persiguiendo a delincuentes, deben tener libre acceso al arma reglamentaria y esto no es posible si llevan abrochado el cinturón. "Ante todo debe primar la seguridad ciudadana ante una infracción administrativa de carácter leve", explicó la letrada, que añadió que en este caso el hecho de no portar el cinturón estaba "plenamente justificado" tanto por la integridad física de los propios agentes como por la seguridad del dispositivo policial que se había establecido para perseguir a unos presuntos delincuentes.

Rocío Rosado hizo hincapié en que la intervención de la Guardia Civil frustró la operación, por lo que criticó la "falta de cooperación" entre los cuerpos policiales. Un juez deberá dirimir, dentro exactamente de dos años, si la sanción impuesta era correcta -desde el punto de vista formal sí lo era- o en este caso debería prevalecer el hecho de que el agente se hallaba en acto de servicio.

viernes, 19 de septiembre de 2008

La Ministra de Fomento

Me entero por la COPE (¿quién si no?) de la comparecencia de la Ministra de Fomento para hablar del accidente de avión de Spanair.

Ya no es una cuestión de partidos políticos, de si tú eres socialista y yo no, de si se es de izquierdas o de derechas. Aparquemos nuestras diferencias y observemos el video adjunto.

Mi pregunta es: ¿es ésta la mejor persona que hay en TODA ESPAÑA para ejercer de Ministra/o de Fomento? ¿No hay nadie mejor que ella para dicha labor? ¿Es esto un chiste o una tomadura de pelo?. Juzguen por ustedes mismos:



ACTUALIZACIÓN: Me entero ahora por Batiburrillo, de que el video fue ya publicado por ellos el 3 de septiembre y de que el montaje del mismo se debe al Foro Gracias Aznar. Mi más sincera enhorabuena por el mismo. ;-)

miércoles, 17 de septiembre de 2008

Los milagros existen

La mayoría de la gente no cree en los milagros. Yo sí. Por suerte o por desgracia he sido testigo directo de alguno, y he tenido testimonio directo de algunos otros. Pero da igual. Los que no creen en los milagros los explican siempre con unas supuestas teorías científicas de lo más extravagante. Siempre me acuerdo de la escena de la película "El exorcista" en la que los médicos, desesperados porque no saben lo que le pasa a la poseída, le recomiendan que vaya a ver a un exorcista, un "brujo", con la explicación científica de que en algunas culturas existen ritos ancestrales en los que el sujeto se autoconvence de estar poseído por entidades espirituales y tras un elaborado ritual se consigue eliminar dicha autosugestión. El médico dice algo así como: "sé que suena extraño, pero el caso es que funciona". La ciencia impotente ante tantas cosas explica lo sobrenatural con argumentos extraños.

Pues bien, a continuación os incluyo la narración directa de un milagro que nos envía nuestro amigo L. No pretendo que lo creáis. Yo sí lo creo, pero ya se sabe, yo soy un teocón, un friki católico que cree en cosas que no ve. Sé que la narración no convencerá a nadie, y que de nada servirá decir que es un testimonio directo. "La monja miente" dirán algunos, "Crispal miente", dirán otros. Quizás pierda lectores, pero teniendo en cuenta que mi mejor lector es Google (más del 50% de las visitas a mi blog proceden de gente que busca en Google las cosas más inverosímiles), tampoco me importa mucho.

En fin, como decía antes, los milagros existen, aunque mucha gente no crea en ellos. Ahí va un testimonio directo:

La Hermana Julita jamás olvidará el día en que comprobó con sus propios ojos la existencia de Dios.

Su comunidad, las Hermanitas de los Pobres, le había encargado desde hace años el cuidado del Asilo San José en Tunja (Colombia); un asilo que vive de la caridad de hoteles y pensiones que le dan la comida que sobra, y de supermercados que le regalan los alimentos caducados que ya no pueden vender en sus estanterías.

En el asilo no hay únicamente ancianos, sino también enfermos mentales abandonados a su suerte por sus familias; tienen incluso un pabellón de enfermos peligrosos al cual no permiten el acceso a los visitantes.

Cada vez tiene más “inquilinos” y menos dinero con el cuál sostener a los ancianos, enfermos y otras cinco monjitas que se pasan la vida haciendo felices a unos seres a los cuales sus familias han olvidado. “A los ancianos se les aparta, después de habernos servido bien”, como dice Serrat. La descomposición a la cual ha llegado el mundo no tiene parangón en la historia de la humanidad. El siglo XX y lo que va del XXI sin duda será recordada como la era del egoísmo; una época en la que, al desaparecer Dios de nuestras vidas, desapareció el verdadero amor.

Pues llevaba ya la Hermana Julita varios meses sin poder llegar a fin de mes, angustiada por las deudas que había contraído para sobrevivir, y hacer sobrevivir a otras 50 personas, cuando llegó la factura de la electricidad y el agua, con dos meses vencidos y una cuenta de 180.000 pesos. Ella sabía que las facturas podía aguantar un máximo tres meses sin pagarlas, con lo cual tenía que pagar ésta en quince días o si no le cortaban el agua y la electricidad.

Comenzó a buscar a los benefactores habituales del asilo, pero ninguno de ellos podía hacerse cargo de la factura. Llegó el día 14 y no tenía el dinero. Inexorablemente se quedaría sin servicios públicos al día siguiente. No tendría agua para bañar los ancianos, ni con qué limpiarlos; algunos de ellos ni podían hacer sus necesidades en el retrete.

Desesperada, se enfadó con Dios y se fue al oratorio del asilo.

