jueves, 17 de mayo de 2007

El día que estuve a punto de conocer a Kelly LeBrock



Aquella noche nos invitó a cenar un amigo saudí a su casa, bueno, a su mansión. Durante la cena recibió una llamada de teléfono. "Era mi amigo el príncipe K..." nos dijo. "Va a venir dentro de un rato con Kelly LeBrock". "¿Kelly LeBrock, la mujer de rojo?" Preguntamos. "Sí, la misma. Está de visita en Riyadh invitada por mi amigo y vendrán después a tomar una copa".

Yo no daba crédito a lo que oía. O sea, que después de la cena y el consiguiente whisky ¿aparecería por aquella puerta nada más y nada menos que la mismísima Kelly LeBrock para charlar tranquilamente con nosotros como si nada?. Alucinante.

La cena pasó rápido, y el whisky, y Kelly no venía. Al cabo de un rato mi amigo recibió otra llamada: el príncipe K... se había caído del caballo y se había roto una pierna. La visita de Kelly LeBrock quedaba cancelada.

Y así fue cómo me quedé con la curiosidad de conocer a la mujer de rojo.

Cosas que pasan en Arabia.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Esto me recuerda que, estando en México, se publicaron unas declaraciones de Angelina Jollie (antes de casarse con Brad Pitt) en las que decía que con su hija en casa lo que prefería eran los rollitos de una noche de hotel. Esa semana llegaba a México y me pasé varias noches rezando a Dios para que me diera fuerzas para no caer en la tentación si ella me elegía.

¡Cómo somos los hombres! ¡No me negarás la autoestima que tengo!

Chema dijo...

Buahh! suena un poquito fantasma., Esto me recuerda a los pescadores que siempre que se escapa un pez del anzuelo antes de verlo, cuando lo estás recogiendo, es enorme. ;-)

Crispal dijo...

Sonará como quieras, pero no veas el tiempo que pasé desde que me dijeron que venía hasta que me dijeron que no. ;-)

Anónimo dijo...

A José:

No, macho, los pescadores no rezan para que el pez no caiga en el anzuelo. Los pecadores, sí. Ellas son tan guapas... y nosotros tan débiles...