
Yo no sé qué pasa últimamente en Cataluña en general y en Barcelona en particular. La imagen que están dando es de una ciudad tercermundista en la que los servicios públicos más básicos dejan de funcionar sin saber por qué y sin que nadie parezca tener la responsabilidad de nada. Primero fue el barrio del Carmelo, que se hundió de la noche a la mañana por unas obras del metro. Luego vinieron los apagones y cortes del suministro eléctrico en Barcelona. A esto le sigue la interrupción de las líneas de Cercanías, los problemas (con invasión de pista por parte de los empleados) del aeropuerto de El Prat, el túnel del AVE, etc. Parece como si Barcelona fuera una capital africana en la que las cosas funcionan cuando quieren y la población asiste resignada sin atreverse a protestar.
No sé si la culpa de parte de todo este caos la tiene el hecho de que una gran parte de los recursos del gobierno autonómico se destinan a la promoción de la lengua y cultura catalanas en lugar de a la construcción de infraestructuras. Observo el ejemplo de Madrid (ciudad y comunidad) en la que se contruyen líneas de metro y autopistas financiadas por la Comunidad y sin contar con un duro del presupuesto del Estado. Claro que Madrid no tiene que gastar dinero en promocionar un idioma o una cultura. Madrid no tiene tiempo para esas cosas. Y supongo que cuando el acceso a la función pública en Cataluña está totalmente ligado al conocimiento del catalán el resultado que se consigue no es contratar a los mejores profesionales sino a los que mejor conocimiento tienen del idioma local. Por eso entiendo que en el servicio de salud de Cataluña no encontraré a los mejores médicos sino a los que mejor hablar catalán. Y esto pasará en todos los niveles de la administración local. Por eso creo que las cosas no pueden funcionar. La obsesión nacionalista hace que los mejores huyan de Cataluña y sólo permanezcan los que dominan el idioma.
Pobre Cataluña. Pobre Barcelona. Si un día fuisteis algo ahora la imagen que dais es esperpéntica. ¿No vais a hacer nada los catalanes para acabar con todo esto?
No sé si la culpa de parte de todo este caos la tiene el hecho de que una gran parte de los recursos del gobierno autonómico se destinan a la promoción de la lengua y cultura catalanas en lugar de a la construcción de infraestructuras. Observo el ejemplo de Madrid (ciudad y comunidad) en la que se contruyen líneas de metro y autopistas financiadas por la Comunidad y sin contar con un duro del presupuesto del Estado. Claro que Madrid no tiene que gastar dinero en promocionar un idioma o una cultura. Madrid no tiene tiempo para esas cosas. Y supongo que cuando el acceso a la función pública en Cataluña está totalmente ligado al conocimiento del catalán el resultado que se consigue no es contratar a los mejores profesionales sino a los que mejor conocimiento tienen del idioma local. Por eso entiendo que en el servicio de salud de Cataluña no encontraré a los mejores médicos sino a los que mejor hablar catalán. Y esto pasará en todos los niveles de la administración local. Por eso creo que las cosas no pueden funcionar. La obsesión nacionalista hace que los mejores huyan de Cataluña y sólo permanezcan los que dominan el idioma.
Pobre Cataluña. Pobre Barcelona. Si un día fuisteis algo ahora la imagen que dais es esperpéntica. ¿No vais a hacer nada los catalanes para acabar con todo esto?
4 comentarios:
Un puñado de politicuchos tarados han conseguido convertir a Cataluña en Cacalunya.
Los habitantes del Imperio Cataplino van a estar hundidos en la miseria pero --oh, que triunfo-- van a poder quejarse en cataplino.
La culpa es de Madrid, siempre. Y mas concretamente del gobierno de Madrid.
Si Madrid no existiera no tendrían tantos problemas. :P :P
Bueno, pero al menos tienen su "Estatut", jajaja. :-)
En fin, es lo que tiene el nacionalismo: aleja la atención de los problemas reales, hasta que éstos se hacen tan gordos que saltan a la vista.
Pues mucho me temo yo que ni asi espabilaran los catalanes.
Como ejemplo, valga Andalucía. Unos pocos años para caernos del caballo camino de Sevilla (es que en Damasco no haciamos nada) y ni así nos llega la revelación.
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