Riyadh-Madrid-Gines-Riyadh...
Madrid, nostalgia de un pasado ya perdido cuyo recuerdo nuestra memoria dulcifica hasta hacerlo dolorosamente placentero. Crueldad del olvido de momentos mortíferos que nos lleva a pensar errónamente que "cualquiera tiempo pasado fue mejor". La memoria siempre juega contra nosotros, falsea los recuerdos y nos ametralla con dulces y golosinas que, como cantos de sirena, pueden hacernos pensar que el presente es gris y monótono. Me rebelo contra ese juego mentiroso y procuro en cada momento recordar todo el dolor padecido para que la imagen sea, si bien no más hermosa, sí mucho más justa.
En tus calles he conocido tantas cosas... Los recuerdos me asaltan cuando me descuido. No. Las cosas no fueron como ahora la memoria me los sirve. Y sin embargo en ningún sitio me he sentido menos extranjero que en Madrid, ciudad de todos, donde a nadie se le pregunta quién es, ni de dónde viene, ni a dónde va...
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