- ¿Cómo es posible que yo esté dando la vida por estos pobres ancianos y enfermos y Tú me dejes sin con qué pagar una factura de 180.000 pesos? ¿Pero no Te das cuenta que todos estos ancianos dependen de que tengan al menos lo mínimo? ¿Por qué me tratas así?

Inmediatamente se escuchó la campanilla de la entrada.

La Hermana fue a la puerta, mientras se limpiaba las lágrimas; abrió y vio a un señor muy elegante que sacaba su chequera; el señor comenzó a escribir un cheque por 180.000 pesos a nombre del asilo. Cuando terminó, se lo extendió a la Hermana Julita, mientras le decía:

- ¡Qué poca fe tiene usted, hermana!

La hermana Julita se quedó petrificada mientras el extraño caballero se perdía por las calles de Tunja

martes, 16 de septiembre de 2008

Con el Islam no hay laicismo

Visto en ABC:

(Martes, 16-09-08)

A pesar de su limitado interés por las relaciones internacionales, el presidente del Gobierno viajó ayer a Estambul para compartir con las autoridades turcas la tradicional cena que pone fin al ayuno del Ramadán. El primer ministro Erdogán es el único dirigente que ha prestado cierta atención a la Alianza de Civilizaciones, esa singular ocurrencia que pretende ocultar la evidente pérdida de peso de España en Europa y en el mundo. Rodríguez Zapatero no ha tenido inconveniente en asistir a un acto de notorio carácter religioso organizado por un partido islamista. Sin embargo, es bien conocido su escaso entusiasmo cuando se trata del culto católico, a veces con ausencias tan injustificables como ocurrió con la misa de Benedicto XVI en Valencia. Está claro que el PSOE utiliza una doble vara de medir: respeto y cercanía hacia el islam frente al laicismo agresivo que practica respecto de la Iglesia Católica. Todo ello sin justificación alguna, salvo el oportunismo político.

domingo, 14 de septiembre de 2008

Ser un Bin Laden

Visto en El País:

STEVE COLL 14/09/2008

1. La escapada

El 13 de septiembre de 2001, Jason Blum, un antiguo agente de policía que había pasado a trabajar para una empresa de seguridad privada, recibió una llamada de Airworks Inc., un intermediario de Bolsa de Nueva Jersey de operaciones de vuelos chárter. La empresa estaba organizando un vuelo para sacar a miembros de la familia Bin Laden de Estados Unidos, según dijo su representante. Dados los acontecimientos de las 48 horas anteriores, Airworks había decidido contratar a un guardia de seguridad para proteger a la tripulación del avión: el piloto, el copiloto y varios auxiliares de vuelo. No obstante, Blum no tendría permiso para llevar un arma a bordo, debería confiar en su ingenio y su formación en artes marciales.

Blum preguntó qué llevarían consigo los miembros de la familia Bin Laden. ¿Armas, dinero? ¿Los había obligado a marcharse el FBI? El representante del vuelo chárter le aseguró que esas cuestiones estarían resueltas. Blum aceptó el trabajo. Más adelante le dijeron que llegara a una terminal de aviación privada del aeropuerto internacional de Los Ángeles a las siete de la mañana del 19 de septiembre.

Cuando llegó el día, Blum se vistió con traje y corbata y se dirigió en coche al aeropuerto. Allí lo recibieron varios agentes del FBI que lo cachearon y revisaron su bolsa de mano, y luego lo escoltaron a bordo de un Boeing 727. El avión pertenecía a Ryan International, una compañía de vuelos chárter con base en el medio oeste. Anteriormente, el equipo de béisbol Baltimore Orioles y, más recientemente, el equipo de baloncesto Chicago Bulls habían utilizado ese avión en concreto para desplazarse. La cabina era lo bastante grande para que cupieran unos 180 asientos si el avión estuviera destinado a una línea comercial, pero, para adaptarse a los equipos de deportes, estaba equipada con más lujo. Había unos treinta asientos de piel azul muy cómodos y una barra de bar en forma de semicírculo donde los pasajeros podían estar de pie y charlar.

Al entrar, Blum vio que sólo había dos personas a bordo, ambas mujeres. Una se presentó como una agente del FBI. La otra, una mujer de cuarenta y tantos años, vestida con el estilo elegante pero profesional de una empresaria estadounidense, era Najia Bin Laden.

Todos los agentes del FBI se fueron, las puertas del avión se cerraron y Blum se sentó a hablar con Najia. Estaba "visiblemente disgustada" y "temblorosa", según recuerda Blum. Describió la experiencia novedosa de ser cacheada por una agente del FBI antes de subir a bordo, Blum le contó que acababa de pasar por el mismo procedimiento, y se rieron de la situación.

Najia dijo que había vivido durante años en Los Ángeles, en el barrio de Westwood, y que le encantaba California del Sur. Montaba a caballo, jugaba al polo y tomaba clases de vuelo, y no quería volver a Arabia Saudí. Habló de "lo terrible que era aquella situación y lo horrible que era para el nombre de su familia", relata Blum.

Unos días después de los atentados de Nueva York y Washington, siguió Najia, fue a un gran centro comercial en el oeste de Los Ángeles a comprar ropa. La cajera miró su tarjeta de crédito e hizo un comentario despectivo. Más adelante empezó a temer por su vida. Los agentes del FBI habían visitado su casa el 17 de septiembre, y ella les dijo que estaba muy afectada por los atentados suicidas porque "la violencia no es propia del islam".

Najia le dijo a Blum que llevaba treinta años sin hablar con Osama. No podía creer que un miembro de su familia hubiera hecho algo semejante.

Blum le dijo que tal vez al final el culpable resultaba ser otra persona. Le comentó que tras el atentado terrorista de Oklahoma City en 1995, gran parte de las especulaciones iniciales se habían centrado en los extremistas musulmanes, y luego resultó ser una conspiración terrorista local.

