
El flamante Reino (antes Emirato) de Bahrein es un país independiente formado por una islita de unos 700.000 habitantes en la costa del Golfo. La mayoría de la población es chií, pero la familia real gobernante es sunní y recibe apoyo de Arabia Saudí. Una gran parte de la población es, además, de origen iraní y, de hecho, Irán suele estar detrás de las revueltas chiíes contra el gobierno que surgen de vez en cuando. La República Islámica reclama, además, el territorio bahreiní como propio. Una vez conocí a una bahreiní que me contó que desde pequeña fue consciente de que en su casa con su familia hablaban en un idioma y en la calle otro. Con el tiempo descubrió que en su familia se hablaba farsi (persa) el idioma oficial de Irán.
Ahora una blogger bahreiní nos cuenta algo interesante. El dialecto árabe que se habla en Bahrein puede ser chií o sunní, lo que crea problemas en los matrimonios mixtos de ambas denominaciones. Esto me recuerda que cuando estuve en Beirut me preguntaron si era del Hizbullah porque mi árabe (tras años de vida en Arabia) está muy islamizado. Cualquier libanés puede corroborar que cristianos y musulmanes libaneses hablan dialectos distintos, lo cual puede ser peligroso en ciertos contextos. En resumen, no basta con aprender árabe, existen variables religiosas que definen un acento u otro.
¡No quiero que nuestro hijo hable chií!
No sabía que fuera un idioma..., pero ahora sé lo que él quiere decir. Los matrimonios mixtos (de chií y sunní) son una buena fórmula de acabar con la división sectaria de nuestra sociedad y siempre los he apoyado. Somos, después de todo, la nueva generación y es mejor que las chicas se casen con quien digan sus corazones antes que acabar encerradas en áridos matrimonios de la misma fe carentes de amor. Pero ¿qué pasa cuando tienen hijos? ¿Qué hacen los niños? En las familias liberales esto no es un gran problema y reina el sentido común y la libertad de elección al tiempo que los jóvenes son expuestos a la cultura y tradiciones de ambas sectas. Pero el problema surge cuando la gente se casa con alguien que parece progresista pero esconde sentimientos racistas. ¿Qué hace una mujer cuando oye a su marido murmurar en sus oídos: "No quiero que nuestro hijo hable chií"?. ¿Hablar qué?La gente abre sus ojos desconcertados cuando les explico que es fácil saber la diferencia entre sectas simplemente al oírles hablar. ¡Se quedan sorprendidos cuando se dan cuenta de que la diferencia entre chiíes y sunníes se detecta por el dialecto¡ Vivimos en un mundo que asusta.
5 comentarios:
Salvando las diferencias, lo mismo está pasando en la Expaña de Rodríguez el Traidor --aunque los del PP también tienen mucha culpa en esto-- y no es raro oir hablar a alguien en español forzando las terminaciones 'a la cataplina' o metiendo expresiones 'sólo de uso por la tribu' o 'marcas distintivas' a tornillo con la clara intención de indicar que no todos somos iguales, cuando no algo peor.
Desde luego, es sorprendentes que pueda haber tales diferencias dialectales en función de la religión que uno profesa. El mundo islámico es de lo más curioso, hay que reconocerlo.
# Crispal, por si te interesa
http://www.terrorismawareness.org/islamo-fascism/49/a-students-guide-to-hosting-islamo-fascism-awareness-week/
Cerrajero, muchas gracias. Sí me interesa, como todo lo que sueles sugerir. ;-)
¡De Hizbullah! Quién lo diría... ;)
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