

Ha pasado algún tiempo desde que José Luis Rodríguez Zapatero (antes ZP) sacó a la luz su nueva campaña de marketing en la que pierde la P y pasa a ser simplemente Z, o Míster Z.
Sin embargo, los que tenemos algo de memoria recordamos al PSOE de Felipe González que llegó al poder en octubre de 1982 con un programa que no tenía nada que ver con lo que luego hizo. Entonces todavía había socialistas que defendían ideas socialistas. Fueron engañados por Felipe como chinos. Los que nunca fuimos socialistas (ni de jóvenes a pesar de quien dice que hay que ser socialista de joven y conservador de adulto) tuvimos que padecer largas discusiones con compañeros de Facultad sobre el imperialismo americano, la OTAN, la CIA, etc. Cuando ganaron las elecciones una ola de júbilo y esperanza les llevó a pensar que el PSOE de Felipe iba a aplicar sus ideas. Luego vino la desilusión. Del “OTAN de entrada NO” pasamos a tener a un socialista como Secretario General de la OTAN. y, gracias a algún juez veleta y a Julio Anguita, dirigente de Izquierda Unida, se empezó a hablar de Míster X. Éste, al que había que proteger por todos los medios, era el responsable último de la utilización del crimen de Estado contra el terrorismo etarra. El PSOE, o mejor dicho, Felipe González, había decidido acabar con ETA utilizando el crimen de Estado. Y lo había hecho a su manera, sin contar para nada con la oposición ni con otros poderes fácticos. Felipe González debió pensar que se podía acabar con ETA como en Alemania se había acabado con la Baader-Meinhof: mediante el suicidio controlado de sus miembros. Lo que pasa es que para que estas cosas funcionen, se debe pactar con mucha gente para que después no se utilice el tema como argumento político. Al crimen de Estado se unieron los escándalos de corrupción generalizada que fueron la característica fundamental del felipismo y, al final, el PP acabó ganándole la partida al PP.
El PSOE de Z es distinto. Llegado al poder tras los atentados del 11-M en Madrid y la utilización política de los mismos hasta un punto vergonzoso, José Luis Rodríguez Zapatero parece haber decidido volver a lo peor del PSOE, al partido que gobernaba en los años 30 cuando en España se empezó a asesinar a los católicos por el mero hecho de serlo. La política de Z es sectaria, y parece basarse exclusivamente en aprobar todo aquello que más puede molestar a la Iglesia Católica. Además, Z ha resucitado la división de los españoles que nos llevó a la Guerra Civil sin importarle que se pueda volver a repetir un hecho tan espantoso. Falto de verdaderos proyectos de ley que supongan mejoras en la vida nacional, su política consiste en intentar ganar una guerra que ganó Franco y volver a la IIª República, la misma que miraba hacia otro lado mientras los católicos eran asesinados. Su último invento, reducir su ya mermado nombre de ZP a Z, no deja de ser un intento patético por ganarse el voto de una población que hace ya tiempo dejó de pensar y se deja manejar como un rebaño. Por otra parte, la contribución de Z a la disolución de la unidad nacional ha sido notable, y su empeño por negociar con ETA a cambio de nada ha sido una de las políticas más imbéciles de todos los años de democracia. Z es un peligro. Un presidente que nos lleva a la deriva y que, ante la ola de descontento general, nos promete una sonrisa y una España serena.
En resumen: 25 años de socialismo y sólo nos quedan dos cosas. Por un lado el terrorismo de Estado y la corrupción. Por otro la descomposción de España y la reducción del debate político a una mascarada de sonrisas de payaso con la intención de acabar con la Iglesia Católica y volver a la IIª República y la Guerra Civil. Esa es la izquierda que tenemos en España. Nada que ver con otros países. Nada que ver con las verdaderas ideas de la izquierda que hoy no defiende nadie en España.
En marzo hay elecciones. Habrá que movilizarse para acabar con esta gente ¿no?