Najia le contestó que no, que aquello era obra de Osama.

Tenía un Corán en las manos. Mientras el avión aceleraba por la pista y se elevaba, ella abrió las páginas del libro y se puso a leer.

En algún lugar por encima de Arizona, Blum se asomó a la cabina de mandos para hablar con el piloto, que tenía unos cuarenta y muchos o cincuenta y pocos años. El copiloto era una mujer que dijo haber volado antes con Southwest Airlines. El capitán le preguntó a Blum quién era, para quién trabajaba y por qué estaba en el vuelo.

Blum explicó que antes era policía, pero que en esos momentos trabajaba de guardia de seguridad para proteger a la tripulación.

El piloto preguntó por qué iba a necesitar él seguridad. Sólo iban a recoger a algunos estudiantes universitarios a Florida y a otros a Washington, para luego llevarlos a Boston. Luego preguntó si tenía una lista de los pasajeros.

Blum se detuvo. Sí la tenía, pero estaba llena de nombres Bin Laden, y era obvio que el capitán no había sido informado. No obstante, no le parecía bien mentir a un piloto de avión, sobre todo estando en el aire, así que le entregó el papel.

"El tipo se puso blanco, blanco como la pared", recuerda Blum. Estaba muy enfadado cuando entregó los datos a la copiloto. Se los pasaron unos a otros. Luego sacaron cigarrillos y empezaron a fumar como carreteros. Blum encontró sus Marlboro y se unió a ellos.

El piloto y la copiloto se pusieron en contacto con su compañía de vuelos chárter y le transmitieron una serie de quejas irreverentes. La tripulación le dijo a Blum que no se ofendiera, pero que les preocupaba un poco su capacidad de controlar la situación cuando el resto de los Bin Laden subiera a bordo, en caso de que algo fuera mal.

(...) Luego, los auxiliares de vuelo se dieron cuenta de quién figuraba en la lista de pasajeros. "Se pusieron hechos una furia", relata Blum.

Finalmente aterrizaron en Orlando, a última hora de la tarde según el horario de la costa este. La tripulación del chárter había decidido sus exigencias: como les preocupaba su seguridad y se sentían engañados, no iban a volar más allá de Orlando a menos que les pagaran 10.000 dólares más.

Blum se enteró de que un canal de televisión estaba informando de que un vuelo relacionado con el 11 de septiembre, la noticia no concretaba qué tipo de relación, se estaba preparando para despegar en Orlando. "Genial", pensó Blum. Empezó a preocuparle que algún chiflado apareciera con un rifle a disparar al azar contra ellos en el asfalto o que intentara dispararles desde el cielo.

Salió del 727 para controlar quién y qué subía a bordo. Su plan de vuelo se encontraba en espera indefinida debido a las exigencias de la tripulación. Tres agentes del FBI patrullaban por el asfalto y la terminal.

Blum habló por el teléfono móvil con un jefe de Ryan Air: cuanto más tiempo pasaran en el asfalto, más peligro corrían de convertirse en un objetivo, argumentaba Blum.

Blum vio a un hombre alto, tal vez midiera un metro ochenta, guapo. Lucía un bigote fino. Era igual que Osama Bin Laden, pensó Blum, excepto que llevaba gafas de sol de diseñador y un traje de Bijan de 5.000 dólares.

Jalil Bin Laden se presentó y se disculpó ante Blum, dijo que sentía que fuera necesaria su presencia.

Najia salió y le preguntó a Jalil a qué se debía aquel retraso. Blum se lo explicó: la tripulación de vuelo no estaba informada de su identidad. Uno de los problemas era que les daba pánico volar con ellos; el otro, que querían más dinero. Jalil, exasperado, dijo que les dieran lo que quisieran. "Salgamos de aquí de una vez".

La tarde del 13 de septiembre, el mismo día que habían llamado a Jason Blum por el vuelo de los Bin Laden, el príncipe Bandar Bin Sultan, embajador saudí en Washington, se reunió con el presidente George W. Bush en la Casa Blanca. Fumaron puros en el balcón Truman, con vistas al South Lawn. El número de fallecidos aún no estaba confirmado, pero se sabía con certeza que eran miles. Las imágenes televisivas de los atentados y sus consecuencias, los oficinistas impotentes que saltaban hacia la muerte desde las Torres Gemelas, las caras desencajadas por las lágrimas y cubiertas de polvo de los heridos, los fragmentos de papel y escombros, los improvisados tablones de anuncios repletos de fotos de los desaparecidos... todo estaba aún latente en el país como una corriente chispeante. Era difícil prever lo que significarían aquellos acontecimientos en última instancia para la alianza entre los Gobiernos de EE UU y Arabia Saudí, pero era obvio que se produciría un replanteamiento por ambas partes.

Bandar insistió más tarde en que aquella noche no molestó a Bush con los planes en los que había estado trabajando en la Embajada saudí para evacuar a la familia Bin Laden, así como a las varias docenas de miembros de la familia real saudí y su séquito que vivían en EE UU. (Un grupo de miembros de la familia real había llegado al país antes del 11 de septiembre para comprar caballos purasangre en Kentucky, otros habían ido de vacaciones a California y Las Vegas). Según Bandar, llamó directamente al FBI para obtener permiso para los vuelos chárter que había organizado, y asegurarse de que los ciudadanos saudíes recibían la protección adecuada ante posibles ataques vengativos. "Esas personas estaban repartidas por todo el país, y con el ambiente caldeado de aquel momento nos preocupaba que alguien se dejara llevar por las emociones y les hiciera daño", dijo Bandar. No dijo a quién había llamado del FBI, pero mantenía una excelente relación con el director, Louis Freeh. Tras arreglar las cosas con la oficina, Bandar llamó a Richard Clarke, el director del departamento de antiterrorismo de la Casa Blanca, que le dijo: "No tengo ningún problema si el FBI no ve ningún inconveniente".

