Conozcamos a las mujeres que no tendrán hijos porque no es ecológico.
(NATASHA COURTENAY-SMITH y MORAG TURNER)
Si Toni Vernelli hubiera seguido adelante con su embarazo hace diez años sabría ahora de primera mano lo que se siente al acunar a su propio hijo, tener un par de ojos inocentes que te contemplan con amor incondicional, sentir una manita que se te desliza en la tuya y una voz que te llama "Mamá".
Pero sólo pensar en ello le produce horror.
Porque cuando Toni abortó lo hizo con la firme convicción de que estaba ayudando a salvar el Planeta.
Medidas desesperadas: Toni Vernelli fue esterilizada a los 27 años para reducir sus emisiones de carbono. Aunque parezca increíble, tan segura estaba de que no debía de repetirse otra vez el "error" del embarazo, que le pidió al médico que llevó a cabo el aborto que la esterilizara al mismo tiempo.
Él se negó, pero Toni -que trabaja para una organización ecologista caritativa- se dedicó a buscar un médico que llevara a cabo la operación irreversible.
Finalmente, hace ocho años, Toni consiguió lo que buscaba.
A los 27 años esta joven mujer fue esterilizada para "proteger el Planeta" cuando estaba en su época más fértil.
Increíblemente, en lugar de lamentar la pérdida de una familia que nunca existió, su novio (ahora su marido), le envió una tarjeta de felicitación.
Si bien algunos pueden pensar que es extraño celebrar la negación de la maternidad y revertir lo que dicta la naturaleza, Toni celebra su decisión con un celo casi religioso.
"Tener niños es egoísta. Sólo se hace para mantener tu línea genética a costa del Planeta", dice Toni, que ahora tiene 35 años.
"Cada persona que nace consume más comida, agua, tierra, combustibles fósiles, árboles, y produce más basura, más polución, más gases de efecto invernadero, y aumenta el problema de la superpoblación".
Mientras que la mayoría de los padres ven a sus hijos como el último milagro de la naturaleza, Toni parece considerarlos una seria amenaza al futuro.
Es una postura extrema que uno pensaría que procede de una infancia infeliz o haber sido educada por unos padres que comparten similares creencias.
Pero nada en la educación de familia de clase media de Toni puede dar ninguna pista de sus ideas de adulta. La mayor de tres hermanas, tuvo una familia muy unida y querida.
Destacó en la escuela católica a la que asistía, y sus adorados padres esperaban que ella creciera, se asentara y fundara su propia familia.
"Cuando acabé el colegio, encontré un trabajo de vendedora y a los 19 años conocí a mi primer marido", dice Toni.
"Nada más terminar nuestra tarta nupcial todos nuestros parientes empezaron a preguntarnos cuándo íbamos a añadir alguien más a la famlia. Yo siempre les decía que eso nunca ocurriría, pero nadie me escuchaba. Cuando era una niña, me encantaba contemplar los pájaros, y en mi adolescencia esto se convirió en una pasión por el medio ambiente y el cuidado de los animales. Me hice vegetariana a los 15 años. Incluso mis padres solían sonreír y decir: "Cambiarás tu forma de pensar sobre los bebés algún día". La única persona que entendía cómo me sentía era mi primer marido, que tampoco quería niños.
"Ambos queríamos salvar al Planeta apasionadamente, no producir una nueva vida que sólo aumentaría el problema".
Entonces, en lugar de hacer planes para formar una familia, Toni y su marido empezaron a estudiar opciones médicas para asegurarse de que nunca se reproducirían.
Toni, de Taunto, Somerset, dice: "Cuando tenía 21 años, pensé en la esterilización por vez primera. Había estado usando la píldora durante cinco años pero no quería usar anticonceptivos basados en hormonas indefinidamente.
"Fui a mi médico de cabecera pero se negó a considerar la idea.
"Dijo que yo era demasiado joven y que no podía ser esterilizada porque algún día cambiaría de forma de pensar.
"Encontré su actitud frustrante.
"Entonces decidimos que mi marido se sometería a una vasectomía. Tenía 25 años, sólo unos años más que yo, pero la médico le permitió someterse a ella.
