miércoles, 23 de noviembre de 2011

Treinta años de cárcel por hablar de democracia en Arabia Saudí

Me dicen algunos que mi blog es demasiado serio, pero cuando veo noticias como ésta se me quitan todas las ganas de reír, la verdad.


Visto en ABC:


La Justicia condena a 17 intelectuales que se reunieron para discutir posibles reformashace cuatro años
FRANCISCO DE ANDRÉS
Dta 22/11/2011 - 19.13h
Diecisiete intelectuales saudíes han sido condenados a penas de prisión que llegan hasta los 30 años por organizar un encuentro en la ciudad de Yeda para hablar de reformas democráticas en su país. La reunión tuvo lugar en 2007, y la detención se produjo poco después de aquel encuentro. Después de más de tres años sin juicio, todos los acusados han sido condenados por delitos de «sedición» y otros cargos. 
El abogado de los acusados, Bassim Alim, declaró a Reuters su falta de confianza en que prospere el recurso de apelación. «Nuestra única esperanza es que el rey intervenga con un indulto», dijo Alim. 
En su último informe sobre derechos humanos en Arabia Saudí,Amnistía Internacional se refirió a los 17 acusados como «defensores de una reforma política pacífica». Desde la detención, hace más de tres años, el gobierno saudí no permitió que los 17 se reunieran con sus abogados, y estos tampoco tuvieron acceso a las vistas del juicio. 
La condena del grupo de académicos y activistas liberales se produce poco después del nombramiento como heredero de la corona del príncipe Nayef, todopoderoso ministro del Interior de Arabia Saudí desde hace décadas. Nayef ha reprimido sin piedad a los terroristas de Al Qaida, desde el comienzo de los ataques en 2003, y ha actuado con mano de hierro frente a la minoría liberal que aboga por reformas democráticas en el seno de la monarquía absoluta. 
La Primavera Árabe no ha tenido ningún efecto en la potencia petrolera mundial debido a la represión y a las ayudas económicas directas concedidas por el rey a todos sus súbditos saudíes.

domingo, 6 de noviembre de 2011

La otra memoria histórica: Los mártires de la persecución religiosa en España


Visto en Libertad Digital y en la Asociación Cruz de San Andrés:

La Iglesia celebra este domingo la fiesta litúrgica de los mártires de la persecución religiosa en España. Más de 10.000 fueron asesinados por su fe.

JAVIER LOZANO 2011-11-06
"Otorgamos la facultad de que sean venerados como beatosa los que, en España, durante el siglo XX, derramaron su sangre por Cristo", así concluía el cardenal Saravia en 2007 en una abarrotada Plaza de San Pedro la formula de beatificación de los 498 españoles que recibieron el martirio durante la Guerra Civil.
Desde entonces la Iglesia celebra el seis de noviembre la fiesta litúrgica de los mártires del siglo XX en España, es decir, aquellos cristianos que fueron asesinados durante la Guerra Civil por el hecho de vivir su fe y ser consecuentes con ella. Cientos de ellos ya son beatos y algunos ya incluso santos. Representan un ejemplo para el resto de la cristiandad.
De hecho, esta solemnidad religiosa vuelve a poner de manifiesto la brutal persecución que sufrieron muchos cristianos y las numerosas tropelías de las que fueron víctimas cientos de religiosas, sacerdotes, seglares hasta obispo.
Hasta el momento son cientos los beatificados en varias tandas en esta persecución religiosa en el siglo XX en España. La más numerosa se produjo en 2007 en la Plaza de San Pedro en el Vaticano donde fueron beatificados juntos 498 mártires.
Sin embargo, justo 75 años después del inicio de la Guerra se cuentan en más de 10.000 los mártires en esta persecución religiosa. Las cifras son escalofriantes puesto que un porcentaje importante de sacerdotes y religiosos españoles fue asesinado por lo que casi se podría calificar como un genocidio.
En este tiempo ejecutaron a doce obispos, entre ellos el de Barcelona. Todos menos uno murieron al inicio de la contienda. A esta cifra habría que sumar 4.184 sacerdotes, 2.365 frailes y 283 monjas. Los seglares que fueron asesinados a causa de su fe ascienden a 3.000. Muchos de ellos fueron asesinados por el bando republicano en Paracuellos del Járama, tierra regada por la sangre de los mártires. Y la magnitud de esta masacre ha quedado reflejada en los estudios de historiadores como Ricardo de la Cierva o César Vidal.
Pero también hubo auténticas masacres en otros puntos. Por poner sólo un ejemplo, el obispo de Barbastro, Alfonso Milián, recuerda las palabras de Juan Pablo II cuando habló de cómo el seminario entero de esta pequeña Diócesis fue asesinado. "¡Todo un seminario mártir!", exclamó el Pontífice, ahora también beato.
Ante esta festividad, el obispo de Córdoba ha vuelto a hablar con meridiana claridad sobre lo que ocurrió en aquellos años no tan lejanos. Demetrio Fernández asegura que lo que la Iglesia llama mártires "no son simplemente caídos de uno u otro bando. Los mártires están por encima de esas banderías o partidismos. Los mártires no cayeron en el frente, en la línea de batalla, donde las balas se entrecruzan, sino que fueron buscados en sus casas, fueron arrestados y llevados a la cárcel y fueron ejecutados simplemente por ser cristianos, por ser curas o monjas, por ser de Acción Católica o de la Iglesia. Fueron ejecutados por el odio de la fe".
El prelado sigue en su carta semanal diciendo a los fieles de su Diócesis que "esa rabia y ese odio contra Dios y contra la fe católica se convirtió en una ocasión de expresar un amor más grande, un amor que muere perdonando a los verdugos, un amor que muere cantando lo más bonito del corazón humano. Una vez más, el odio no es la última palabra. La última palabra es el amor, porque Dios es amor".
Además, ante los más que probables ataques de una izquierda que pueda ver en esta fiesta una llamada a la confrontación, monseñor Fernández explica que la Iglesia no celebra en esta festividad "la crueldad de las torturas, ni trae a la memoria la impiedad de los verdugos y menos aún la ideología que sustenta el odio. La Iglesia celebra el amor más grande que cada uno de sus hijos ha sido capaz de expresar".
Por último, este obispo informa que "en torno a un millar han sido beatificados y varios miles de ellos están en proceso de ser declarados mártires de Cristo. La Iglesia sigue con cada uno de ellos un minucioso proceso de análisis de su muerte, de los motivos de su muerte y de cómo afrontaron ellos ese trance supremo".