Pasados unos tres o cuatro días del 11 de septiembre, Bandar también llamó a Fred Dutton, un abogado de Washington que había ejercido de asesor legal y político para la familia real saudí durante muchos años. Bandar le explicó que algunos hermanos de Osama estaban en Estados Unidos y querían recibir consejo legal. "Hable con ellos para ver si puede ayudarles", le dijo Bandar. Dutton se mostró remiso, pero aceptó.

Dutton era un abogado decano de Washington de pelo canoso, tenía setenta y tantos años, un hombre que cuidaba su reputación y que hablaba con precisión y cautela. Se dirigió al hotel Four Seasons, en el borde de Georgetown, y subió en ascensor a una suite de dos habitaciones. Allí se presentó a Shafiq Bin Laden y Abdullah Bin Laden, el licenciado en derecho por Harvard. Los dos hermanos llevaban traje. Los tres se sentaron a hablar en la zona del salón de la suite.

Shafiq Bin Laden asistía a un congreso de inversores del Carlyle Group en el hotel Ritz-Carlton de Washington, cerca del Círculo Dupont, cuando el vuelo 77 de American Airlines se estrelló contra el Pentágono al otro lado del río Potomac. Abdullah Bin Laden estaba comprando un café con leche en un Starbucks de Cambridge (Massachusetts), cuando las noticias de los atentados aparecieron en la televisión. Luego se dirigió a Washington para encontrarse con su hermanastro, colaborar en los esfuerzos por evacuar a su familia y asesorar en cómo manejar su situación legal.

Los hermanos pidieron consejo a Dutton sobre "qué hacer, cómo actuar en lo que obviamente era una situación muy embarazosa y caótica para la mayor parte del resto de la familia Bin Laden", según recuerda Dutton. Dijeron que no tenían contacto con Osama, no lo habían visto en mucho tiempo y lo consideraban la "oveja negra", según Dutton.

Los hermanos no solicitaron los servicios del mismo Dutton, pero le preguntaron si podía recomendarles letrados que estuvieran dispuestos a aceptar a los Bin Laden como clientes. Querían un despacho de abogados que les asesorara en términos generales, pero que también pudiera ayudarles en cuestiones legales concretas que pudieran surgirle a la familia en EE UU como consecuencia de los atentados suicidas. Las causas civiles presentadas en nombre de las víctimas eran una posibilidad evidente. El Gobierno estadounidense reanudaría sus investigaciones sobre la situación financiera de la familia y otros temas relacionados. Dutton sabía que la familia Bin Laden había trabajado antes con Sullivan & Cromwell, pero los hermanos no dijeron si se habían puesto en contacto con el despacho, cuya sede en Nueva York estaba cerca del World Trade Center, ni qué había sucedido con su consulta si la habían realizado.

Dutton recuerda que "intentó arrojarles un jarro de agua fría" diciéndoles que no creía que en aquel momento una representación legal sirviera de ayuda real a la familia Bin Laden, ya que era demasiado pronto y los sentimientos estaban a flor de piel, pero aceptó investigar el tema.

Los días siguientes, Dutton llamó a algunos abogados de prestigio de Washington para sondearlos. No iba a implicar a gente que no conociera con llamadas en frío. Por las conversaciones que mantuvo dedujo: "No es el momento, no se puede hacer".

Llamó a los Bin Laden y se lo contó. Les dijo que no creía siquiera que tuviera sentido organizar reuniones de sondeos. Les insinuó que retrocedieran y "dejaran pasar un tiempo de respiro". Asimismo, les aconsejó que evitaran trabajar con los abogados que estuvieran dispuestos a aceptar su caso en aquel ambiente, al final resultarían ser jactanciosos y no ayudarían a la familia. Dutton tenía la sensación de que la propuesta "no tenía la más mínima posibilidad".

Shafiq y Abdullah también se reunieron en Washington durante aquellos primeros días después del 11 de septiembre con Chas Freeman, el anterior embajador estadounidense en Arabia Saudí que había entablado relación con Bakr. Tras abandonar el Gobierno, Freeman era presidente del Consejo para la Política de Oriente Próximo de Washington, al que los Bin Laden hicieron aportaciones económicas durante muchos años. También negociaba tratos comerciales en Arabia Saudí y otros lugares del extranjero. Los hermanos le contaron a Freeman que estaban recibiendo una serie de amenazas terribles. La respuesta del FBI había sido "solícita y amable", y ellos habían intentado ser útiles al contestar a sus preguntas sobre la historia familiar y la situación de Osama en ella, pero, dadas las circunstancias en Estados Unidos, los Bin Laden que aún permanecían en el país tenían la sensación de estar bajo la protección del FBI.

Hablaron con Freeman sobre el problema de las relaciones públicas de la familia. Después de que Osama declarara la guerra a Estados Unidos, los Bin Laden habían contratado a un antiguo periodista de The Wall Street Journal, Timothy Metz, que había creado su propia agencia de comunicación en Nueva York, pero era sobre todo un mero canal de contacto con los medios estadounidenses; les transmitía las preguntas de los periodistas y les pasaba recortes sobre los Bin Laden de la prensa. Freeman aconsejó a Shafiq y Abdullah que contrataran a alguien con experiencia concreta en gestión de comunicación de crisis. Consideraba que los despachos de abogados no eran los asesores ideales en una situación así porque tenían una orientación distinta. Los hermanos Bin Laden dijeron que reflexionarían sobre la idea de Freeman. (...)

