viernes, 29 de julio de 2011

Ahora es el momento de votar a Rub' Al-Kaaba

Sí, amigos míos, ahora es cuando todos deberíamos olvidar nuestras ideas y principios políticos para, al borde del abismo, dar un paso al frente. Es la catarsis. 


Que gane el PSOE y vayamos a la crisis total. Sólo así nos ahorraremos otro 11-M por un lado y por otro se nos quitarán las ganas de volver a votar a tanto imbécil. Dejemos que Rub' Al-Kaaba gestione la herencia que le deja el imbécil de ZP. Arrasemos con todo. Que España se vaya a la mierda para poder volver a resurgir como se merece. 


NOTA PARA QUISQUILLOSOS Y QUISQUILLAS: 
Del DRAE



imbécil.(Del lat. imbecillis).1. adj. Alelado, escaso de razón. U. t. c. s.2. adj. p. us. Flaco, débil.
NOTA PARA LECTORES SIN SENTIDO DEL HUMOR: Que el portavoz del Gobierno de los GAL, presunto ideólogo del 11-M y presunto instigador del caso Faisán sea candidato a la Presidencia del Gobierno de España dice mucho del enfangamiento al que ha llegado la política española.  




jueves, 28 de julio de 2011

Amy Winehouse


He estado desconectado del mundo por un tiempo y, al volver, me he enterado de las dos noticias más importantes: los asesinatos de Noruega y la muerte de Amy Winehouse. De la primera noticia no voy a comentar nada, ya hay demasiado odio en el ambiente. Pero sí me gustaría decir algo de Amy Winehouse.

No suelo seguir la música que se hace en la actualidad. De hecho, NO TENGO NI IDEA DE MÚSICA y mis oídos son de madera. A mis 48 años lo que escucho por ahí cuando no hay más remedio, salvo contadas excepciones, no me interesa. Mis fuentes son otras. Van desde el rock sinfónico, el blues, el jazz, el flamenco puro (nada de fusiones), y el folk inglés, irlandés y americano, hasta los grandes clásicos de los 70 y 80 pasando por la New Age musical (nada que ver con su vertiente religiosa-sectaria). Por mencionar algunos imprescindibles de mi archivo personal: Pink Floyd, Yes, Genesis, King Crimson, Tangerine Dream, Brian Eno, Janis Joplin, John Mayall, Bob Dylan, John Denver, Leonard Cohen, Neil Young, Jimi Hendrix, Mike Oldfield, Suzanne Ciani, Mark Isham, Pentangle, y un largo etcétera de autores diversos de los más variados estilos. 

Y todo iba bien y seguía así de tranquilo hasta que un buen día escuché cantar a Amy Winehouse. Al principio pensé, supongo que como todo el mundo, que era negra. La tonalidad de su voz me confundió y me encantó. Luego fui descubriendo su biografía, sus adicciones, sus lamentables actuaciones en los más variados escenarios. Y sentí por ella una mezcla de admiración, respeto y lástima que no he terminado de sacudirme con su muerte. Ahora todos dicen que algo así tenía que pasar antes o después, pero para mí ha sido una triste sorpresa. Una tristeza que se suma al tono de su voz, a las letras de sus canciones, a la imagen que transmitía Amy. Y ahora que se nos ha ido para siempre sólo espero que descanse en paz, y como creyente, espero que el Señor la haya acogido a Su lado y pueda disfrutar de su voz y de sus futuras canciones que serán, sin duda, mucho menos tristes. Y quizás, por eso mismo, de menor belleza que las que aquí nos deja. Amy Winehouse, descansa en paz y que Dios te bendiga. 


domingo, 17 de julio de 2011

"Mientras haya gente como tu, la vida vale la pena"


Pude leer la frase de arriba en mi facebook y me quedé paralizado y..., gratamente sorprendido. Que alguien como Ignacio te diga algo así en público puede ser como si a un soldado raso se le acerca el general en mitad de la formación y le da un abrazo agradeciéndole su valor. Al menos así me sentí yo. 