"Me pareció insultante que ella pensara que, sólo por ser mujer, yo llegaría a un punto en que la necesidad de criar superaría cualquier pensamiento racional".
Cuando Toni tenía 23 años su matrimonio acabó. Ella dice: "Nos casamos muy jóvenes y nos fuimos alejando".
Toni se vio joven, soltera y con una nueva vida en Londres, trabajando para una organización caritativa ecologista.
Pero mientras otras mujeres jóvenes sueñan con matrimonio y bebés, Toni estaba convencida de que era su deber no tener niños.
Ella piensa que no estaba sola.
"A través de mi trabajo trabé amistad con mucha gente que, como yo, estaban más interesados en hacer campañas para intentar cambiar la sociedad y salvar el Planeta que en tener sus propias familias.
"Solíamos decir que si alguna vez queríamos tener hijos los adoptaríamos, ya que hay muchos niños que necesitan una familia que les quiera.
"Por lo menos entonces, haríamos algo positivo por el mundo, antes que algo negativo".
Toni era feliz, por fin, con compañeros ecologistas que compartían su filosofía. Pero cuando tenía 25 años, ocurrió el desastre.
"Descubrí que a pesar de estar tomando la píldora, me había quedado embarazada de mi novio.
"Me quedé petrificada. Sabía que no había ninguna opción de que yo tuviera el bebé.
"Fui al doctor para abortar y le pedí que si me podía esterilizar al mismo tiempo.
"Esta vez el médico era un hombre. Recuerdo que le dije: "Quiero estar segura de que esto nunca vuelve a suceder".
"Él dijo: "Puede que no quieras un niño, pero algún día podrías encontrar a un hombre que sí lo quiera". Y se negó a considerarlo.
"No me gustaba abortar, pero habría sido inmoral dar a luz a un niño que yo sentía que no sería más que una carga para el mundo.
"Jamás sentí nada de culpa por lo que hice, y honestamente nunca me he planteado como habria poder sido.
"Tras el aborto, estaba más decidida que nunca a conseguir la esterilización.
"Entonces tenía el apoyo de mi madre - ella se había dado cuenta de que yo no me iba a apartar de mis creencias y estaba orgullosa de mi trabajo".
A los 27 años, Toni se mudó a Brighton, donde se cumplió su sueño de obtener la intervención médica.
Toni dice: "Mi nuevo médico de cabecera tenía una mentalidad más atrevida y me mandó al hospital. Yo no podía esperar a mi operación".
Cuando Toni esperaba a la operación que destruiría su fertilidad, conoció a su futuro marido, Ed, de 38 años, consultor en Tecnologías de la Información.
"Una semana antes de mi esterilización, fui a una manifestación por los derechos de los animales y conocí a Ed.
"Me gustó desde el primer momento y le conté lo que iba a hacer directamente porque si él quería niños necesitaba saber que yo no era la mujer adecuada para él", dice.
"Pero Ed se sintió aliviado cuando le conté lo que yo sentía y me dijo que él no quería niños por el mismo motivo".
En la mañana de la operación, Ed le dio a Toni una tarjeta de felicitación.
Toni dice: "Tras la operación, que es irreversible" no me sentí afectada, sólo aliviada.
"Nunca he dudado de que tomé la decisión correcta. Ed y yo nos casamos en septiembre de 2002, y tenemos una vida mucho mejor por no tener niños.
"Nos gusta pasear y hacer excursiones, y a menudo nos vamos por ahí los fines de semana.
"Cada año nos tomamos unas estupendas vacaciones, de hecho acabamos de volver de Sudáfrica.
"Sentimos que podemos hacer un vuelo largo al año porque somos vegetarianos y sin niños, reduciendo por eso nuestras emisiones de carbono y combatiendo la superpoblación.
"Mi única frustración es que otras personas son incapaces de aceptar mi decisión.
"Cuando le digo a la gente por qué no quiero niños me miran como si planeara cometer un crimen.
"Una mujer que no tiene sentimientos maternales es vista como una anormalidad.