Cuando el primer avión se estrelló en el World Trade Center, Yeslam Bin Laden se dirigía al aeropuerto de Ginebra con un amigo. Su teléfono móvil sonó: otro amigo, un banquero de inversiones norteamericano de Nueva York, le contó la noticia. Al principio, Yeslam pensó que era un accidente, que un avión había perdido la ruta de alguna forma. Su amigo volvió a llamarle pasados unos minutos para informarle del segundo choque. Yeslam declaró más adelante que entonces supo que no se trataba de un accidente, pero que aun así no se le ocurrió pensar que su hermanastro estuviera implicado. Le parecía "demasiado sofisticado" para ser obra de Osama. "Nunca pensó ni por un segundo" que Osama "pudiera estar solo en aquel asunto".

Yeslam fue al hotel de Ginebra donde se alojaban su madre y su hermano Ibrahim, que estaban de visita. Vieron las noticias y oyeron mencionar a Osama como sospechoso de ser el cerebro de los atentados. Su madre cayó enferma de la tensión y tuvieron que llamar a un médico.

Al día siguiente por la mañana, la policía suiza llamó por teléfono. Le pidieron a Yeslam que acudiera para una entrevista. En su día, cuando Yeslam había solicitado la nacionalidad suiza, los investigadores suizos ya le habían interrogado sobre la historia familiar y su relación con Osama. En aquel momento querían formularle las mismas preguntas en mayor profundidad. La sesión duró varias horas, según Yeslam. Ese día decidió enviar un comunicado por escrito desde Ginebra: "Estoy impactado por el atentado terrorista criminal que mató a gente inocente ayer. Me gustaría expresar mi más sentido pésame. Toda vida es sagrada y condeno todos los ataques contra la libertad y los valores humanos. Mis pensamientos y mi profunda compasión están con las víctimas, sus familiares y el pueblo estadounidense".

Era la primera y más extensa expresión de condolencia de un miembro de la familia Bin Laden sobre el 11 de septiembre. (...)

Yeslam voló a Cannes (Francia) para encontrarse con Bakr y otro hermano Bin Laden el primer fin de semana después de los atentados. Comentaron "la posibilidad de llevar a todo el mundo de vuelta a Arabia Saudí" para reagruparlos.

La reacción de Bakr a los atentados parecía cautelosa. No realizó ninguna declaración en nombre de la familia, ni concedió entrevistas a los medios ni hizo ningún comentario público durante toda una semana. En aquel momento, la oficina de Bakr emitió un breve comunicado por escrito en nombre de la familia Bin Laden, firmado por su tío, Abdullah, el hermano anciano de Mohamed. El comunicado expresaba "la firme denuncia y condena de aquel desgraciado incidente, que causó la pérdida de muchos hombres, mujeres y niños inocentes, y que contradice la fe islámica".

En privado, Bakr era más franco. Sabry Ghoneim, el asesor de comunicación de la familia en Egipto, recuerda que Bakr le dijo: "Es un acto criminal. Si Estados Unidos busca venganza, está en su derecho, porque es el precio a pagar por la gente que ha muerto". No era una forma de expresarse nueva cuando Bakr hablaba de Al Qaeda en privado. (...)

En cambio, el tardío comunicado autorizado por Bakr siguió lo que se había convertido en la política del Gobierno saudí. Durante los primeros días y semanas después del 11 de septiembre, los príncipes y portavoces saudíes denunciaron la terrible violencia de aquel día, expresaron su compasión por las víctimas y dijeron que los atentados contradecían los principios del islam. No obstante, los manifiestos saudíes por lo general no hacían referencias concretas a Osama, a Al Qaeda ni a la nacionalidad saudí de 19 de los secuestradores del 11 de septiembre. De hecho, en diciembre de 2002, el príncipe Nayef, ministro de Interior, que había tenido una larga relación con Osama y los Bin Laden, aún se negaba a reconocer que los secuestradores fueran saudíes e insinuó que el 11 de septiembre había sido una conspiración sionista destinada a desacreditar a los musulmanes. (...) Las palabras de Nayef corrieron en los círculos políticos y en los medios de comunicación estadounidenses como un gas tóxico lanzado desde una cueva sellada hace tiempo.

Algunos saudíes celebraron los atentados del 11 de septiembre. Saad al Faqih, el disidente exiliado, a?rmó que corrían mensajes de texto en los móviles por todo el reino diciendo "Felicidades" y "Oremos por Bin Laden", y que se mataron ovejas y camellos para los banquetes de celebración. Se puede cuestionar la credibilidad de Faqih porque no se encontraba en el reino saudí, pero otros que sí estuvieron allí reconocen que la celebración era por lo menos un elemento de la reacción popular inicial. La alegría se mezclaba con el miedo a las represalias contra los árabes y musulmanes, además de la confusión sobre cómo podía haber llevado a cabo una conspiración tan ambiciosa un grupo suelto de individuos con base en Afganistán. La inverosimilitud de los atentados era interpretada por mucha gente como una prueba empírica de la implicación sionista. En el fondo de esa reacción se encontraba el sentimiento de agravio hacia Estados Unidos e Israel alimentado por muchos árabes, aunque la mayoría no tuviera un contacto significativo con ninguno de esos países. Los medios y Gobiernos árabes cultivaban ese discurso en parte porque desviaba la rabia por los fracasos locales. El 11 de septiembre exacerbaba todas esas percepciones. (...)

