martes, 19 de agosto de 2008

Jacobo, descansa en paz.

La noticia de tu muerte fue para mí un duro golpe totalmente inesperado.

Gracias a las nuevas tecnologías nuestro amigo común J. me encontró en Facebook y recuperó una relación amistosa que se había roto hace muchos años, cuando nuestros caminos se separaron tras el colegio. Me extrañó al principio que J. no me hablara de ti y no me diera tus datos, pero temí preguntar. Nos vamos acercando a una edad en la que cada vez es más normal que los amigos del colegio desaparezcan para siempre. Entonces me lo contó: "del colegio sigo viendo a Fulano y Mengano, pero en mi recuerdo siempre estará Jacobo, que ya no está entre nosotros". Fue un mazazo. ¿Cómo que ya no está entre nosotros? ¿Qué quiere decir eso?. Me contó que un buen día, después de no hacer caso a los médicos, del sobrepeso, el tabaco, etc., tu cuerpo no aguantó más y nos dejaste. ¿Sobrepeso?

No era ése el recuerdo que yo guardaba de ti. Para mí tú eras un triunfador, un atleta, el mejor jugador de baloncesto del colegio (no en vano te incorporaste a nuestras filas tarde, procedente del Ramiro). Eras un líder natural. Eras el primero en acercarse a charlar con las chicas en una época en la que la timidez nos hacía a todos más tontos. Tu pelo rubio y tus ojos azules, sumados a la simpatía del ganador, hacían que para ti fuera fácil conquistar a la más guapa de todas las fiestas. Te recuerdo deportista, jugando al baloncesto con un cigarrillo en la mano en una época en la que sólo fumaban los más atrevidos, los más lanzados, los que sabían de qué iba la vida... Me chocaba verte jugar con un cigarrillo entre los dedos: encestar canastas dándole una calada al cigarrillo...

Para mí conocerte fue un orgullo. Nunca supe lo que te atraía de mí. Éramos tan distintos. Tú deportista, yo sedentario. Pero fuimos amigos en unos años que, aunque entonces no lo sabíamos, quizás fueran los mejores de nuestras vidas.

Supongo que en el cielo seguirás jugando al baloncesto con un cigarrillo en la mano planeando la próxima fiesta. Y que allí seguirás triunfando como lo hacías en el colegio.

Descansa en paz, amigo mío, hasta que volvamos a encontrarnos.

Gracias por los años que pasamos juntos, y que Dios te bendiga.



9 comentarios:

Elentir dijo...

Lo siento mucho, Crispal. Ánimo y un fuerte abrazo.

Crispal dijo...

Muchas gracias, Elentir, la verdad es que me ha afectado bastante. No somos nada.

Aurora Llavona dijo...

En paz esté.
Es curioso para lo que sirve facebook te reencuentras con amigos y te enteras de notcias tristes

Anónimo dijo...

Pobre Jacobo, alto y bobo.

Crispal dijo...

Anónimo: tu comentario demuestra tu altura moral y tu madurez emocional.

Dwight dijo...

Nunca he entrado en Facebook, y casi me da miedo... Animo, Crispal.

Un abrazo,

Aguador dijo...

Amigo Crispal:

Como siempre, llego tarde. Pero en fin, vaya un abrazo para tí y muchos ánimos.

Saludos,
Aguador

Crispal dijo...

Muchas gracias, Dwight, Aguador, Eos...

Anónimo dijo...

Tienes razón,anónimo,pobre Jacobo,feo,alto y bobo.Juas,juas,juas,juas,juas,juas,juas,juas,juas,juas,juas,juas,juas.
Y por cierto,crispal,respecto a lo de que no somos nada,permíteme decirte que el que no es nada es tu Dios.Juas,juas,juas,juas,juas,juas,juas,juas,juas,juas,juas,juas,juas.