Conocí a Ignacio hace algún tiempo a raíz de la publicación de su libro, "Una realidad fractal", libro que no sé a qué estáis esperando para comprar y leer. En realidad, éramos amigos "feisbuquianos" desde bastante antes, pero no habíamos tenido oportunidad de conocernos.  Yo leía su blog y él leía el mío (cosa que todavía no entiendo). Un buen día me entero de que se publica su libro, una recopilación de artículos de su blog, "Este lado de la galaxia" y de que la editorial que lo publicaba me pillaba muy cerca de donde yo estaba en ese momento, el edificio Viapol de Sevilla. Así pues, no tuve más remedio que presentarme en la editorial y comprar su libro. Lo leí de un tirón. Luego lo volví a leer. Y ahora empiezo a releerlo. 

Una mañana veo que la editorial va a dar una fiesta de presentación del libro y de que Ignacio iba a asistir a la misma. Yo no pude hacerlo en ese momento pero, dado que entonces estaba yo en Sevilla y que él seguiría allí, quedamos a la mañana siguiente a tomar un café y conocernos cerca de su editorial.

Y allí me presenté. Ignacio estaba en la barra dando buena cuenta (a las 10 de la mañana) de una copa de coñac, una tostada andaluza con jamón, un café y no sé qué más. Me impresionó su aspecto, su figura, el tono de su voz, y esa mirada penetrante como la del que ha bajado a los infiernos cuando ha hecho falta y vuelve para contarlo. El recuerdo se desdibuja pero no me hubiera extrañado saber que Ignacio había sido legionario o que hubiera militado en los Tercios de Flandes ajusticiando herejes. Después, en la premura de la conversación y entre las brumas del sueño y el alcohol, se deshizo en elogios hacia mí. Aquello me abrumó. Que un tipo de la altura ética e intelectual de Ignacio te tache de héroe a bocajarro, sin suavizar sus palabras fue para mí, más que un elogio, una exageración que agradecí con orgullo. De su biografía trazó algunas pinceladas que hacían adivinar una vida ajetreada huyendo de algo o buscando algo inalcanzable. Me pareció (es una impresión mía) que su corazón albergaba alguna cicatriz antigua no solventada. Quizás una mujer, una traición, un rechazo..., y un hombre que huye del recuerdo de un pasado feliz. Pero, notas biográficas aparte, Ignacio me transmitió afecto, quizás admiración, y sentí que, a pesar de su figura imponente y su voz cavernosa, en el fondo tiene un corazón de oro, es una persona noble (como se era noble antiguamente) y se puede confiar en él. Luego confesó un ateísmo que no se lo cree ni él. No he visto a nadie tan católico como este ateo que defiende a la Iglesia Católica como nadie.

En fin, como dice el título de este post, Ignacio, mientras haya gente como tú la vida vale la pena. Ha sido un honor conocerte, maestro, y que sea por muchos años más. 


lunes, 11 de julio de 2011

Días de arena

En Riyadh, con cierta frecuencia, padecemos un día de arena. Ayer y hoy, por ejemplo. Sales a la calle con unos 45º a las 8 de la mañana y un viento caliente lo invade todo. Puñados de arena te azotan la cara, el fino polvo del desierto se mete en el pelo, el paisaje se difumina en tonos de blanco brillante, el cielo deja de ser azul, bueno, lo poco azul que suele ser..., toses, respiras la arena, se te mete en los ojos, y el insoportable calor lo invade todo. Otras veces, cuando hay auténticas tormentas de arena, la sensación es similar a la de un día de niebla pero con calor. El polvo del desierto lo invade todo, se cuela en las casas a través de las ventanas cerradas, se posa en los muebles, los libros, el televisor...


En días así no apetece hacer nada. Sólo permanecer en casa con el aire acondicionado esperando a que se acaben los "días de arena". En ésas estamos ahora mismo.