Bassim Alim, un abogado de Yedda relacionado por su matrimonio con la familia Bin Laden, resumía la típica actitud saudí: "Aunque no apruebo lo que ha hecho Osama, no voy a llorar por los corazones rotos de las madres, las hijas y los padres estadounidenses [...] Tal vez lo que hizo estuvo mal, pero es la justicia divina, la manera que tiene Dios de ayudarnos. A veces ocurre que un criminal mata a otro criminal: es la manera que tiene Dios de impartir su propia justicia". Tras los atentados de Nueva York y Washington, dijo Alim, asistió "a muchos eventos y reuniones sociales con gente de distintas clases sociales, fueran extremistas liberales o extremistas religiosos, y se compartía esta idea: 'Osama ha destruido nuestra imagen. [... ] Pero, al fin y al cabo, los estadounidenses se lo merecen". (...)

El 19 de septiembre, mientras el avión que llevaba a Najia y Jason Blum volaba hacia Orlando desde Los Ángeles, agentes del FBI escoltaron a Jalil y su familia al aeropuerto internacional de Orlando. Entre los viajeros se encontraba Isabel, la esposa de Jalil, y su hijo Sultan. Los agentes del FBI interrogaron a los pasajeros que embarcaban y examinaron su equipaje.

Jalil salió a la pista, allí se encontró con Jason Blum y se enteró de la revuelta de la tripulación del vuelo (...)

Blum gastó la batería de su móvil hablando con Bob Bernstein, el ejecutivo de Ryan Air a cargo del vuelo chárter, intentando resolver con él las exigencias monetarias de la tripulación. Blum y Bernstein bromearon por teléfono con que ellos sólo eran dos judíos que intentaban sacar a la familia Bin Laden del país. Al final solucionaron la cuestión económica, básicamente cediendo a las peticiones de la tripulación, según Blum.

El piloto y la copiloto volvieron a subir a bordo, los Bin Laden ocuparon sus asientos y despegaron hacia el aeropuerto internacional Dulles de Washington. En una terminal de aviación privada se encontraron con Sha?q y su ejecutivo financiero afincado en Londres, Akber Moawalla, que le había acompañado a EE UU para asistir a la reunión del Carlyle Group el 11 de septiembre.

También embarcó en el avión de Washington Omar Awad Bin Laden. Al parecer, una vez había compartido un discurso con el Abdullah Bin Laden que dirigía la oficina local de la Asamblea Mundial de Jóvenes Musulmanes. (...) De todos los pasajeros del vuelo Bin Laden, Omar es el único que se sepa que podría haber tenido relación con las prédicas o la organización islamista. Sin embargo, por extraño que parezca, Omar fue uno de los pocos pasajeros del chárter a los que el FBI no interrogó.

A medida que con cada parada el número de miembros de los Bin Laden a bordo del 727 aumentaba, en la cabina cada vez se respiraba más un ambiente de reunión familiar triste, recuerda Blum. Algunos de los Bin Laden a bordo hacía mucho tiempo que no se veían y se saludaban exaltados. Otros lloraban y se mostraban visiblemente disgustados. Unos tomaban té o refrescos en la barra. Casi todos fumaban nerviosos. (...)

Mientras el avión volaba hacia su salida definitiva del espacio aéreo estadounidense, daba la sensación de que los Bin Laden podrían estar abandonando EE UU para siempre, o como mínimo por mucho tiempo. Najia y Jalil comentaron a Blum que tal vez tendrían que cambiarse el nombre si regresaban algún día.

En Boston embarcó un grupo de estudiantes universitarios de la tercera generación de la familia. Uno era Nawaf, el primogénito de Bakr; otro, Salman, el hijo de Salem, estudiante en la Universidad de Tufts. Unos doce miembros más jóvenes de los Bin Laden subieron al avión en Boston, y muchos tenían un aspecto y un acento muy estadounidenses. Uno de los estudiantes varones comentó que acababa de empezar el segundo curso en la universidad y que por fin había conseguido un documento de identidad falso de cierta calidad para poder salir a discotecas y bares con sus amigos, y que no le iba a servir de mucho en Arabia Saudí. (...)

El FBI realizó su última inspección en el avión en el aeropuerto internacional Logan de Boston, comprobó el equipaje y habló con los pasajeros. El piloto y la copiloto desembarcaron y subió una nueva tripulación. En teoría, Blum debía abandonar el avión en Boston, pero Najia y Jalil le pidieron que se quedara todo el viaje hasta París, y él aceptó. Al final despegaron y abandonaron el espacio aéreo estadounidense. Debido a la limitada autonomía del 727, iban a reponer combustible en Nueva Escocia, y luego en Islandia, antes de llegar a Francia, pero al fin EE UU quedaba atrás.

2. El refugio

Egipto se convirtió en un centro de recuperación y santuario para los Bin Laden tras el 11 de septiembre. Estaba la granja de Jaled y sus otras propiedades en El Cairo y los alrededores, así como otras casas unifamiliares y fincas propiedad de otros hermanos de Bakr. Allí se encontraba la isla Bin Laden y el complejo turístico independiente propiedad de Bakr en Sharm el Sheikh, en el mar Rojo. Como Beirut, Egipto ofrecía un respiro de la humedad puritana de Yedda, pero sin las complicaciones que surgían al cruzar fronteras o utilizar tarjetas de crédito en Europa o EE UU. Era un país activo y acogedor, un lugar donde tanto el sector de la familia de la mezquita como el del Hard Rock Cafe podían relajarse.

También ofrecía la distracción del trabajo. La filial Bin Laden en Egipto empleaba unas mil personas y había logrado varios contratos de obras en el aeropuerto de El Cairo y Sharm el Sheikh después de 2002. Dichos proyectos contaban con el apoyo parcial del Banco Mundial, que ofrecía una aprobación visible de la legitimidad de las empresas familiares. La violencia de Osama obligó a realizar un ajuste: el Gobierno egipcio pensaba que si las señales de construcción repartidas por dos de sus aeropuertos internacionales más importantes llevaban el nombre Bin Laden, los turistas extranjeros podrían sentirse confusos y preocupados, así que la filial local cambió el nombre por Al Murasim.