"Y una mujer como yo, que no quiere tener niños para salvar el Planeta, es considerada una loca.
"Lo que yo considero una locura es esas mujeres que llevan a sus niños en coches contaminantes para hacer viajes cortos."
Pero Toni no está sola.
Cuando Sarah Irving, de 31 años, era una adolescente se sentó y escribió una lista de deseos para el futuro.

Sarah Irving y Mark Hudson se mostraban firmes en que vivirían una vida lo más ecológica posible.
La mayoría de las chicas jóvenes sueñan con casarse y tener hijos. Pero Sarah soñaban con ayudar al medio ambiente y, como estaba muy preocupada por los peligros del cambio climático, la pérdida de especies animales y la destrucción de la vida salvaje, llegó a la extraordinaria decisión de no tener nunca un niño.
"Me di cuenta de que un bebé contaminaría el Planeta y que no tener nunca un niño era la cosa más favorable al medio ambiente que yo podría hacer".
Los novios de Sarah no han sido tan comprensivos como los de Toni, lo que ha llevado a la ruptura de varias relaciones.
Sarah's boyfriends have been less understanding than Toni's, with the breakdown of several relationships.
"He tenido novios que querían niños, por lo que sabía que no duraría mucho con ellos", dice Sarah.
"Tuve que cortar con dos novios porque no me parecía correcto hacerles perder su tiempo.
"Cuando tenía veintitantos años tuve un novio que me encantaba, pero él quería formar una familia lo antes posible.
"Estuve tentada de seguir con él en la esperanza de que cambiaría de opinión, pero como sabía que yo no podía darle lo que él quería decidí cortar".
Sarah empezó a trabajar para la revista El Consumidor Ético y hace siete años conoció a su novio Mark Hudson, un trabajador sanitario de 37 años.
Cuando empezaron a salir en 2003, discutieron sus puntos de vista sobre los niños.
"Para mi satisfacción, Mark se mostró tan firme como yo en no querer una familia. Después de un año de salir empezamos a hablar de esterilización", dice Sarah.
"Yo no quería tener un "accidente" si fallaban las medidas anticonceptivas, nos enfrentaríamos al dilema de mantener al bebé".
Mientras otras parejas jóvenes se sientan a discutir hipotecas, Sarah y Mark discutían las opciones médicas para ser esterilizados.
"Nos dimos cuenta de que era mucho más directa, segura y fácil la esterilización de un hombre por la vasectomía que la de una mujer", dice Sarah.
"En enero de 2005, Mark se sometió a una vasectomía y nos sentimos increíblemente aliviados de que no hubiera posibilidad de tener un bebé".
Irónicamente, la pareja que ha decidido negarse a tener niños para proteger el Planeta, disfrutan la compañía de niños pequeños.
Sarah dice: "Los dos tenemos sobrinos a los que queremos y yo me considero una persona cariñosa y educadora.
"Mi hermana tuvo una niña recientemente y eso me ha liberado de la presión porque mis padres querían ser abuelos.
"Al principio se sorprendieron por mi decisión, pero nunca nos han criticado.
"Nunca he soñado predicar a otros sobre tener o no una familia. Es una elección muy personal. Lo que sí me gusta es hacer que la gente sea consciente de los hechos.
"Cuando veo una madre con una gran familia no me molesta, pero espero que haya sido consciente de las implicaciones".
Mark añade: "Sarah y yo vivimos una vida lo más ecológica posible. No tenemos coche, vamos a todas partes en bicicleta y nunca volamos.
"Reciclamos, usamos bombillas de bajo consumo, y sólo comemos alimentos orgánicos producidos localmente.
"En resumen, hacemos todo lo posible para reducir nuestras emisiones de carbono. Todo esto sería deshecho si tuviéramos un niño.
"Por eso me hice la vasectomía. Sería moralmente negativo para mí contribuir al cambio climático y la destrucción de la Tierra.
"Sarah y yo no necesitamos niños para sentirnos completos. Lo que nos hace felices es saber que cumpliendo con nuestra parte para salvar nuestro precioso planeta".