A finales de 2005 estaba claro que los Bin Laden no sólo iban a sobrevivir a Osama, sino que tal vez prosperarían como nunca. La familia real saudí permaneció a su lado y garantizó la continuidad de su prestigio como los constructores de edificios más importantes de La Meca y Medina. El rey Fahd murió en el verano de 2005, pero Bakr ya había cultivado las relaciones con su sucesor, Abdullah. Los Bin Laden se apresuraron a reunirse en Riad ese verano para jurar lealtad al nuevo rey. En vez del inicio de un nuevo periodo de incertidumbre para los Bin Laden, el ascenso de Abdullah prometía nuevas oportunidades. Los Bin Laden no sufrían reacciones violentas políticas en Arabia Saudí. Como gran familia con su oveja negra correspondiente, los Al Saud actuaron según sus principios apoyándoles, pero Abdullah también lanzó un mensaje subliminal al mundo islámico: la familia real saudí no aprobaba la conducta de Osama, pero no iban a clamar venganza contra él ni su familia, como a veces ocurría con las familias de disidentes en el mundo árabe. Como siempre, los Al Saud necesitaban los conocimientos de los Bin Laden. Entretanto, la guerra de Irak degeneraba, los precios del petróleo subían por encima de los 70 dólares el barril y la construcción vivía un momento de auge en el reino saudí y el vecino Dubai. Se anunciaban nuevos rascacielos de apartamentos y oficinas, centros comerciales, autopistas, mezquitas y aeropuertos; hasta una constructora inexperta y mal organizada prosperaría en ese ambiente. (...) Los Bin Laden gozaban de una excelente posición para lucrarse.

El impulso de modernizar e internacionalizar las empresas familiares, supervisadas por Bakr y Yahya, había cosechado un gran éxito. Tal vez los hermanos ingenieros no fueran tan glamurosos ni divertidos como Salem, pero, tras muchos años de arduo trabajo, habían situado a los Bin Laden en posición de disfrutar de una riqueza constante y segura, y habían conseguido traspasar la fortuna familiar intacta a través de varias generaciones. (...)

Yahya Bin Laden dijo a finales de 2005 que esperaba que el número de empleados de las empresas Bin Laden aumentara de 35.000 a unos 75.000 durante la década siguiente mientras la riqueza del petróleo siguiera repercutiendo en la región del Golfo. Esperaba seguir diversi?cando las empresas familiares para que los contratos de construcción tradicionales pudieran generar en última instancia sólo un cuarto de los ingresos de los Bin Laden. Citó un dicho árabe: "La primera generación gana dinero, la segunda intenta conservarlo y la tercera lo derrocha". (...)

Cuanto más tiempo pasaba tras el 11 de septiembre, menos importancia parecían tener los atentados para el futuro de la familia. En Estados Unidos, las familias de las víctimas presentaban demandas, unificadas bajo el título In Re Terrorist Attacks On September 11 [Sobre los atentados terroristas del 11 de septiembre], donde se mencionaba el Saudi Bin Laden Group, y a cuatro hermanos Bin Laden (Bakr, Omar, Tariq y Yeslam) como acusados. Una de las demandas alegaba que, "bajo el control de Bakr Bin Laden", el Saudi Bin Laden Group había "proporcionado importante material de apoyo y ayuda a Al Qaeda". Los Bin Laden contrataron a Jones Day, un gran despacho de abogados estadounidense cuyas o?cinas en Washington ocupaban un edi?cio de granito frente al Capitolio, para que llevara la defensa de la familia. Las facturas en servicios legales que pagaron los Bin Laden en ésta y otras cuestiones relacionadas enseguida superaron los 10 millones de dólares, según lo que Bakr le dijo al Gobierno saudí, pero fue un dinero bien invertido: a principios de 2005, el juez de distrito Richard Casey de Nueva York desestimó la acusación contra los Bin Laden como demandados según fundamentos jurídicos. Permitió que se siguiera investigando si el Saudi Bin Laden Group podría haber tenido una actividad importante en Estados Unidos para justificar su inclusión en la demanda, pero como mínimo pasarían años hasta que la demanda considerara la relación de la empresa con Osama, si es que había alguna.

Desert Bear salió a la venta hacia 2004 por unos cuatro millones de dólares, más de veinte años después de que Salem comprara la finca y aterrizara con sus helicópteros en el césped. Como la propiedad y titularidad la tenía en Florida una corporación liberiana, el comprador no podía adquirir el terreno o la casa directamente, sino que debía hacerse con acciones al portador transferibles en la empresa liberiana y luego intentar demostrar la titularidad a las autoridades de registro de propiedad de Florida, según varias personas que preguntaron sobre la cotización de la propiedad. A los compradores potenciales se les dijo que tendrían que transferir o entregar dinero en el extranjero para comprar el control de la empresa liberiana, ya que los Bin Laden no querían ir a EE UU a cerrar la transacción. Los interesados que resistieron en esas negociaciones pensaban subdividir la propiedad y construir casas residenciales. Era un final triste para la excepcional historia de la finca. (...)

A medida que se reducía la presión sobre la familia, Bakr prosperaba. Tomó como tercera esposa a una mujer mucho más joven, menor de 20 años cuando él la conoció, y se casó con ella hacia 2004. Bakú introdujo más ocio en su agenda: pasaba las vacaciones en una isla privada de las Maldivas, visitaba un complejo turístico en Bali, se relacionaba con otros hombres de negocios ricos de Arabia Saudí, propietarios de yates, en Beirut; asistía a espectáculos aéreos en Dubai, y charlaba durante horas con colegas sobre los últimos modelos de jets privados. La seguridad de Bakr parecía ser un reflejo de la de Arabia Saudí: el torturador del reino, Sadam Husein, estaba condenado a la horca, Osama estaba escondido y los atentados de Al Qaeda dentro de Arabia Saudí, aunque en ocasiones resultaban inquietantes, eran poco más que un fastidio; los precios del petróleo estaban por las nubes, los planes políticos y de sucesión de Arabia Saudí eran estables, y seguro que EE UU tendría cuidado con formular amenazas desde Irán. ¿Qué tenían que temer?

En La Meca, el corazón del islam y centro de la fortuna Bin Laden, la York International Corporation de Pensilvania instaló durante 2005 un complejo de unidades de aire acondicionado industriales, o refrigeradores de agua, en una colina de roca volcánica llamada Jabal Qala, o Montaña del Castillo. Era el proyecto de instalación de aire acondicionado industrial más grande realizado por York desde el proyecto de la mezquita del Profeta en Medina que habían emprendido en asociación con los Bin Laden. En aquella ocasión no se trataba de un santuario religioso refrigerado en el desierto, sino de un proyecto de apartamentos y un hotel de siete torres que daba a la Gran Mezquita de La Meca. Según un ejecutivo de York, cuando se terminó, el proyecto de La Meca superaba al de la mezquita del Profeta como el sistema de aire acondicionado más grande del mundo.

Durante el último boom del petróleo, todos los hombres de negocios del Golfo con beneficios en propiedades o un bono empresarial que gastar codiciaban un apartamento con vistas a La Meca. En 2005, la fiebre de las propiedades en la ciudad santa rivalizaba con la de South Beach en Miami. Al principio, los Bin Laden pensaron que no se iban a molestar con el tiempo y los gastos que suponía vender unidades individuales de apartamentos en la Montaña del Castillo, así que vendieron una torre entera a inversores de Kuwait. Cuando supieron los precios de venta que estaban alcanzando los apartamentos del edificio, los Bin Laden (...) decidieron que en un futuro "venderían ellos mismos al detalle todos los apartamentos" para potenciar al máximo los beneficios.

Con la familia Faqih, otro grupo empresarial saudí con una oveja negra que vivía en el exilio, los Bin Laden planearon un proyecto de una torre de apartamentos todavía más ambicioso en la montaña Omar, con vistas a La Meca, un proyecto que requería eliminar la cima volcánica de la montaña para poder construir. Este desarrollo contemplaba la construcción de cuatro torres, cada una de unas treinta plantas, con cien ascensores y un total de más de 4.600 apartamentos. Habría un hotel de cinco estrellas, un centro comercial y aparcamiento para 2.000 coches. La evolución comercial, en expansión y rentable, de los lugares santos del islam había llegado a su punto culminante, y los Bin Laden participaban en todos los proyectos más ambiciosos.

También eran socios en el proyecto Ciudad Económica Rey Abdullah, anunciado a finales de 2005, cuando los precios del petróleo subieron por encima de los 50 dólares el barril. El nuevo rey se apropió de terreno sin explotar a lo largo de toda la zona norte del mar Rojo en Yedda y anunció una ciudad diseñada para rivalizar con Dubai. Abdullah declaró que el proyecto costaría unos 27.000 millones de dólares. Tenía pensado crear el puerto Millenium, que haría la competencia a los puertos comerciales más grandes del mundo; vías ferroviarias de alta velocidad y aéreas que conectaran el resto del país; un distrito industrial de plantas petroquímicas y de otro tipo; un complejo turístico junto al mar que atrajera a los turistas, coronado por el primer campo de golf de 18 hoyos de primera clase en el reino saudí; una isla financiera con dos torres de oficinas que se elevaran con 60 o más plantas hacia el cielo, una zona educativa llena de universidades modernas y, por supuesto, más apartamentos. (...) Para las empresas Bin Laden, sólo la construcción tendría "un alcance absolutamente colosal".

"Para las carreteras que quedan por delante" era el titular de un anuncio de autopromoción del Saudi Bin Laden Group en The Washington Post a finales de 2005. "Puede que la construcción sea el centro de nuestra actividad, pero nuestros intereses también se extienden al mundo de los medios de comunicación, la venta al por menor, los proyectos industriales y las telecomunicaciones. Todo forma parte de nuestro proyecto para garantizar que Arabia Saudí siga siendo un centro moderno y dinámico de su región en el siglo XXI".

Al parecer no había ningún aspecto de la segunda ola de proyectos de modernización de Arabia Saudí del que los Bin Laden no sacaran un gran beneficio. Incluso el inestable ambiente de seguridad del reino les ofrecía oportunidades. En mayo de 2003, las células de Al Qaeda dentro de Arabia Saudí perpetraron una serie de atentados, la mayoría poco efectivos, contra el Ministerio de Interior, propiedades estadounidenses en las zonas petrolíferas y el consulado de EE UU en Yedda. Saad, hijo de Osama Bin Laden, exiliado en Irán, fue acusado de haber participado en la organización de los atentados. Las fuerzas de seguridad saudíes (...) lanzaron ofensivas violentas contra los sospechosos de ser simpatizantes de Al Qaeda. Cientos de islamistas cayeron en redadas (...). En abril de 2006, el Gobierno saudí anunció un proyecto urgente de construir nueve cárceles nuevas en todo el país en doce meses. El contrato de construcción se concedió al Saudi Bin Laden Group por un valor estimado de 16.000 millones de dólares.

Este texto pertenece a dos capítulos del libro 'Los Bin Laden. Una familia árabe en un mundo sin fronteras', que acaba de ser editado en España por RBA.